Maria Rodés – Fuimos Los Dos (Elefant Records)

Para Maria Rodés el confinamiento en su apartamento en Madrid le sirvió para romper con una relación y reflexionar sobre ello en este disco que presenta en sociedad estos días. Fuimos Los Dos (Elefant Records, 2022) es, quizá, el disco más íntimo y especial para la cantautora, en el que va (nos va) revelando los desvelos del desamor por etapas con una honestidad brutal. Un ejercicio de mostrar su yo más íntimo que no está exento de un fino humor que le sirve para amortiguar el dolor.

Para quien esto suscribe, la cantautora catalana ha conseguido una madurez notable tanto a nivel lírico como en la forma de depurar las canciones hasta dejarlas en lo esencial, sin aditivos innecesarios. El productor, Joel Condel, ha entendido a la perfección el sonido que requería el disco, y las canciones son las protagonistas en un paisajismo híbrido entre el folk, la canción latinoamericana y algún atisbo de experimentación.

Si este es un disco de ruptura narrado por episodios, se empieza por el principio, en el momento en el que se llega al acuerdo de cortar una relación y se busca una salida digna (“Recordarte”). Una melodía ensoñadora, casi naíf, a la que siguen las texturas cariocas de “Prefiero No Decir Nada”, en donde ya se hace inevitable reconocer que “tu ya lo decías/ya te lo temías/solo nos queda esperar a que deje de brillar/esta llama que se apaga/este amor que se nos va”.

El trote country –ya experimentado junto a La Estrella De David– más ecos reggae lucen en la preciosa “Algo Que Pudo Ser” para luego encarar los aires sixties de “Salgamos Juntos Al Jardín” con una naturalidad asombrosa.

Los ecos al folklore andino conforman otro de los mejores temas del disco, “Fuimos Los Dos”, con unos versos que expresan el dolor ante las opuestas formas de gestionar una separación. Los arreglos de cuerda acolchan los contornos sombríos de “Se Nos Fue La Luz”;

y el vacío y sus extrañezas son descritas con maestría (“Soltar Las Armas”) con el pulso firme de su guitarra y voz, y un piano que va pespunteando la melodía. Un vals de desdicha con arreglos neoclásicos (“Te Voy A Querer Igual”) pone el foco en los recuerdos que ahora duelen, mientras que la desconfianza hacia la persona que no está en el otro lado de la cama aflora (“La Verdad”), y lo hace a modo de western crepuscular.

“Oasis” es la fantasía de ver el mar desde la ventana, cuando el virus de la nostalgia nos asola, y qué precioso si se fantasea a ritmo de bachata electropop. La soledad sobrevuela a sus anchas (“La Soledad”), pero cuando se va la luz nos agarramos a los recuerdos; y si estamos paralizados por el peso de los días (“Siempre Es Domingo”) todo acaba en repetición, y “Madame Bovary” no estuvo pensada para pensarla en Madrid, pero con María Rodés todo es posible.

Escucha Maria Rodés – Fuimos Los Dos

 

 

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