Sunset Canyoneers – Sunset Canyoneers (You Are The Cosmos)

Aquello del “country cósmico” sonaba a tremenda boutade cuando uno lo escuchaba o leía por ahí. No obstante, si descubres lo que hicieron The Byrds con su Sweetheart Of The Rodeo, las fantásticas expediciones que por la música tradicional hicieron Dillard & Clark, los maravillosos discos de Michael Nesmith con la First National Band (¡aquél Magnetic South, hmmmm!) o, cómo olvidarlo, Gram Parsons y sus Flying Burrito Brothers, puedes ir entendiendo de qué va la ocurrente expresión.

Evidentemente, en plena era psicodélica, ningún hipster que se preciara -y todos estos lo eran- se ponía a tocar country de una forma normal. Dentro de un gusto por recuperar las formas más tradicionales del bluegrass, también el signo de los tiempos, implacable, exigía de todos estos chavales hippies y de sus obras un acento de modernidad que ellos imprimían bien gustosos, guiados como estaban, además, por toda clase de sustancias psicotrópicas.

Sucesivas revisiones del invento, como las perpetradas por los añorados Beachwood Sparks o las de los aún en activo The Sadies, no han necesitado, que sepamos, de tanta mandanga para resultar imaginativas, incluso tratándose de una recuperación tan vintage como la que perpetran. A cambio, preciosas armonías vocales, arreglos cristalinos y bastante más melodías que las aplicadas por sus referentes generaron un significativo renacimiento de esta forma de hacer música americana, que no obstante llevaba años anquilosado, falto de sangre nueva.

Pero no sufran los amantes de los vaqueros del espacio, que aquí acude un señor español, de Zaragoza para más señas, al rescate. Pedro Vizcaíno, a través de su cada vez más referencial sello You Are The Cosmos no tiene reparos en ser el que, para todo el universo, edite un disco del novísimo grupo yanqui que viene a recuperar por todo lo alto esa cosa rara del country cósmico.

Sunset Canyoneers, se llaman tanto los muchachos, como su disco de debut. Son una banda procedente del norte de California que, básicamente, han proyectado entre los songwritters Jeremy Powers y William Duke para dar rienda suelta a su adoración por todos esos héroes de sombrero Stetson y lentejuelas que antes mencionábamos, y han materializado uniendo fuerzas con el guitarrista Ian Robertson y el batería John Kontogianis. Juntos generan un sonido que sí, parte de los planteamientos campestres y medio-alucinados de todos aquellos mencionados en los dos primeros párrafos, pero también gasta su propia impronta al invertir bastante más guitarreo y melodía que el que todos aquellos empleaban. Se convierte entonces el producto en algo equidistante entre psicodelia pop, bluegrass y power-pop, muy bien revuelto y condimentado, por cierto.

Juegos vocales especialmente preciosistas y bien colocados sirven de tarjeta de presentación infalible para de inmediato caer bien a un oyente que, a poco que repita un par de veces la escucha, perecerá a los encantos de cualquiera de unas canciones que tienen ese “algo” que distingue a unos artistas de otros, a los inusuales de la masa. Una exquisitez que encuentra en su ausencia de pretensiones su gran arma secreta para masacrar con amor a cualquier potencial espectador que se pase por los surcos de un disco que además sale en vinilo, con el especial cuidado que nuestro héroe zaragozano pone en todo lo que decide mostrar al mundo.

La labor de recuperación de las cosas bien hechas, de la música capaz de parar los relojes, del preciosismo de las guitarras y voces que dejan pasar a través de sí los rayos del sol, que lleva a cabo Vizcaíno a través de su sello es perfectamente comparable al entusiasmo y dedicación con que estos muchachos del área de la bahía del lejano San Francisco hacen del sonido eminentemente americano, efectivamente, algo cósmico, intangible, universal. Por eso estaba escrito: pese a los miles y miles de kilómetros que les separan sus caminos debían cruzarse y regalar al mundo este pedazo de música -me invento aquí un término, venga- “triple ese”: sincera, saludable y sideral. Es hora, por tanto, de poner el plato a girar como si de un UFO se tratara, ponerse el sombrero y disfrutar de las alturas.

Escucha el disco debut de Sunset Canyoneers en su página de Bandcamphttps://sunsetcanyoneers.bandcamp.com/releases

 

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