Paul McCartney – Egypt Station (Capitol)

De entrada debo expresar que, exceptuando The Beatles, para mí el momento más álgido, más equilibrado artísticamente, más inspirado y más cercano a la perfección de Paul McCartney de toda su trayectoria, contando Wings y en solitario, es sin duda, Flowers in the Dirt (1989): nunca antes ni después ha logrado el propio Paul construir una obra tan absolutamente redonda sin la compañía de John Lennon, George Harrison y Ringo Starr. Quizás también los LPs Ram (1971) o Venus and Mars (1975) se acercan a eso de ofrecer una impresión de un porcentaje elevado de inmaculadas composiciones pero el comentado del 89, para mí, es la cumbre máxima en ese sentido.

Me apoyaré, seguidamente, en dos frases hechas. La tendencia general de Paul McCartney desde hace 25 años, es decir partiendo de Off The Ground (1993), pasando por el levemente sobrevalorado Flaming Pie (1997), hasta alcanzar este Egypt Station de 2018, es de dar varias de cal y casi otras tantas de arena en el mismo disco. Si se desea considerar desde otra óptica, se puede observar la botella medio vacía o medio llena (quizás, tres cuartos plena en el caso de alguien tan mayúsculo como Paul) del último cuarto de siglo sonoro del intérprete de Liverpool, recalco.

Consecuentemente, le han reprochado a “Macca” en varias ocasiones durante su trayectoria y después de disolverse los legendarios Fab Four, que ha carecido de cierto control de calidad a la hora de seleccionar las canciones para sus trabajos, ya desde los 70 y los 80, liderando su banda. Algo de cierto considero que hay también en éste nuevo trabajo “egipcio” suyo, donde el conjunto de 16 canciones se resiente bastante, al sobrevolar la sensación y el regusto de que Paul ha incluido, finalmente, 3 o 4 descartes que no iban a entrar en principio.

Y es que en lo que más ha fallado el mago británico con Egypt Station es en las tonadas más lentas, dulces y pausadas, o sea su especialidad, ya que las bastante insípidas “Happy with you”, “Hand in Hand” , “Confidante” o” “Do it now” parecen de muy escaso calibre y con la fórmula ya ampliamente repetida y desgastada para el que considero uno de los 3 o 4 baladistas más aútenticos, descomunales y con mejor sentimiento melódico de toda la historia del pop-rock (otro perteneciente a ese Top-3 era el mismo John Lennon). Consecuentemente, se echa en falta en este LP una canción extremadamente bella y deliciosa de la talla de “Long-Haired Lady” (1971), “Love in song” (1975), “Here today” (dedicada al propio Lennon en 1982), “So bad” (1983), “No more lonely nights” (1984), “Once upon a long ago” (1987) o “Put it there” (1989), entre otras muchísimas fragancias del propio Mac él solo; sin militar ya en los infalibles Beatles. De esas ansiadas tonadas míticas que podrían ablandar incluso al criminal más buscado, solamente, la brisa pianística a medio tiempo de “I don’t know” o la algo sofisticada “Dominoes”, parecen mantenerse más dignas y aproximarse algo más a la hora cumplir con el arrasador romanticismo comentado, dentro de toda esta reciente jugada “mccartniana”, pero sin tampoco romper completamente ambos cortes.

Como fiel alumno de Little Richard y su “Lucille” en los años 50, a Paul, desde joven siempre se le dió de fábula, también, el rock and roll y los compases más vertiginosos. Sin embargo, con las actuales “Who Cares?” o “Caesar Rock”, Paul sacude un aceptable gancho de izquierda, haciéndonos mover la cabeza pero es como si le faltara ímpetu para enlazar, de inmediato, un definitivo guantazo de derecha. Esto sí que lo consiguió, plenamente, en tiempos de antaño como con la cabreada “Monkberry moon delight” (1971), con la sumamente tensa “Letting Go” (1975), con la enérgica elegancia de “I´ve had enough” (1978) o con la extraordinaria soltura de “Stranglehold” (1986), entre otras de sus más contundentes pegadas rock a lo largo de su contrastada carrera.

Dentro de las más animadas de este 2018, únicamente la campechana y simpática “Come on to me” parece agradablemente bailable y se muestra algo más consistente pero, de nuevo sin llegar tampoco a la valía de abundantes cofres rockerísticos suyos de los 70, 80 o incluso alguno aislado de los 90.

Por otro lado, con “Fuh you” o “People want peace” duele comprobar como se presentan como himnos bastante fallidos y que, a nuestro cantante preferido, le acercan peligrosamente a pasadas simplonerías “mass music” del propio artista como “Hope of Deliverance” (1993) o”Dance tonight” (2007) o aún infinitamente peor: a los Coldplay, de grandes estadios, de los últimos 15 años.

Sin embargo y por suerte, un genio de los recursos compositivos de Paul McCartney ha dejado lo más lujoso para el final del álbum, donde únicamente con los dos postreros cortes de 6 – 7 minutos ya merece la pena encaminarse hacia la tienda para adquirir el CD.

