The Chills – Scatterbrain (Fire Records / Popstock!)

Siempre es un placer reencontrarse con bandas como The Chills: fiables, veteranas, cumplidoras, y capaces de trasladar a su música esa absoluta ausencia de ambición malsana adquirida con el paso del tiempo, tras acomodarse en una discreta segunda línea de infantería. Los neozelandeses llevan en esto nada menos que desde finales de los ochenta –cuando vio la luz su debut ‘Brave Words’ (Homestead, 87)–, antes de alcanzar plenitud a lo largo de los noventa con el trío formado por ‘Submarine Bells’ (Slash, 90), ‘Soft Bomb’ (Slash, 92) y ‘Sunburnt’ (Flying Nun, 96).

Tras aquel acertado retorno que supuso ‘Silver Bullets’ (Fire, 15) después de casi dos décadas de silencio y posterior confirmación de sensaciones con ‘Snow Bound’ (Fire, 18), los de Dunedin parecen haber cogido ritmo y entregan ahora el que es su tercer álbum de estudio en un total de seis años. Liderado por Martin Phillipps (y su seductora voz) como elemento inalterable de la ecuación, el combo reaparece alejado, por tanto, de cualquier relevancia adicional, más allá de su convicción para entregar un conjunto de canciones empáticas y funcionales.

Scatterbrain’ (Fire, 21) es un disco cortito y al pie, de media hora de duración y conformado por una decena de canciones sin aditivos ni conservantes, que se degustan con tanto gusto como ausencia de esfuerzo. Es, amparados en esa modestia y dentro de las mencionadas coordenadas, en donde The Chills se acercan al pleno de aciertos gracias a piezas como “Monolith”, “Hourglass”, “Destiny”, “Caught In My Eye”, “Safe And Sound”, “You’re Immortal”, “Little Alien”, “Scatterbrain” o el ramalazo épico final de “The Walls Beyond Abandon”.

Poco tienen de especial, en realidad, estas nuevas composiciones del quinteto, pero su indie-pop de libro resuena sincero y seductor. Canciones, todas ellas, bien construidas y convincentes, con el número justo de adornos (esos teclados…) y un aroma a fina ironía que las bendice con un aspecto juguetón de lo más favorecedor. La referencia retrata a un grupo que parece disfrutar (en un efecto contagioso) con esa segunda oportunidad al amparo del sello Fire, basando talante en inevitable madurez pero también en ausencia de prejuicios.

Escucha The Chills – Scatterbrain

 

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