Especial: Luis Eduardo Aute en doce canciones

Dolor por la perdida, alegría por el legado. Impagable Aute. Empiezo esta breve recopilación a las cuatro y diez, no me sorprende, esa hora y esos minutos marcaron muchos momentos importantes en mi quehacer cotidiano, y todos adquirieron categoría de  recuerdo bien fijado cuando descubrí “Las cuatro y diez”. Hablé de esto con Ismael Serrano durante las interesantes conversaciones que mantuve con él hace un par de años, coincidiendo en la posible mística de esa posición horaria. Ismael realizó una maravillosa versión en su directo 20 años. Hoy es siempre (2017). Y son muchos los artistas de todo signo que admiran y aman la obra de Luis Eduardo, desde Rosendo a Diego Vasallo, pasando por Rubén Pozo o Ángel Petisme, Depedro, Sabina, Xoel López… Innumerables. Porque esa es parte de la esencia de Aute, amar el arte, ser generoso a la hora de crear para que lo entregado sea verdad, solo así se puede mantener una obra de más de cincuenta años siempre original, cautivadora, viva. Y así se mantendrá a pesar del punto y final que ayer me dejó, nos dejó, como un animal herido. Ese animal del que tanto provecho supo sacar Aute en su vertiente gráfica y literaria, del mismo modo que su obra pictórica es otro canto a la vida y sus laberintos, también su cine… Por todo esto su público no dejará de crecer y encontrar calma, humor, sabia crítica, reflexión, espejos, espuma, amor y todo lo demás a través de los minutos eternos de sus canciones.

He intercalado entre la mayoría de estas doce canciones, de manera oportuna, la entrevista que mantuve con él en su casa por la publicación de El niño que miraba el mar (2012), que tristemente marca el cierre de su discografía original, ya que su último disco publicado en vida fue el directo De la luz y la sombra (2018). De aquella conversación extraje algunos momentos para algún reportaje -es importante situarse en el contexto del disco y el momento, la entrevista fue el 21 de febrero de 2013-, pero el conjunto permaneció en algún archivo desordenado que ahora recupero para despedir a uno de los artistas más relevantes de nuestra música, de mi vida, de nuestra vida… Luis Eduardo Aute representa como pocos el ideario hecho realidad de humanidad y belleza.

1. “El niño que miraba el mar” (El niño que miraba el mar, 2012)

“Y daría lo vivido por sentarme a su costado, para verme en su futuro desde todo mi pasado”

¿Cuál es el impulso creador de El niño que miraba el mar?

El impulso no fue mío, el impulso fue del azar, no tenía ninguna intención de mirarme a mí mismo en ningún momento. La foto de la portada me la hizo mi padre en Manila en el año 45, tenía dos años. Y hace dos, en La Habana, estuvimos mi familia, mis amigos, y en el Malecón nos hicimos unas fotos, mi hija, por azar, me hizo la última donde me quedé sentado mirando al mar. Cuando la vi en la cámara, me acordé de la foto que me hizo mi padre, y le expliqué: “Tu abuelo me hizo una foto prácticamente desde el mismo punto de vista”. Le corregí un par de metros o metro y pico, pero vamos la que me hizo original es prácticamente la misma. Y al volver aquí, cumplí años en septiembre, mi hija y mi hijo me regalaron un montaje con las dos fotos, cuando vi la foto puesta ahí, aparte es muy inquietante, un encuentro absolutamente imposible, se me ocurrió la canción. Empecé a escribirla, se quedó estancada en algún momento y empecé también por azar en el despacho, la misma imagen pero de frente, como si se me hubiera ocurrido pintar una jirafa, empecé a dibujarlo y pensé que estaría bien que pudieran mirarse el uno al otro.

Transformarte en Basilisco, ¿es también fruto del azar?

