Queer Noises: del armario a los charts

Estas semanas estoy disfrutando mucho con dos manifiestos culturales que inciden en la cuestión de género: por un lado el excelente ensayo de Joy Press titulado Dueñas Del Show. Las Mujeres Que Están Revolucionando Las Series De Televisión (Alpha Decay, 2019) en la que la autora y reportera de Vanity Fair disección, con mano maestra y siempre incisiva, alguna de las series en donde la mujer aparece como el personaje en el que gira la acción las susodichas, entre ellas está el análisis de la fantástica “Transparent” en la que un magnífico Jeffrey Tambor hace tambalear los cimientos de su familia al anunciar su transexualidad, y por otro lado este recopilatorio curado por nada más y nada menos que Jon Savage, con lo que puedo decir que he tenido unos días ajetreados y muy queer o muy crossdressing friendly si lo prefieren. Sacarle el polvo a este recopilatorio sigue dando agradables sorpresas. El título -fabuloso, no me digan- Queer Noises 1961-1978: From The Closet To The Charts (Trikont, 2006) no puede ser más explícito, y en él encontramos, ordenados cronológicamente, todo un arsenal de canciones de temática abiertamente gay-queer aparecidas en ediciones privadas, o en escuderías de lo más variopintas. Artistas que, desde los márgenes del underground, libraron duras batallas por conseguir luchar por sus derechos y, de paso, dar visibilidad -ya sea asaltando las listas de ventas o en esporádicas apariciones televisivas- al movimiento queer.

Queer noises

Jon Savage -gran compilador, locutor de radio, y escritor de algunos manuales de referencia como England’s Dreaming. Los Sex Pixtols y el Punk Rock (Mondadori, 2009) lo borda en esta selección que no es exhaustiva -problemas de licencias lo abortaron-pero que muestra una panorámica más que notable que abarca desde la represiva década de los 60 hasta la liberación sexual que supuso la música disco de los setenta. Este recorrido empieza, como no podía ser de otra manera, reivindicando la figura de un icono del movimiento bitch y LGBT como fue José Sarria en una toma en directo en el emblemático Black Cat Café de San Francisco.

Epicentro de la resistencia en contra de la homofobia del momento, el local californiano fue un hervidero de artistas drags que fueron las abanderadas de la lucha sin cuartel ante la crueldad de las autoridades gobernantes. Puestos los ases encima de la mesa, entre los surcos de este disco podemos deleitarnos con clásicos como el “See My Friendsde los Kinks por la que Ray Davies confesó un día que trataba de “a person in this business who is quite normal and good-looking but girls given him such a rotten time that he becomes a sort of queer”,y la piscodelia pop de Curt Boettcher en la ensoñadora “Astral Cowboys”. Sentido del humor encontramos en gran cantidad: Teddy & Barrel, por ejemplo, en “These Bootsse apropian de la celebérrima canción de Lee Hazlewood y se recrean en su lado más erótico y fetichista, mientras que Byrd E. Bath & Rodney Dangerfield en “Florence Of Arabiadelatan el lado más camp de Thomas Edward Lawrence el cual siempre recordaremos en los fotogramas de la película de David Lean.

Arte y compromiso, la ecuación ¿perfecta?. Un disco a reivindicar, sin duda.

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