Santiago Delgado y los Runnaway Lovers – Por amor al rock’n’roll (Hanky Panky)

Hubo un tiempo en que el rock & roll era sinónimo de diversión. La mayoría de las canciones de éxito iban sobre pasarlo bien: coches, chicas y chicos, bailar, surfear… Era un estilo exclusivamente dirigido a los jóvenes, así que hablaba de las cosas que les preocupaban a ellos: nada, excepto divertirse. Pero entonces llegó Dylan al rock y trajo consigo sus letras trascendentes; llegaron las drogas y todos, con los Beatles y los Beach Boys (hasta entonces los reyes del entretenimiento trivial) como punta de lanza, se lanzaron a realizar experimentos psicodélicos; finalmente, llegaron los hippies y empezaron a hablar de cuestiones como el amor fraternal y la paz en el mundo. Todos volvieron la vista hacia Vietnam y la diversión acabó.

Desde entonces ha habido algunos momentos en los que parecía que aquel espíritu hedonista y divertido del primer rock’n’roll se podía recuperar: los Ramones, la nueva ola, Madchester… Gente rara, casos aislados entre un colectivo, el musical, que desde finales de los 60 se toma muy en serio a sí mismo y que se ha vuelto, hablo siempre en general, muy sesudo y grave.

No es el caso de Santiago Delgado y los Runaway Lovers. Todo en ellos invita a la diversión sin pretensiones. Su nombre ya da pistas sobre su intención: recuperar la fórmula mágica del rock’n’roll de finales de los 50 y primeros 60, el doowop, el rockabilly, los bailes de graduación, el twist y todo lo que implique sencillez en la música y el mensaje. Con Jonathan Richman y sus Modern Lovers (por la sobriedad musical, entre otras cosas tocan con un cajón de rock’n’roll en lugar de batería) en segundo plano, compartiendo espacio con el Elvis del “rock de la cárcel”, Carl Perkins,  Chubby Checker y sobre todo con Dion, Del Shannon y otros ídolos del rock’n’roll highschool.

Las letras son un compendio de todos esos tópicos y referencias que nos vienen a la cabeza cuando nos imaginamos aquella época: chicas yeyé, bailes (incluso en la cárcel), twist, Popotitos, guerra tupés contra flequillos… También hay canciones-homenaje a figuras que han sido clave en su difusión posterior, en este caso Johnny Ramone y (por supuesto) Juan de Pablos, así como referencias a Ringo Starr, José Luis López Vázquez y también muchas menciones a ellos mismos y sus propias historias de convivencia con el rock’n’roll, incluyendo algunos amigos que se han quedado por el camino.

Un disco que hubiese estado en muchas más listas de fin de año si estas se confeccionaran pensando menos en la trascendencia y más en la diversión.

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