Songs: Ohia

Yo llego con la idea más pequeña, algunas palabras, algunos acordes y cuando me siento con otras cinco personas y comenzamos a tocarla, la canción se convierte en algo que nunca podría haber imaginado

CANCIONES DE ALTO VOLTAJE

Jason Molina vive por y para la música. Componerla y tocarla día tras día, haciendo crecer una extensa e intensa discografía, la de Songs: Ohia (en breve Magnolia Electric Company), cuyo último exponente es el turbador The Magnolia Electric Co.. Tímido pero afable, Molina, con la inestimable ayuda de su cuaderno de notas lleno de nombres, dibujos, letras y acordes, charló con nosotros cerveza en mano (nunca Mahou, of course) antes de su espléndido concierto del sábado 11 de octubre en Oviedo.

Jasón, tus bisabuelos eran españoles y tuvieron que emigrar a a los Estados Unidos cuando Franco se hizo con el poder. ¿Qué sientes al volver a España a tocar?

Siempre quiero venir a España. Lo más importante es poder tocar música aquí. No quiero ser un turista, ése es un sentimiento que no me gusta. Está muy bien poder venir a tocar música, porque así no te sientes como un turista: no sientes que sólo has llegado a un lugar para llevarte cosas de allí. Si le ofreces tu arte a la gente del lugar, incluso aunque sólo sea a cinco personas, te sientes bien contigo mismo.

Es cierto que mis bisabuelos se marcharon en los años treinta, cuando Franco llegó al poder. Pero una vez en los Estados Unidos decidieron no contar demasiadas cosas acerca de su pasado en España. Para ellos era muy doloroso hablar de lo que había pasado. Así que la gente de mi generación tenemos que descubrir las cosas por nosotros mismos. Sé que eran mineros, así que probablemente provenían de algún sitio del norte de España.

¿Hablas español o sabes algunas palabras? Aparte de “magnolia”, claro.

Y “cerveza” (risas). No, en mi casa no hablábamos español. Cuando mi padre era niño aún hablaba un poco en casa. Pero cualquiera que llegue como inmigrante a un país y se gane la vida con trabajos de mierda lo que quiere es que los niños se integren lo antes posible. No quieres ir a la escuela y que te dé una paliza alguien que te odia porque eres español. Creo que debería tomarme un año para aprender algo de español, antes de que me haga demasiado mayor como para aprender con rapidez (risas). Me he llevado un par de libros a casa y los he intentado empezar a leer, pero, ¡es jodidamente difícil!

¿Cómo es tu relación con la tradición de música folk norteamericana? ¿Respetas la tradición casi como si fuera algo casi sagrado, que no puede alterarse, o te apropias de ella para, a partir de esa base, crear algo nuevo y único?

Cuando era más joven odiaba la música folk americana, lo que yo pensaba que era la música folk americana. Tenía esta imagen de una persona con la guitarra cantando canciones de mierda. Cuando iba a los clubs de folk no había auténtica emoción en aquella música. La gente cantaba sobre cosas de las que no tenían la más mínima idea. Incluso cuando cantaban acerca de cuestiones políticas, cosas, por supuesto, realmente serias, pero que no habían experimentado nunca. Utilizaban las palabras adecuadas, pero no era algo… hermoso, no era visceral. Pero ahora vuelvo a mucha de la música más antigua, y me gusta escuchar música folk de todo el mundo. Como, por ejemplo, guitarristas y cantantes del oeste de África. Los escucho casi cada día. Por supuesto, no tengo la más remota idea de qué dicen en las canciones, pero uno puede sentir la verdad y la emoción de su música. No sigo mucho la música folk moderna, pero soy consciente de ella. Y a veces la gente me pasa algún disco que no está mal. Nunca he visto mi música como rock, folk, indie-rock o lo que sea. Son simplemente canciones. Tan sólo ocurre que a veces esas canciones parecen fluir, en otros casos se pueden entender muy bien las letras, otras canciones piden ser tocadas a un volumen alto y con una ruidosa banda detrás… Para mí son sólo canciones.

¿Y qué ocurre con la música folk estadounidense de raíz negra? ¿Te gusta alguien como Robert Jonson?

Sí, escucho mucho de ese blues antiguo. Pero, ¿sabes?, yo nací y me crié aquí (dibuja en su cuaderno un pequeño mapa de Estados Unidos y señala una zona), en West Virginia, que no es el “auténtico Sur”, sino más bien la zona de los Montes Apalaches. La auténtica música folk de esa zona tiene influencias muy claras (los violines…) del folk escocés porque, por supuesto, mucha de la gente que vive allí tiene raíces escocesas.

Me gustaría preguntarte acerca de tu método compositivo: ¿compones las canciones añadiendo o quitando elementos?

De las dos maneras. Una canción comienza con un montón de ideas. Lo que hago es eliminar algunas e ir añadiendo otras por el camino. En ocasiones la letra de una canción me sugiere cómo debe de sonar: por ejemplo, si es una letra atmosférica, llena de símbolos y cosas así, no necesita un tratamiento rock (hace el gesto de tocar una batería). Le añado una música atmosférica. Para mí, eso es añadir algo. Pero, no sé, cada canción es diferente.

He leído que tu inspiración para las letras de algunas de las canciones del último disco había sido descubrir que el mundo era una mierda. ¿Qué opinión te merece el papel que tu país, los Estados Unidos, juega en la política internacional?

