Feliz cumpleaños, Iggy Pop

Corría octubre de 1993. Yo era muy joven, tanto que cuando pasaron por televisión el videoclip de “Wild America” me asusté y me espanté. Quedaría mejor decir que me quedé impactado y vi la luz, pero no, qué coño, me asusté y me espanté. Tampoco me metí debajo de la mesa pero mi mente quedó colapsada por un inmenso WTF. Ahí aparecía un tío adulto descamisado, contoneándose como un animaluco y con cara de salvaje. ¡Este tío era un loco! ¡Ese tío era incontrolable! ¡Este tío era Iggy Pop! Y no podía dejar de mirarle. Ese cabrón me estaba inculando veneno y al final de la canción no sabía si me gustaba o disgustaba, ya no sabía si estaba asustado o envalentonado. Dios, qué mañana.

 

A los meses, estoy trasteando con el walkman y entra una canción. Es un mediotiempo (aunque entonces no tenía ni idea de qué significaba eso) súper sentimental. El DJ habla al final y, sorpresa, era el loco aquel de nuevo, con una canción irresistible, esta vez por dramática. Era “Beside you” y ya me tenía enganchado para siempre. ¿Cómo iba a ser de otra manera? Ese hombre, esa bestia, era capaz de albergar corazón y locura en un solo cuerpo y mente. Era especial, y yo quería saber más, aprender de él. Y hacia allí fui. Nunca me arrepentí. Ahora que lo pienso, empecé a escuchar a Iggy Pop antes que a Bowie.

 

Hoy es su cumpleaños y solo puedo pensar en la suerte que he tenido de vivir a la vez que él. Podríamos hablar de los Stooges, de sus asociaciones con James Williamson, de su trabajo con Bowie, de su superviviencia en los ochenta, de su gloria posterior, de discos a rescatar (¿alguien ha dicho Beat’em up?), de discos a siempre escuchar (¡son tantos!), de discos a comprender a posteriori… Iggy Pop da para una enciclopedia. No se puede decir que haya desaprovechado el tiempo, siempre está embarcado en proyectos y le encanta retarse a sí mismo, ¿cómo sino se explican sus colaboraciones con Underworld o el reciente Free? No podemos hacerle una jaula, porque ni se la merece ni va a permanecer en ella. A lo mejor en vez de volver a escuchar Raw power o The idiot deberíamos dedicar ese tiempo a lo último que nos está entregando. O qué diablos, ¡podemos escuchar todo! Fijaos que su ritmo de trabajo nos ha proporcionado tantas horas de música que podríamos pasar semanas escuchándole en exclusiva sin aburrirnos. Desde que arrancara oficialmente en 1969, el tío no ha parado. No hay ni una sola década sin Iggy, el flujo creativo ha sido continuo. Y que nadie se equivoque, este tío es tan bárbaro como intelectual, aunque quizá de cara a la galería ha pesado más lo primero. Pero desde el inicio ha quedado claro que siempre ha sabido bien lo que hacía, al menos para el que lo quisiera ver.

Finalmente, solo queda una cosa por decir: ¡Feliz cumpleaños, Iggy! ¡Y que cumplas muchos más, amigo!

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