Tilde – Algae (Repetidor)

La banda barcelonesa Tilde sigue empeñada en transitar el complicado camino que vadea la heterodoxia musical, uno cuyos meandros suelen alejar a sus peatones del éxito comercial. No parece que les importe, ni debería importarnos a nosotros tampoco. Es justo lo que necesitamos ahora: espíritus libres sin temor al riesgo. De lo otro ya andamos sobrados, y discos como este Algae (Repetidor, 2020) hay muy pocos.

Tilde se han construido una personalidad musical en la que cabe algo de jazz, una pizca de rock progresivo y de post-rock, también una aproximación al flamenco muy particular que básicamente descansa sobre la interpretación vocal de Mati Pando. En este nuevo álbum, publicado el pasado otoño, parecen potenciar su faceta más reconocible, al menos en sus últimos trabajos: una fusión entre el jazz eléctrico y el flamenco que suena a gloria divina y al mismo tiempo a descenso al purgatorio. El álbum ha sido grabado en el estudio pero en riguroso directo, algo que sin duda se nota en el resultado final. Libres de ataduras, las canciones vuelan casi desnudas hacia un lugar en el que son recibidas por los espíritus de Triana, Lole y Manuel, Camarón e incluso, palabras mayores, el Enrique Morente de Omega.

No estamos, sin embargo, ante una revisión de dichos grandes artistas ni ante una imitación de sus canciones. Aquí hay material sensible, original, inclasificable. Canciones como “Desgastada camiseta” flirtean con una especie de jazz-pop accesible y fácilmente asimilable, pero en general abundan las letanías sin estructura definida construidas alrededor de lo que podría ser un jam session entre una banda de jazz y una procesión de Semana Santa. Buena muestra de este enfoque transversal es “Aborto clandestino” con su contundente mensaje y su guiño a Remedios Amaya, o también “Isla de plástico” con sus escalofriantes silencios. Se atreven incluso con la canción infantil tradicional en “Cola verde”, llevándola por supuesto a su terreno. Las letras, como siempre, tampoco tienen desperdicio. Ahí están “El rey” o la mencionada “Aborto clandestino”, en un sentido más crítico, o “Suelto” con su críptica pero igualmente afligida poesía.

Tilde han conseguido con Algae dar un paso más en su carrera y siguen labrándose una reputación de banda reconocible e insobornable. Han creado un disco que estremece por su sonido como el The Trinity Sessions de Cowboy Junkies, por su interpretación como el mencionado Omega de Morente con Lagartija Nick, por la creación de extraños y a la vez acogedores ambientes, por una interpretación vocal que resuena como la de Beth Gibbons en el Roseland NYC Live de Portishead y por una maquinaria instrumental engrasada y a la vez libérrima que vale tanto por sus diálogos como por los espacios vacíos que deja entre ellos. En mis sueños Algae suena como sonaría el Sketches of Spain de Miles Davis sin Miles Davis y con Lole Montoya. Luego despierto y es casi mejor.

Escucha Tilde – Algae

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