El Ser Humano (Tulsa Café, Valencia) 16/10/2021

La llamada nueva normalidad se va pareciendo cada vez más a la antigua, para bien y para mal. En este caso, para bien: ir a un concierto, tomarte un par de cervezas, charlar con la gente… Cosas que teníamos casi olvidadas, sobre todo los que hemos tardado más en salir del estado de shock en el que nos sumió la pandemia. Placeres a los que ahora, quizás, les daremos más importancia. No creo que como sociedad salgamos mejores de esta, lamento decirlo, pero tal vez como individuos, cada uno en su particularidad, podamos sacar una provechosa lección de todo lo que hemos pasado: ¿Y si hemos estado buscando en los lugares equivocados y la felicidad está en las pequeñas cosas? ¿En aquello que no notamos cuando es cotidiano, pero nos sentimos incompletos cuando lo perdemos?

Pequeñas como el Tulsa Café de Valencia, y pequeñas como el formato que Gonzalo Fuster, El Ser Humano, escogió para presentar las canciones de su último y muy recomendable álbum, Las Nuevas Canciones de El Ser Humano Publicadas en 2021 (Discos Belamarh, 2021). Un disco que está entre nuestros favoritos nacionales del año por su gran personalidad, su emotiva ejecución y, por supuesto, sus excelentes canciones.

Sin embargo, tratándose de El Ser Humano no cabía esperar un concierto de presentación al uso. Ya avisó al principio: más que cantar sus nuevas canciones, o además de ello, nos iba a regalar una narración. Por ello, entre canción y canción nos iba contando algunas de las intrahistorias detrás de ellas, relacionadas con su música o con su experiencia vital. También por eso mismo, no fueron las nuevas canciones las principales protagonistas, por muchas ganas que tuviéramos de verlas trasladadas al directo. Lo que hizo su autor fue enhebrar una cadena de temas que, sorprendentemente, resultó coherente y narrativa. Digo sorprendentemente porque entre los temas escogidos había varios perteneciente no solo a discos anteriores y lejanos en el tiempo, sino también a otros proyectos paralelos como Gran Camino.

Esa búsqueda de esa coherencia tanto sonora (el concierto era en acústico, simplemente Gonzalo con su guitarra) como narrativa le llevó a saltarse Almacenero Marx (Discos de Belamarh, 2021), el único disco publicado a su nombre y una bendita anomalía en su discografía, así como a interpretar tantas canciones de su álbum Casa (Discos Belamarh, 2019) como de su último trabajo. Lógico, ya que el formato del concierto y el concepto con el que El Ser Humano se subió al escenario invitaba a compartir esos pedazos de su vida que ha ido diseminando en sus canciones, y las de Casa son quizás las que más se prestan a ello.

Canciones como “Lunática”, con el delicioso reverb que la sala le prestó a la voz de Gonzalo, “Amigos”, la estremecedora “Mar” o la reivindicativa (del propio tiempo y lo que uno mismo quiera hacer con él) “Dejadme en paz” sonaron grandiosas. Por dos motivos: uno, el excelente estado de forma vocal de El Ser Humano, que cada vez canta mejor y le saca más partido a su voz; el segundo y no menos importante, el respetuoso silencio que mantuvo el público, escaso por necesidad debido al tamaño del local, pero intenso en su dedicación a un artista que se estaba desnudando emocionalmente sobre el escenario.

 

Volverán los grandes conciertos, los estadios llenos y los pantagruélicos festivales, pero muchas veces la esencia de la canción, de la música y de la vida misma se encuentra en las distancias cortas, como en estos maravillosos Aperitivers del Tulsa Cafe y en el emotivo concierto que tuvimos la suerte de disfrutar con El Ser Humano.

 

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