La exuberante “Despite Repeated Warnings” se presenta como una “Band on the Run” moderna (me refiero solamente a la canción-título de 1973, por descontado), tratándose igualmente de varias canciones entretejidas, de manera encubierta, por parte del músico inglés. Después, con similar planteamiento estructural que las cautivadoras “Uncle Albert / Admiral Halsey” (1971), “Treat her Gently / Lonely old people”(1975) o “God times coming / Feel The Sun” (1986) donde Paul ofrece un 2 x 1, el hecho es que “Hunt you Down /Naked/ C-Link” también es un fructífero medley de tres temas encajados en uno solo; quedando algo más explícito ésto que la propia “Warnings”. Al menos durante éste par de alhajas finales observamos a un McCartney que, al menos, se complica más la vida, más rebuscado, más explorable, más sustancioso, con más intención de profundidad, con las reminiscencias mejor filtradas y reinventadas, consiga o no triunfar con ello. Aquí sí, aquí continua demostrando que es una de las personas que más sabe de música en todo el Globo. Éste tándem de afortunados coletazos de última hora suben bastante la nota media del disco hasta arribar a un 7 aunque sin pasar de ahí.

Sintetizando: que nos hallamos ante un buen álbum aunque sin capturar una situación de desbordante maestría por parte de éste faraón de la música. Retornando al inicio, es sabido que ni con Wings ni él solo, insisto, “Mac” llegó al nivel de los Beatles, los nº1 de la historia éstos y es que Paul, John, George y Ringo juntos hicieron más fuerza que nadie en toda la historia del rock. Sin embargo, es una realidad que Egypt Station (una obra de cierta conceptualidad, por cierto), ha conquistado el nº1 en Estados Unidos, así que algo de especial debe seguir teniendo el bravo McCartney, el cual a sus 76 años, posee el mérito de acumular todavía algunos atemporales destellos en las joyas del Nilo que ofrece al público.

Desoyendo las directrices de su antiguo manager que  aleccionó al propio Paul McCartney para que se retirara hace precisamente 25 años, el bajista y multi-instrumentista inglés sigue ensanchando, aún hoy por fortuna, su prodigiosa leyenda ya de por sí inigualable ésta por nadie, en todos los confines conocidos de la galaxia musical. Esto sí que hay que reconocérselo siempre y los que le hemos seguido desde hace ya décadas y las nuevas generaciones que le vayan descubriendo, a buen seguro que querremos todos verle seguir lanzando álbumes en el futuro, nos gusten éstos más o menos.

Cualquier intento musical de Paul es de agradecer.

Escucha Paul McCartney – Egypt Station

4 comentarios sobre “Paul McCartney – Egypt Station (Capitol)

  • el 20 Septiembre, 2018 a las 7:10 am
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    El disco tiene canciones buenas (3-4) y el resto es totalmente prescindible.

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  • el 26 Septiembre, 2018 a las 11:13 pm
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    Gracias a Txus Iglesias y a Muzikalia por introducirnos a la última obra del gran Paul McCartney. Efectivamente, cualquier intento musical que haga es de agradecer, pues a estas alturas no tiene que demostrar nada y podría vivir tranquilamente de rentas, y sin embargo su amor por la música y el seguir estando ahí hace que aún, y afortunadamente, podamos sus admiradores solazarnos con algunas piezas (todas no, por supuesto, 16 son demasiadas, y no llegan a las cotas por el articulista mencionadas, tanto en baladas, medios tiempos y canciones rock) de sus nuevos, aunque espaciados trabajos, en los que aún conserva esa voz y ritmo tan irrepetible, aunque guste más o menos. Personalmente, yo colocaría a “Tug of War” como disco en solitario de referencia, producido por George Martin, aunque reconozco la frescura con que nos desbordó, hace ya casi 30 años, en “Flowers in the dirt”, con la ayuda de Elvis Costello y con una banda muy compacta, con la que luego giraría y sacaría “Tripping the Live Fantastic” así como el buen documental “Get Back”. Enhorabuena por la oportuna y conveniente reseña.

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  • el 27 Septiembre, 2018 a las 11:47 pm
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    Muchas gracias por sus opiniones y comentarios a Julio y a F.Xavier sobre el tema de Paul McCartney.
    “Tug of war” también es un gran disco además de la mencionada joya que es “Flowers in the Dirt”. Estoy bastante de acuerdo, F. Xavier.
    Un saludo.

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  • el 7 Octubre, 2018 a las 8:29 pm
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    Lo siento much, pero me parecen muy desafortunadas tus palabras. En serio, no valoras entre los mejores álbumes de Paul el ‘Chaos and Creation…’. Eres de los muy pocos críticos lo podrías hacer…
    Por cierto, disfruto con su último trabajo, un tal ‘Egypt Station’, nº 1 en Estados Unidos, y que ha recibido críticas bastante positivas en la mayoría de los medios de comunicación y revistas especializadas. Jesús Yuste.

    Saludos

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