Teenage Fanclub – Howdy! (Sony Music, 2000)

Casi siempre que alguien habla de Teenage Fanclub nombra a Big Star. Además de “What you do to me”, versiones de Big Star, colaboraciones con Alex Chilton y alguna que otra canción más, me pregunto si es justa esa comparación. En mi opinión, desde luego, no. Me parece mucho más lógico relacionar a Teenage Fanclub con grupos como The Byrds o The Beatles. Aunque sea caer en un tópico.

Desde luego en su último trabajo, “Howdy!” despejan toda duda. Las armonías vocales, las melodías, las guitarras cada vez más limpias (salvo alguna que otra excepción)… no hace falta decir mucho más.

Siguen empeñados en esa evolución tan coherente y lógica. Siguen empeñados en firmar algunos de los discos, con mayúsculas, del pop de los 90. “A catholic education” (90), “Bandwagonesque” (91), “Thirteen” (93), “Grand Prix” (95), “Songs From Nothern Britain” (97) y “Howdy!” (00). Canciones hechas por y para “eternos adolescentes”.

En este último trabajo los de Glasgow se han olvidado un poco más de la electricidad y nos dejan bellas y sencillas melodías envueltas en unos arreglos que las hacen más dulces si cabe. Y no se equivocaba Norman Blake al decir que siendo tres compositores cada uno se centra más en sus canciones y las trabaja mucho más que si tuviesen que componer un disco entero. Doce canciones, tres compositores. La operación es sencilla: cuatro canciones cada uno. Y así todos contentos y los fans (¿ellos o nosotros?) los que más.

“I need direction” es el primer single y se nota a la legua que es de Gerard Love, el bajista. Y no solo en la voz. Ese tímido principio, esos cambios de ritmo… A esta le sigue “I can’t find my way home” de McGinley, guitarra y voz. Y podría ser otro single sin ningún problema (¿lo será?) Seguimos escuchando el disco y Norman Blake, guitarra y voz, nos deja a todos con la boca abierta y el corazón encogido con “Dumb, Dumb, Dumb”. De lo más bonito que he oído en mucho tiempo. ¡¡Y partiendo de un simple riff de guitarra!!

El resto: “The town and the city” (Love) o “I can’t find my way home” (McGinley) , por decir algunas, son solo la prueba de que Teenage Fanclub son eternos adolescentes que se juntan para hacer canciones. Y da igual que sea en el sótano de una casa que en un estudio. La idea es la misma: emocionarnos con la sencillez y con la sinceridad. Acercando más que nunca a Glasgow con la costa oeste. Demostrando otra vez que el nombre de Teenage Fanclub es el único nombre que les servía. Lo que todavía no sé es qué palabra tiene más peso ¿teenage o fanclub? ¿O es que a lo mejor ser un adolescente y un fan, en el fondo, es lo mismo?

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