The Shouting Matches – Grownass Man (Middle West)

Me extraña mucho haber visto críticas quirúrgicas, desafectadas y algo descarnadas al nuevo proyecto del plúmbeo Justin Vernon. Faltan arrestos para hacer lo mismo con la pastosidad sentimental de Bon Iver. Pero ese es otro tema, porque lo que nos ocupa aquí ya bastante chicha tiene como para desviar la atención hacia otros lugares. The Shouting Matches y Grownass Man son, desde el minuto 1, una de las noticias más agradables de 2013.

Agradable, no tanto por el sonido en sí, sino por lo que representa en sí mismo. Es agradable que alguien como Vernon, con esa pena perpetua tan de falsete que ha acabado por derivar casi en género propio, haya decidido dar salida a sus lacrimógenos quejidos como se hacía hace sesenta años: blues y un buen bourbon de Kentucky que te arranque los demonios de cuajo.  Para eso, Vernon echa mano de sus amigos Phil Cook (Megafaun) y Brian Moen (Peter Wolf Crier) que, uno a la guitarra y el órgano, y el otro en la batería, cierran un triángulo cuyo ángulo perfecto brilla orgulloso en “Mother, when?”.

Sólo los primeros quince minutos de disco ya justifican que estos tres individuos, después de tocar por primera vez hace siete años, se hayan molestado en juntar unas canciones para grabar un disco; el aroma a rock añejo de “Avery hill”, el órgano desarmante de la preciosísima y trotona “Gallup, NM”, el blues garagero de “Heaven knows” al que muy poco le falta para acercarse a saludar a los Black Keys de Thickfreakness, y esa barbaridad de menos de dos minutos y medio dentro de la garganta de un camionero en un bar de la Ruta 66 (la citada “Mother, when?”). ¿Que es una reunión de amigos? Sí. ¿Que no inventan nada? También. ¿Y? El rock´n´roll no necesita justificaciones, y menos cuando suena tanto a terciopelo.

Es cierto que, después de un comienzo tan atinado, el disco tropieza ligeramente. Y,  a pesar de eso, deja algunos detalles en “Seven sisters”, “New theme” y, sobre todo, ese alegato soul en “I need a change” a tener muy en cuenta. La última canción de Grownass Man es el ejemplo perfecto de cómo Vernon puede utilizar su voz y sus aptitudes para llegar al mismo destino, pero por diferentes canales.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.