Super Furry Animals – Hey Venus! (Rough Trade)

Porque no todo va a ser vanguardia neoyorquina y angustia post-adolescente británica, de vez en cuando apetece escuchar uno de esos discos pop de toda la vida y, en ese terreno, los galeses Super Furry Animals son siempre una garantía.

Después de Candylion (07), el encantador disco en solitario de Gruff Rhys, los Super Furry Animals vuelven a retomar el hilo donde lo dejaron con Phantom Force, aunque parece que esta vez hayan aparcado un poco la vena más psicodélica para centrarse en las melodías, en la búsqueda de la perfecta canción pop. Es por eso que funcionan mejor en las distancias cortas que cuando juegan a banda de rock. Pase que esa tríada formada por “Noo Consumer”, “Into The Night” y “Baby Ate My Eightball” tenga su punto como travesura macarra pero, de lejos, me quedo con su registro más apocado y melódico. Y este Hey Venus tiene un buen puñado de canciones de esas que sólo parecen al alcance de los más grandes. Phil Spector y sus baterías marciales asoman la cabeza en “Run-Away”, el folk-soul blanco entre Van Morrison y Kurt Wagner (Lambchop) se deja ver en “Let the Wolves Howl At The Moon” y Sean O’Hagan (The High Llamas) se asoma en “Show Your Hand” o en la gloriosa “The Gift That Keeps Giving”, maravillosa de principio a fin y una de esas canciones que bien justifican un disco. Lo de utilizar el manido recurso del cambio de tono en dos canciones seguidas se lo daremos por válido al bueno de Rhys como homenaje a la década dorada del pop, los 60; sí Gruff, aceptamos cambio de tono como recurso nostálgico. Suerte que ahí está la clase de “Carbon Dating” o el glam de “Battersey Odyssey” para disipar cualquier tipo de duda. Super Furry Animals son ese caramelo con el punto justo de azúcar que podríamos estar toda la tarde lamiendo sin perder nada de sabor.

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