The Raven Age + Disconnected (Sala Revi Live) Madrid 27/03/25
Hay conciertos que se disfrutan por lo grandes y otros por lo cercanos. La sala Revi Live – una de las joyas más infravaloradas del circuito madrileño y también una de las más alejadas del centro de la ciudad – acogía el paso de la gira europea de The Raven Age, banda británica de metal melódico con apellido ilustre en sus filas (sí, George Harris, hijo del legendario Steve de Iron Maiden, a la guitarra). Un tour respaldado por Madness Live y con teloneros franceses a los que seguir: Disconnected.
La convocatoria, eso sí, no fue la que la banda merecía. Apenas unas 150 personas se acercaron al hasta el confín madrileño, pero las que fueron lo dieron todo. Público entregado y bien pegadito al escenario, arropando a los músicos y sintiendo el bajo en el esternón.
Los encargados de abrir fueron Disconnected, vecinos del norte que le dan al metal moderno con la solidez de una apisonadora. Su propuesta mezcla musculo con melodía y una puesta en escena eficaz. Como si Altger Bridge se hubieran ido de cañas con Gojira. Aunque todavía les falta ese “algo” que les desmarque de los fardos que hay de bandas del género, lo compensan con un directo sobrado de energía.
Todo ello, además, tocando para unas sesenta personas, esperando a que el resto llegarán a las inmediaciones de la sala, algo que para muchas bandas hubiera sido desmoralizante.
Puntuales, el quinteto británico tomó el escenario envuelto en luces bien medidas y un sonido nítido y apabullante. Desde el primer riff de “The Guillotine”, quedó claro que The Raven Age ya no es solo “la banda del hijo de uno de los Maiden”, sino un grupo consolidado en su arriesgada propuesta.
Arriesgada por mezclar un metal moderno con alma melódica, con épica oscura y rock alternativo. También algo de progresivo y una querencia por los medios tiempos, que recuerdan más a Trivium que a los Maiden, aunque el ADN esté ahí. Y osados porque su gran peligro es que, sean demasiado metaleros para los “modernos” y demasiado alternativos para los “metalheads” y puede que – en lugares como nuestro país – cabalguen un poco en tierra de nadie.
La banda defendió su último trabajo, Blood Omen (2023), con varios temas en el setlist, entre los que destacaron: “Forgive & Forget”, “Serpents Tongue”, o la intensa “Grave of the Fireflies”, supurando belleza trágica desde sus primeros sonidos de guitarras limpias.
Hubo tiempo para rescatar cortes de sus anteriores trabajos, más que bien recibidos, como: “Angel in Disgrace”, o “The Day the World Stood Still”, que suele hacer de uno de sus hits en directo.
Mención aparte para cuando desplegaron su faceta más siniestra y atmosférica en: “The Face That Launched a Thousand Ships” y “Essence of Time”, esta con tintes casi cinematográficos. El equilibrio entre los sonidos más metálicos y la melodía más pop, siempre en el filo de todo el concierto, quizás fueran otro de los protagonistas de la noche.
El sonido, al que he aludido anteriormente, simplemente impecable, Revi Live cumplió de nuevo como una sala de gran nivel. La luminaria de escenario es de esas que muchas otras salas de Madrid deberían venir a estudiar a este lugar, con la libreta de apuntar en la mano.
Y aun con un comentado escaso público que, dicho sea de paso, fue generoso en entusiasmo, The Raven Age respondieron con profesionalidad y entusiasmo; George Harris es menos frontman que su apellido sugiere, pero más guitarrista que muchos de su generación. El resto del grupo – con un Matt James a las voces con algo más que vocación de estrella – mantuvo sobradamente el nivel.
Sensación final agridulce, una gran banda que merece más público por estas latitudes, en una sala que demanda más reconocimiento. Los que estuvimos allí lo sabemos, en estos tiempos repletos de hype, noches como esta son prácticamente un acto de resistencia.
Fotos The Raven Age + Disconnected: Fernando del Río