Megafaun – El Loco Club (Valencia)

Un día después de que pasaran por Barcelona, la banda de los hermanos Cook se detuvieron por primera vez en su carrera en Valencia. Era un miércoles noche. No sé si es peor que un martes noche para un concierto. Dejándome llevar por la vorágine de eufóricas recomendaciones surgidas de la noche anterior me planté en El Loco sin barba ni camisa de cuadros a ver a esos cuatro barbudos. Cuál fue mi sorpresa cuando vi a Brad y Phil Cook con un look tan anti-folk como el mío (el segundo sí llevaba camisa de cuadros). Pero el folk no está en las barbas.

Los precedió Senior, sin El Cor Brutal. Este sí venía con barba. Acompañado sólo de su guitarra, y con una sala que se iba llenando por goteo, se entregó y calentó el ambiente con un breve pero atractivo set folk que cerró magníficamente con una versión de “Lost in the river”, de Hank Williams. Después, si no me engañó la oscuridad, se plantó en primera fila para ver a Megafaun.

A propósito de esto, una reflexión: sigue siendo vergonzosa la actitud de esa gente que se permite pagar una entrada para convertir un concierto en una sala de espera con hilo musical. Inaceptable.

Tras Senior aparecieron los de North Carolina para ofrecer un concierto que no llegó a la hora y media, y que dejó un aroma a satisfacción en el ambiente. Impecables en la ejecución, amables y con los hermanos Cook dando una lección de técnica (excepcional Phil con el banjo y el teclado), los americanos firmaron una experiencia de rock y americana al alcance de pocos grupos en la actualidad.

Repasando los temas de su último disco (“Real slow”, “Isadora”, “Scorned”, “Get right”) e intercalándolos con algún que otro tema de sus anteriores discos (especialmente vibrante fueron “Carolina days” y “His robe”), el cuarteto fue de menos a más y culminó esta tendencia con el bis, ejecutado en acústico entre el público y con el batería, Joe Westerlund, cantando “Worried man”. Westerlund, que guarda un parecido importante con Levon Helm (The Band), pidió a la gente que se acercara, y unos y otros acabaron cantando y dando palmas en una jam de espiritualismo hippie casi orgiástica. Esta gente sabe cómo acabar un concierto.

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