No tengo nada que decir al respecto, porque no lo veo desde fuera, de modo que no puedo opinar con objetividad. Tú puedes responder esta pregunta. Pero yo no podría.

¿Así que no tienes ninguna opinión sobre alguien como George W. Bush?

Ninguna, pero tendría algo que ver con esto (dibuja en su cuaderno una bandera con una esvástica. ¿Una imagen vale más que mil palabras?). Quizás este sea el momento en el que… bueno, aquí estamos, haciendo esta extensa gira por España, y creo que es estupendo que podamos viajar, llegar a todos estos sitios y encontrarnos cada noche con un puñado de gente para ofrecerles nuestro arte. Estamos tratando de educarnos y, al mismo tiempo, hacer lo que nos pidieron que hiciéramos, que es llegar a los sitios y tocar música. Y creo que mientras puedas seguir haciéndolo, esto es algo positivo que puedes ofrecer a un mundo que ahora mismo no tiene visos de moverse en una dirección muy positiva.

He oído que vas a deshacerte del nombre “Songs: Ohia”. ¿Es cierto?

Sí, seremos algo así como la Magnolia Electric Company. Es un nombre que hemos estado utilizando ocasionalmente. Llevo diez años componiendo y publicando canciones, y no quería un cambio de estilo, porque todos los discos son distintos, en ellos he tocado con distintas personas, y creo que eso es estupendo, pero quería un cambio físico. Me gusta poder decir: “esto es lo que hice durante diez años, y puedo recurrir a ello cuanto quiera”. Pero nadie espera que mi música sea de una manera determinada, al menos eso espero, porque se sentirían realmente decepcionados. Un disco suena a country, otro suena a rock… Ésta que te acabo de contar es la única razón para cambiar de nombre. Además, en Songs: Ohia he tocado con tantísima gente durante todos estos años, en los discos y en las giras… No sé, quizás haya tocado con cien personas. Y, de alguna manera, el nuevo nombre les otorgaría un lugar especial. Porque creo que no se les da mucho crédito. Un tipo toca la batería en dos canciones de un disco, y nadie lo sabe. Pero son estupendos. Yo llego con la idea más pequeña, como esto (abre su cuaderno y muestra una breve letra con una secuencia de acordes): algunas palabras, algunos acordes. Cuando me siento con otras cinco personas y comenzamos a tocarla, la canción se convierte en algo que nunca podría haber imaginado.

¿Y de dónde sacaste el nuevo nombre?

No recuerdo exactamente cuándo comencé a pensar en las magnolias. Empecé a verlas mucho cuando estaba de gira (aquí cerca las he visto), en situaciones realmente importantes. Siempre me fijo mucho en los árboles y esas cosas. Me gusta saber qué tipo de rocas hay en los sitios, de qué madera están hechas las cosas… Las magnolias siempre estaban presentes en situaciones intensas, y se convirtieron en una planta muy especial para mí. Me gusta lo de Electric Company porque le hace pensar a uno en un grupo de gente que trabajan para hacer algo. Algo relacionado con la electricidad. Y además, no suena a nombre de banda. Podemos ponerlo en el costado de la furgoneta y nadie vendrá a robarnos las guitarras (risas).

Quizás el próximo disco será más eléctrico…

Será muy parecido a como estamos sonando en directo en esta gira. Aunque Jennie Temper, que toca la mandolina y canta en este último disco, no está haciendo esta gira con nosotros. Está tocando bluegrass tradicional con otro grupo, The Pine Tops. Pero espero que participe en la grabación del próximo disco. Después de esta gira por España tendremos diez días de descanso. Ahora tengo unas diez canciones nuevas, de modo que si trabajo esos diez días, en noviembre nos meteremos toda la banda en el estudio a grabar el nuevo disco.

¿Nos cuentas alguna de tus experiencias en esta gira?

Jamón, huevos, chorizo… (risas) Eso es lo que comemos todos los días. Por cierto, la cerveza Mahou es una mierda. La odio. La San Miguel es mejor. El sitio más bonito que hemos visto es este pueblo (abre el cuaderno y muestra una página en la que aparece escrita la palabra “Daroca”), un pueblecito muy pequeño pero con muchos restos de arquitectura morisca. En cuanto al público de nuestros conciertos, es muy receptivo. Aunque solemos tocar en locales que no están dedicados específicamente a que toquen grupos de rock. Suelen ser más bien “dance clubs”, así que los clientes habituales no están acostumbrado a ir a ver tocar a grupos. A cincuenta personas les encanta, y otras cuarenta están allí bebiendo y esperando a que pongan la música para bailar. Creo que en esta gira hemos dado algunos de nuestros mejores conciertos.

¿Has conocido alguna banda española que te guste?

Pues la verdad es que no. Aunque en esta gira nos han regalado unos diez discos de bandas locales que nos han teloneado o que la gente nos ha recomendado. Así que cuando tenga oportunidad de hacerlo, los escucharé. No suelo decir qué bandas me gustan, sin importar de dónde sean, aunque tengo mis favoritas, claro. Pero es mejor no decirlo. Bueno, me gustan Trans Am, ¿sabes? Son increíbles. Fui a la escuela con ellos, he tocado en conciertos con ellos, Jennie Temper tocó en una banda de bluegrass con ellos, de modo que hay una cierta conexión. Cuando dan un concierto me encanta comprar la entrada, no decirles que voy a estar allí y ponerme en la parte de atrás haciendo esto (hace el gesto de la mano cornuda) (risas). Son uno de los pocos grupos que todavía me hacen sentir excitado.

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