DJ Vadim & Russian Percussion – La Boite (Barcelona)

A estas alturas del juego, los artificios creados por un DJ de hip hop –el scratch y sus múltiples facetas, eminentemente-, forman parte de una normalidad más que asumida. DJ Vadim, un curioso personaje que procede de Rusia, ha sido uno de los que más ha contribuido a que las bellezas creadas desde los platos y los vinilos sean aceptadas por el público, además de disfrutadas y sentidas. Su actuación en La Boîte, que no era la primera ni será la última, fue de lo más básica. Junto a él, que se suponía que era el jefe de orquestra porque la mayor parte de la música enlatada -¡qué música!- era suya, aparecía otro scratcheador de aupa: DJ Woody, un prodigio procedente de Inglaterra.

Ambos compenetraron su sesión a cuatro manos y a sendos platos, con la mirada puesta en el funk de los años 70 (Marlena Shaw, Bobby Bird), un género rico en bajos, de cuyo embrujo era imposible escapar. DJ Vadim, siempre hiperactivo, es conocido por su facilidad para construir músicas que evocan la historia y los países que visita. Reconstruye, de forma hiperdetallista, y homenajea a lo grande. Sólo hay que acercarse a cualquiera de sus discos –USSR Life From The Other Side, sobretodo- para entrever que su reinterpretación va (mucho) más allá del mero robo. Mezcla, lo que no es fácil en la música, y proyecta. La sesión, en directo, de la otra noche estuvo acompañada por la presencia de Yarah Bravo, vocalista de negra voz, y de MC Blurum 13, un mestizo del alma y de las palabras. Dos espectrales maestros del micrófono que, junto a los dos espectrales contorsionistas de los platos, depararon una actuación básica, sin instrumentación orgánica –al revés que en anteriores ocasiones-, que entra dentro de la normalidad asumida. Una actuación de combate, para divertir y demostrar, pero guardando la mejor carta para la siguiente ocasión, que se prevé luminosa.

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