La verdad es que no lo sé, en un momento determinado en el que estamos cruzándonos ahí la mirada digo “¿qué puede pasar más?”. Entonces pensé que el paso del tiempo nos convierte en monstruos ¿no?, para sobrevivir en la jungla esta de la vida. Y no sé por qué pensé en transformarme en un monstruo, y aún así, no sé, le tengo un afecto extraño al Basilisco desde pequeño, no sé por qué, siempre me ha gustado eso de que mate con la mirada, me resulta muy provocador. Y bueno, pues me convierto en un Basilisco que es un ser perverso, malísimo e iracundo. Y a partir de ahí no había guión ni nada, lo construía según iba dibujando: me convierto en Basilisco, intento fulminar al niño con la mirada pero en su pupila se refleja la cara del basilisco a su vez, se anulan, y como no puede matar al niño, llora, el Basilisco cuando llora, llora lágrimas de fuego, y esas lágrimas incendian el mar. Todo surgía sobre la marcha. No tenía ninguna referencia de nada, ni de cine, ni estética ni nada, simplemente fui dejándome llevar hasta donde fuera.

2. “Ahora sí, ahora no” (Auterretratos vol.3, 2003. Original en Albanta, 1978)

“A las frases hechas y palabras grandes que prometen libertad, hay que temer como se teme al espejo que oculta la mitad”

¿Sigues compartiendo momentos y complicidad con Luis Mendo, Víctor Manuel, Luis Pastor…?

Hace muchos años que ya no, por lo menos en mi caso. Aquí, durante años, nos hemos reunido hasta las siete de la mañana, cantándonos temas, “mira, esta es la última que he hecho, tatatá y tal”. Yo, concretamente, me he ido aislando, no solamente de colegas si no de todo, mi propia ideología no aguanta más y la voz ya me empieza a… Lo de trasnochar se me complica. Y luego hay una cierta urgencia porque cada vez me queda menos tiempo por motivos obvios de edad, y tengo montones de cosas que tengo ahí empezadas sin terminar de pinturas, una novela ilustrada que empecé hace años y a ver si la termino…, montones de cosas. Intento ver lo menos posible la tele, internet no tengo, me meto pero no tengo ni facebook, ni twitter ni móvil. Pero no porque tenga nada adverso, nada de eso, sino que me da terror perder tiempo, convertirme en un adicto, lo que me falta es tiempo. Me aíslo, intento aprovechar al máximo el tiempo que tengo fuera de dar conciertos, hacer entrevistas.

3. “Pasaba por aquí” (Alma, 1980)

“Espero que no creas que quiero ‘sorprenderte en un desliz’”

El sentido del humor es una constante en tu repertorio, en “Las Musas” dices de ellas que “son un prodigio de mala educación”.  El otro día, El Gran Wyoming afirmaba que el humor es el lubricante que él usa para poder penetrar. ¿Estás de acuerdo?

Totalmente, el sentido del humor es absolutamente imprescindible en todo, en la vida en todo, desde para tomar este té hasta para ir a un entierro. El sentido del humor es lo que nos distancia de estos seres que hay ahí (señala a su perro), que no tienen ningún sentido del humor, es una muestra del ser humano, de su excepcionalidad como ser no solamente pensante y racional, si no además reflexivo. Somos los únicos seres que a través de la reflexión, en el espejo, nos vemos a nosotros mismos, descubrimos nuestra subjetividad y el espacio y el tiempo, ergo la muerte y al mismo tiempo la guasa. Y cuando ya descubres que la muerte existe y que nos vamos a morir  pues empiezas a reírte un poco y se toman las cosas… La perspectiva que concede el humor, no el humor, si no el sentido del humor, me parece que da una perspectiva mucho más amplia de las cosas, ves desde fuera, ves el bosque completo y al detalle, no solamente las ramas de los árboles.

4. “Slowly” (Slowly, 1992)

“Por mí que reviente en confetti el planeta esta noche, quiero bailar un ‘slow’ with you tonight”

‘Latido a latido’ y ’Señales de vida’ se muestran decididamente conciliadoras con la vida gracias al amor. ¿Es el amor lo único que nos queda después de todo, lo que nos salva?

Es que es lo único que nos puede rescatar, es el único rescate que no sea el de Bruselas. El hecho de que haya otro ser humano que sea feliz, que esté agradecido de estar vivo porque tú existes y viceversa, me parece que eso justifica toda la creación, que es mucho decir. Una sola persona, por otra sola persona, que le da gracias a la vida porque le ha permitido conocerte y además, en consecuencia, entregarte su vida… Me parece que eso es tan inconmensurable que lo justifica todo.

No se conoce suicida con perro, debe ser que no hay, un tío por muy desesperado que esté si tiene un perro no se quita la vida, ¿quién se va a ocupar de ese perro? El amor nos puede rescatar del suicidio.

