Chema Vargas – Mundo en Espiral (Cabiria Records)

“Vuelven las cartas, vuelven los sonidos; la vida en un vinilo vuelve a tocar. Vuelven las modas con las que has crecido. Y es que el mundo gira en espiral”. Los versos inaugurales del debut discográfico de Chema Vargas son sencillos, efectivos. Logran sintetizar y enlazar su contenido a través de una idea que gira entorno a una espiral de melodías candorosamente pegadizas. Se trata de una espiral con diversos bucles de rutina mejor o peor digerida, sentimientos encontrados, sueños que se besan, besos que se sueñan, espacio y tiempo, recuerdo y olvido… El pasado y el presente se alejan y regresan como un bumerán sonoro; un remolino en forma de sensaciones y conclusiones sobre la vida.

Apadrinado por el –a su vez- padre o máximo exponente de la música de raíz nuevaolera Antonio Vega, Chema Vargas sigue los patrones creados por esa misma vertiente artística en Mundo en Espiral. Esta impresión aparece reforzada por la presencia de los ilustres miembros que integran su banda de acompañamiento, así como por las colaboraciones de artistas invitados como Álvaro UrquijoLos Secretos-, que colabora a la guitarra en “Los años traviesos”, Edu Font –estrecho colaborador de José María Granados-, que centra su aportación en el bajo y los coros, y el propio Antonio Vega, que no se limita a apoyar esta propuesta desde la sombra, sino que une su voz a la de Vargas en “Escrito sobre el viento”, un tema totalmente acorde con sus propias canciones que se sitúa como la pieza más destacable y poética del disco.

A priori, el diseño del libreto no me inspiraba demasiada confianza. Esa combinación de tonos morados y anaranjados resulta demoledora. La portada tampoco incita a desechar esa sensación inicial al seguir esa costumbre que tienen los solistas de utilizar las clásicas fotos de estudio como el más socorrido y poco imaginativo de los recursos. Seguramente el diseño de este disco ha sido elaborado con todo cuidado y dedicación –por lo que sé, por el mismo artista-, y no se debe juzgar el contenido por el continente, pero aún así, las reacciones alérgicas resultan inevitables. Por otro lado, la página web está muy bien hecha, y permite escuchar todos los temas prácticamente enteros.

Superada esa primera premisa –insignificante, si tenemos en cuenta que lo que realmente importa son las canciones-, Mundo en Espiral ofrece un surtido de sonidos y ritmos variados, coloridos, optimistas, agradables. Las composiciones en sí me parecen elaboradas y correctas, y, aunque soy consciente de las connotaciones negativas de ese último adjetivo, no deja de ser el más adecuado. Y es que, aunque los temas están trabajados y todos sus elementos encajan convenientemente, su sonido me resulta previsible y su producción demasiado edulcorada, falta de emoción. Lo mismo sucede con las letras de las canciones: trabajadas, correctas… pero mayormente discretas y poco interesantes más allá del concepto que las engloba.

Con eso y con todo, son canciones agradables y contagiosas; cualidades que pueden hacer posible que, en el futuro, cada vez sean tarareadas por más gente.

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