Nos Miran – Todo se Repite (Elefant)

Hay en el panorama musical patrio una serie de grupos cuyas voces principales son lánguidas y tristorras, pero luego, por mor de las escuchas, cuando se te quedan las letras y logras encajar el compendio de la obra en un marco diferente, descubres que son de todo menos los adjetivos antes reseñados. Ejemplos hay a cascoporro, a saber; Aerolíneas Federales, Luna, Esclarecidos y La Buena Vida. Ahora, en ese mismo encaje podemos meter a los Nos Miran.

Este par de mozuelos se autodefinen tecno-pop y lo conforman Sergio Rodríguez (Capitán Sunrise, The Solvers) y Marta Quitana (Ventolín). Pero sí su CV no fuera suficientes para darles la encomienda de Poperos Masterclass escuchen cómo se conocieron y veréis que son la repanocha; andaban gulusmeando en el stand de Elefant Records tras un concierto de La Bien Querida y entonces, charlando de esto y lo otro, vieron que había rollete musical entrambos y de ahí nació lo que nos compete. ¿Qué? ¿Cómo se os ha quedado el cuerpo? Patidiflai, ¿Verdad?

Pues esta semana nos acaban de presentar su nuevo álbum que tiene por título Todo se Repite y que como es habitual vienen de la mano de la disquera paquidérmica. Y no se equivoquen, si a priori lo que os llega es un sonido de pop facilón, inclusive con reminiscencia cameleras, andan muy equivocatis. Presten atención a las letras y lo pasarán guapi-guapi. Aunque siguen sonando como una sesión de tarde en la Nintendo la estela filosófica de las mismas marcan la diferencia. Eso sí, el compendio de la obra es synth por un tubo; a saber; Aquí, antes da el pistoletazo de salida con un track donde Sergio hace voz robótica. Todo se repite dicen al principio de No existo, congraciándose con un muy añorado tecno noventero modo OBK. El primer single, Contigo, se agarran al Erasure sound´s para clamar “si pudieras sentir cuan serena me encuentro” y te contagian la serenidad, tal cual. Árbol de sombra lo encaminan en el soft-pop con resultado resultón. Esa pianola de Au 79 es ideal para levantar la bajona de un lunes lluvioso en otoño. Con Inmortal bucean en el eurodance 2004. Quién tú quieras que seas tan Camela que si Dioni aparece pegando saltos y flamenqueando no lo desencajas; eso sí, las rimas nada que ver con la de los vecinos de San Cristóbal de los Ángeles. En El actor juguetean con Depeche Mode de principio a fin. Podría ser Lo que pesa hoy la pieza más minimalista del álbum, porque luego enlaza con Mientras bailo y ahí, de nuevo, el frusfrús tecno dance al dente. El penúltimo corte, Las canciones, se presenta como una balada en los primeros compases, pero craso error; al momento ¡Bimba!, moviduqui y subidón que te torras. Finalizan con la enigmática Resurgir, donde ya se desfasan en la pirotécnica synth-pop como si fuese Chimo Bayo en un día feliz.

Of course, hablamos de un disco pop, sin fisuras ni disimulos, pero donde se han currado muy mucho las letras. No dejarlas pasar, léanlas, repítanlas una y otra vez, porque ahí estriba la gracia de este par de musicazos. Os lo dice uno que desde que anda como loco canturreando eso de No existo-o, no éxitos no, no, no, no, la materia es un concepto, no sé si cabemos dentro y claro, esto con los eternas cornucopias o mal de amores de las letras cameleras, no hay color.

Escucha Nos Miran – Todo se Repite 

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