En Órbita (Feria de muestras de Armilla) Granada (6 y 7 de mayo)

La quinta edición del festival En Órbita reunió en el mítico enclave de la Feria de Muestras de Armilla (Granada), donde se celebró aquel inolvidable Espárrago Rock del 98 con Iggy Pop, Bad Religion o Faith No More en su cartel, a un buen puñado de nombres punteros del indie nacional, combinando diferentes géneros, estilos, propuestas siempre sugerentes, sesiones de dj’s para todos los gustos, que sirvieron en conjunto como termómetro para concluir que nuestro panorama musical ajeno en gran medida al maintsream, pasa por un momento ilusionante. Repartidos en dos escenarios, y con una naturaleza urbana que lo hizo muy accesible, la organización resultó intachable, la logística funcionó precisa, y se impuso la sensación de liberación tras años de distópico vacío en lo que a la música en vivo disfrutada en plenitud se refiere, pudiéndose concluir sin reservas asegurando que el evento resultó un éxito a todos los niveles.

El viernes contaba con una ecléctica representación de artistas en muchos casos recientes que han lanzado discos más que recomendables, como Morreo o Confeti de Odio, con sus coqueteos con la canción popular, la rumba y la estética “Cuéntame Cómo Pasó” en el caso de los primeros, orgullosos agitadores de la Fiesta Nacional, como reza el nombre de su estupendo debut, o con las texturas oscuras y sugerentes de los segundos, acariciando en ambos casos las melodías perfectas sin resultar obvios, con puestas en escena solventes y con proyección de cara a un futuro que les pertenece. Natalia Lacunza, por su parte, entregó un set con varias versiones, que proyectaron su privilegiado registro y que mezclaron ágiles con temas propios, animando a una audiencia para entonces ya multitudinaria.

Karavana no esconden su descarada influencia de The Strokes, como declaran en su himno más conocido, y han venido para pasárselo en grande. Así fue durante su celebrado pase, una coctelera de ritmos urgentes que animó al personal y pasó por nuestras caras como una buena bofetada de desenfreno y agradecida ligereza. Todo lo contrario que Depresión Sonora, o lo que es lo mismo, el proyecto de un artista incapaz de dejar indiferente como Marcos Crespo, quien bajo un tapiz lo-fi, teje intrincadas odas al desencanto que invitan al baile con lágrimas en los ojos, cristalizadas en composiciones de innegable impacto como “Ya No Hay Verano” o “Gasolina y Mechero” que sonaron profundas y envolventes, dejando un poso de extrañeza y melancolía tras un concierto que supo a ceremonia y ante el que solo cabía una actitud: aplauso y rendición. El contraste con la festiva naturaleza de las historias de Colectivo Da Silva, que jugaban en casa, constató la camaleónica esencia de este festival. El broche a la primera jornada lo pusieron La Casa Azul. A estas alturas, poco más hay que decir sobre Guille Milkyway que no sea reconocerle una admirable capacidad para construir épicos desarrollos de pop poliédrico e hipervitaminado, que presenta con una puesta en escena espectacular, y que consigue hacer bailar al más estático de los mortales. “No Hay Futuro”, “El Momento” o “Los Chicos Hoy Saltarán A La Pista”, por citar algunas, sonaron abrasivas, hicieron retumbar los cimientos del recinto, y se elevaron eternas y brillantes sobre el cielo granadino, que recibió “La Revolución Sexual” como una celebración de la vida en su versión más sentida.

