Utah Carol – Comfort For The Traveler (Munich Records)

Marty Robbins incluyó en su álbum Gunfighter Ballads And Trail Songs de 1959 una canción sobre la fábula de “Utah Carol”, la tragedia de un cowboy que murió intentando salvar a un amigo de una estampida. Una canción que encajaba perfectamente con el tipo de música en la que el matrimonio formado por JinJa Davis y Grant Birkenbeuel llevaban trabajando desde hacía tiempo: se trataba de un tema con trasfondo pesimista, triste, pero cantada de una forma muy bella y feliz. Igual que sus melodías. Tomaron el nombre para plasmar sus inquietudes musicales. Utah Carol recoge la tradición folk americana, el pop más suave y unos ligeros toques electrónicos en su segundo trabajo, Comfort For The Traveler.

Al igual que su primer trabajo, Wonderwheel, está totalmente compuesto, producido y arreglado por el dúo, en el estudio que tienen en su propia casa y editado por su propio sello discográfico, con la diferencia que este segundo álbum ha traspasado las emisoras de las universidades americanas en las que acostumbraban a sonar para llegar al otro lado del charco. Y vaya si han sonado: han llegado hasta The John Peel Show.

Comfort For The Traveler es, realmente, un álbum recofortante y acogedor para quien lo escucha, compuesto por cálidos sonidos y dulces paisajes, en los que la contraposición voz femenina/ masculina, felicidad/ tristeza, crean una atmósfera melancólica, propicia para navegar en el mundo de los sueños, los recuerdos y los deseos no cumplidos. Aunque hay que reconocer que, una vez pasados los preciosos y delicados “Airplanes” y “Misfits”, los temas pueden resultar demasiado repetitivos,. Quizás abusan demasiado de los arreglos suaves y las melodías planas, y no osan introducir algún elemento algo más arriesgado en sus temas.

Pero aún y así, a la tercera escucha, es imposible dejarse seducir por la suavidad de las voces de JinJa y Grant, acompañadas por unas melodías de lo más insinuantes. La guitarra eléctrica y guitarra acústica se funden con arreglos electrónicos y armónicas de lo más americanas, pero alejándose de cualquier tradición posible, para crear un universo propio encantador, que es imposible dejar pasar sin hacerle caso.

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