Megafaun + Petit – La 2 de Apolo (Barcelona)

A Joan Castells, que firma con el pseudónimo Petit, le tocó el ingrato papel de calentar una sala que iba llenándose con cuentagotas de fans de Megafaun. Enérgico en los temas, y reivindicativo entre canciones, el de Mallorca pasó bien el trámite, aunque se echara en falta acompañamiento para unas canciones que, sólo con la guitarra, se quedaban algo a medias.

Pero aquella era la noche de Megafaun.

Los hermanos Cook y su banda han venido al mundo a cumplir una misión: subirse al escenario vestidos de leñadores y avasallar con su folk psicodélico que a veces suena a country profundo y a veces a rock agreste. Sorprender y convencer. Y si es necesario, convertir a los incrédulos. Eso hicieron el martes en la sala pequeña de Apolo ante un público entregadísimo que mayoritariamente los reverencia.

¡No es para menos! Los que un día fueron la banda de Justin Vernon (aunque eso haya quedado ya muy atrás) empezaron a calentar motores con “Scorned”, de su nuevo trabajo, para entregar un show espectacular, compacto y sin fisuras, en el que, además de presentar su último disco, Megafaun, (“Get right”, “You are the light” o “Isadora”), hicieron un repaso general a su discografía, con especial atención al enorme Gather, Form & Fly del que sonaron “The Longest Day” o “Kaufman’s Ballad”.

Si pensabas que los desvaríos instrumentales rugosos de más de tres minutos sólo propiedad exclusiva del mortecino post rock. O que el banjo es un instrumento vulgar, propio de rancho y sombrero de cawboy. O que las canciones de aire religioso no tienen cabida en un concierto de rock, necesitas ir a un concierto de Megafaun. Los americanos se mostraron sueltos y sobrados, recreándose en su técnica impecable, con coros impecables y pasándoselo bien sobre el escenario en un concierto que en general fue trepidante y con momentos absolutamente apoteósicos.

Para el bis prepararon una entrada al más puro estilo tele-predicador, con un Joe Westerlund (batería) muy metido en el papel, y aquello derivó en unos temas finales de lo más místicos, donde la guinda la puso la banda bajando del escenario y tocando el tema “Worried Man”, en formato acústico entre el público.

Imposible trasladar este concierto al frío papel: emocionante y apabullante como pocos. De matrícula.

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