El sábado se presentaba con un cartel si cabe más completo, arrancando con un sol de justicia con el power-trío Cariño, con recién editado debut oficial tras diferentes lanzamientos en formato más corto. Triunfo absoluto para una actuación cargada de actitud, ganas de pasarlo bien y sobre todo, canciones. De ésas que se clavan en la memoria y se repiten en tu subconsciente una y otra vez. Recién llegadas prácticamente de su aventura americana, Coachella Festival incluido, desplegaron un repertorio ganador donde dianas del calibre de “Si Quieres”, “Te Brillan” o “Canción De Pop De Amor” caldearon más si cabe el ambiente, y justificó la presencia de un buen número de seguidores a una hora tan temprana. Delaporte no lo tuvieron fácil de inicio. Problemas con sus equipos, seguramente relacionados con las altas temperaturas, algo que conllevó el uso de una sombrilla para evitar que el sol alcanzase de lleno a su ordenador, hicieron que el inicio se demorara, algo que en seguida quedó en anécdota gracias al tremendo carisma de Sandra, que desplegó todas sus armas, flow y capacidad de llenar ella sola el escenario entre ellas, para remontar la situación y cuadrar un set bastante sorprendente, por atmosférico y menos basado en su atractivo repertorio, que resultó del todo envolvente y que pedía a gritos un horario nocturno.

Tres años llevaban los madrileños Carolina Durante sin pisar la ciudad de la Alhambra, y qué mejor momento que con su reluciente Cuatro Chavales (Sonido Muchacho, 2022) recién lanzado. “Las Canciones De Juanita”, “Granja Escuela” o la imbatible “Cayetano”, pusieron patas arriba a la audiencia y constataron por qué, más allá de gustosa personales, su estado de forma sobre las tablas es envidiable.

Que muchos quedaron decepcionados por el discreto paso de Javiera Mena por el extraño y sospechoso Benidorm Fest, es un hecho. Esto se pudo constatar una vez más en su concierto del sábado, con gritos constantes de varios fans reclamando justicia para nuestra chilena favorita. Ella, se sobrepuso a problemas técnicos que sobrellevó con calma y buen humor, para acabar arrasando con un show sobresaliente, lleno de ritmo, magia dance-pop, y sobrado en tablas y dominio absoluto del escenario. Rodeada de una banda de presencia hechizante y poderosa, atacó una gloriosa revisión de su extenso catálogo de hits en uno de los mejores conciertos del festival. No faltaron “Corazón“Astral”, “Otra Era” o “Espada”, capaces de convertir el escenario pequeño en una gran pista de baile. Siempre a sus pies.

Tiene Que Haber Algo Más (Warner, 2021), fue uno de los grandes trabajos que nos dejó el pasado ejercicio. Alizzz pasó de la producción al primer plano entregando un conjunto de singles potenciales que supo a gloria y que lo presentó como un compositor notable. En vivo, las canciones pierden algo de fuelle y no alcanzan el impacto del disco. Todo lo contrario sucedió con Sen Senra, responsable del mejor pase del festival, capaz de llenar él solo el escenario, mientras recitaba los sugerentes versos de unas canciones ya parte de una generación. Lo suyo demuestra que se puede sonar actual y mantener personalidad, talento y buen gusto en equilibrio. “Nos Dará Alas” o “Ya No Te Hago Falta”, pasarán sin duda a la historia de los momentos más celebrados del evento granadino. A estas alturas, es difícil adivinar el techo de un artista mayúsculo llamado a gestas todavía más importantes.

A pocos metros y en el escenario pequeño, Mujeres hacían sudar de lo lindo al personal con su garaje-pop hecho para saltar sin descanso y para quemar suela. Sus latigazos despliegan nervio y desenfreno, son cantos a la vida en su vertiente más rabiosa y cuando atacan “Tú Y Yo”, es imposible no sentir el fuego corriendo por tus venas. Normal que después de tanta intensidad, Ladilla Rusa supusieran el contrapunto hedonista y despreocupado tras el impacto generado por el gallego. Sus himnos descacharrados y sus coreografías imposibles cerraron en todo lo alto estos dos días de reencuentro con un festival cuyo nombre es sinónimo de calidad, y que por merecimiento propio se encuentra ya bien consolidado en la agenda cultural andaluza. Larga vida al En Órbita.

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