5. “Las cuatro y diez” (Auterretratos vol.1, 2003. Original en Rito, 1973)

“Aquella fue la primera vez, tus labios parecían de papel. Y a la salida, en la puerta, nos pidió un triste inspector nuestros carnets”

Luis Pastor publicó el pasado año “¿Qué fue de los cantautores?”, y tal vez debido a las circunstancias parece que el género disfruta de un nuevo protagonismo. En tu caso, aportas tu propia definición del género con “Autotango del cantautor” (1973).

Es que no creo que sea un género, primero la palabra ‘cantautor’ es un horror, no sé quién la importó de Italia como cantautori, en plural. Cualquier persona que componga una canción, que escriba música, letra y además interprete lo es. Y curiosamente el paladín del cantautor es Paco Ibañez que sin embargo no ha escrito una sola palabra. Entonces, yo no veo el género por ningún lado, no sé el género de mis canciones, no las encuentro género, son canciones, cantables, con influencias de todo tipo, pero no encuentro que sea un género. Es decir, los autores, intérpretes franceses, los primeros que yo conocí de la canción francesa de posguerra hacían canción francesa, los folcloristas en América Latina hacían folclore, Yupanqui, etc. Después aparecen los brasileños, el folclor en Estados Unidos arranca en el folk, ahí está Dylan, y luego ya se contamina con todo tipo de influencias ¿no? No veo el género, la canción mía no sé en qué género ubicarlas, tienen influencias de todo tipo de músicas.

6. “Aleluya nº1” (1967)

“La razón de la locura, una luz de luna oscura, unos ojos en la noche, una voz que no se oye, una llama que se apaga, una vida que se acaba, aleluya”

Confírmame o no, hay por la red una versión que sitúa “Let it be” de The Beatles como respuesta a la adaptación inglesa del “Aleluya nº1”, titulada “Who will answer” e interpretada por Ed Ames, de hecho te citan a ti como cronista de esto.

No es así, es que cuando se hizo el “Aleluya nº1” fue un bombazo  en todo el mundo, en todo el mundo, se hicieron versiones hasta en esquimal y llegó la versión de Ed Ames, un cantante americano, que hizo esa versión en inglés que llegó, no sé, a número cinco o seis de superventas en Estados Unidos. En esa versión se escuchó en todas partes y el director de la compañía RCA, donde yo estaba, en un viaje que hizo a Nueva York, estuvo con los directivos de allí, y acababa de publicarse el “Let it be” cuando el “Aleluya” ya estaba funcionando, llevaba como un año funcionando o un poco menos tal vez. Entonces, “Who will answer” hacía una especie de letanía: “Quién responderá, quién responderá”, y el director de RCA de allí le comentó al de aquí “Mira, parece que esta canción responde a las preguntas del “Who will answer””, que además McCartney dice “There will be an answer, let it be”. Y al salir como muy a la par, aunque “Let it be” un poco después pero como contestando, cuando regresó el director de RCA España me comentó “¿Has oído lo de “Let it be”?, me han dicho que parece una respuesta del “Who will answer”’. Es así, no es que lo fuera ni nada, fue una opinión.

7. “Retales, chapuza y pastiche” (Babel, 1976)

“Es mucho más conveniente ser de dios que ser decente. Valga enchufe por talento y a vivir todos del cuento”

Luis García Montero ha dicho, sobre el devenir del Estado de la Nación que se está celebrando desde ayer: “Si los señores diputados hubiesen asistido a la humilde escuela pública, en vez de pasar su infancia y adolescencia en colegios de pago para señoritos, habrían aprendido a escuchar como personas y no a berrear como animales”.

Discrepo en cuanto a lo de animales, a berrear como bestias. Es que hay un deterioro de la utilización de la palabra ‘animal’. Somos animales y además, como te dije antes, reflexivos. El término ‘animal’ es es muy respetable porque en contra de lo que siempre ha dicho la iglesia sobre que los animales no tenían alma, como los ateos, que cuando mueren no van ni al infierno ni al cielo ni al purgatorio ni al limbo, no van a ningún lado porque no tienen alma, algo que es una barbaridad porque la palabra “animal” viene del latín “anima” que es alma. Entonces, comparar o insultar a alguien diciendo que es un animal no es un insulto, es un piropo, ahora, llamarle bestia ya es otra cosa. Simplemente cambiaría lo de berrear como animales por berrear como bestias.

8. “Esta noche” (A día de hoy, 2007)

“Que sepulten la utopía… Dame clases de poesía, con tu cuerpo, esta noche”

Volviendo un instante a la indefinición del género de cantautor, en tu caso además se vuelvo más complejo al tener diferentes vertientes artísticas de expresión.

Muchas veces he dicho que me considero un degenerado de los géneros e indisciplinado de las disciplinas. Tampoco me ubico en una disciplina, qué es más pintor, músico, cantante, cine… Escribo canciones, escribo poemas, canto, me gusta hacer fotos, ruedo cosas, me gusta pintar, pero no quiere decir  que sea pintor porque pinte.

Es un ingrediente más.

Sí, una actividad más que en ningún momento soy consciente de ser un profesional, digamos, o alguien que esté ubicado en una etiqueta de algún tipo de lenguaje para expresarse.

9. “Dos o tres segundos de ternura” (Cuerpo a cuerpo, 1984)

“Estoy pasando un bache, un revés, un agujero, un no sé qué me ocurre que ni yo mismo me entiendo…”

En “¡Qué necesidad!” dices: “Lo que es para mí un gran desgaste, al filo ya de mi vejez, es no saber por qué creaste el monstruo de la estupidez”.

Sí, en el caso de que haya un creador de todo esto, hasta lo más brutal puede tener sentido, por ejemplo, no existiría conocimiento del bien si no hubiera experiencia del mal. Todo tiene su función, hasta el horror ¿no?, pero no encuentro la razón de ser de la estupidez humana. No me cabe en la cabeza eso de que somos el único bicho que tropieza dos veces con la misma piedra, ojalá fueran dos, pero son doscientos millones de veces. Se me escapa al entendimiento.

10. “Atenas en llamas” (Intemperie, 2010)

“Y, hablando, nos dio como un rapto por la antigua Europa, que ya no va a lomos del toro sino de la tropa, que marcha pisando las ruinas de la inteligencia, del mármol que está a la intemperie de la decadencia”

El próximo día 27 estarás en Marinaleda (Sevilla) actuando al lado de Ska-P, Reincidentes y más en un concierto “Contra la represión”.

Yo no sé cómo no han quemado el parlamento ayer. A mí me sorprende cómo todo se ha desarrollado al final. Si es que aquí hay un problema de corrupción salvaje, pero salvaje, que ayer, en el debate del estado de la nación, se pasa por encima. El tema de la corrupción para estos señores es que no, no vamos a hablar aquí de dónde está la mierda, que es el tema. Que la desafección de la gente por la política, que es una barbaridad, parece que eso es lo de menos. No es cuestión de represión, es cuestión de aberración, que estamos viviendo unos tiempos de aberración absoluta en todos los sentidos, y creo que intentar manifestar tu desacuerdo con eso no es lícito, es imprescindible.

Necesario.

Y necesario.

11. “La belleza” (Segundos fuera, 1989)

“Antes iban de profetas y ahora el éxito es su meta; mercaderes, traficantes, más que nausea dan tristeza, no rozaron ni un instante la belleza…”

12. “Me va la vida en ello” (Aire / Invisible, 1998)

“Siempre evité ser un súbdito de los laureles, porque vivir era un vértigo y no una carrera… (…) Creí en lo distinto porque vivir era búsqueda y no una guarida…”

En “Un ser humano” afirmas: “Tal vez se trate, tal vez se trate de todo lo contrario, de huir del escenario por si cae el telón”.

Yo, cada disco, siempre creo que es el último, lo creo sin duda ninguna, este es el último y ya no hay más, ya no hay más, y en este caso también creo que va a ser el último, aunque está muy reciente todavía. Pasará el tiempo y aparecerá otro Basilisco o…

… O una fotografía…

…O una fotografía, o lo que sea, y ya supongo que me liaré.

2 comentarios sobre “Especial: Luis Eduardo Aute en doce canciones

  • el 5 Abril, 2020 a las 11:33 am
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    Muy interesante. Grande el Animal

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  • el 5 Abril, 2020 a las 7:27 pm
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    Precioso homenaje que nos acerca un poco más la figura de Aute, sereno pero radical en sus palabras. Una pena su pérdida, pero qué grande, enorme, es su legado

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