Tomavistas (Feria de Madrid, IFEMA) 19-21/05/22

A la tercera fue la vencida y Tomavistas volvió a Madrid tres años después de su última edición en el ya lejano mayo de 2019. Uno de los festivales más esperados de la capital regresaba con fuerza, ampliando recinto, escenarios y cambiando de emplazamiento a IFEMA. Por un lado perdía el encanto del Parque Tierno Galván, pero por otro ganaba el espacio necesario para hacer de él una cita más ambiciosa y grande, que suponemos continuará creciendo en los próximos años sin perder su identidad, esa que lo aparta de los festivales más convencionales y siempre cuenta con ases en la manga que lo hacen especial.

El nuevo Tomavistas llegaba tras dos duros años pandémicos, en los que aún nos regaló dos ediciones de su versión Extra en otoño de 2020 y la primavera y otoño de 2021, llenando salas y el Tierno Galván con los mejores artistas de la escena nacional. Algo que volverá a repetirse el próximo mes de junio (ya sin restricciones) con las actuaciones de Delafé y las Flores Azules y Delaporte (23 de junio), Natalia Lacunza y El Buen Hijo (24 de junio), Depresión Sonora, Karavana, Axolotes Mexicanos, Aiko el Grupo, Pantocrator, Dharmacide, Monteperdido y Morreo (25 de junio) Ángel Stanich y Doctor Explosión (26 de junio), Xavibo y Delgao (by Vibra Mahou, 29 de junio), El Mató a un Policía Motorizado y Cala Vento (30 de junio) y Los Planetas y El último Vecino (1 de julio). Entradas en extra.tomavistasfestival.com.

Pero volvamos a Tomavistas, que era el momento de reencontrarse con uno de nuestros eventos favoritos, un festival primaveral que llegó disfrazado de veraniego, dada la ola de calor que tuvimos que soportar estos días Madrid. Un calor que siempre estuvo en un segundo plano, había muchas ganas de festival, de vivir la música al aire libre, bailar, brindar con amigos y recuperar esas sensaciones aletargadas en nuestra memoria que tanto echábamos de menos.

Tomavistas. Jueves 19 de mayo

El cartel del 2022 daba espacio en su primera jornada a gran parte del talento emergente que ha ido brotando en nuestro país estos últimos tiempos. Junto a ellos, estrellas consagradas como Alizzz, Rigoberta Bandini y un Sen Senra en ascenso continuo.

Los más madrugadores pudieron comprobar a pleno sol cómo funcionaban en directo las canciones de Cómo decirte, mi amor (Mushroom Pillow, 2021), debut de la valenciana Jimena Amarillo. Ahí estaban «Ni se nota», «Cafeliko» y otros de sus temas. Tras ella, el fenómeno Rojuu, que sigue ganando adeptos y continúa progresando adecuadamente. A su reciente presencia en las fiestas de San Isidro, se unía su aparición en las primeras horas del jueves, lo que no le impidió juntar a bastante público. «Nezuko», «Fantasía Placebo», «Rehab Boys 2020 / Sweet dreams» y la muy esperada «Tofu Delivery» fueron algunos de los temas del músico de Barcelona, otro de los grandes reclamos del arranque del festival.

Tras Confeti de Odio, proyecto de Lucas Vidaur (Axolotes Mexicanos) que está a punto de lanzar la continuación de Tragedia Española (2020), era el turno de disfrutar de la presentación en Madrid del recién estrenado disco de Cariño. El trío formado por María TalaveranoPaola Rivero y Alicia Ros venían de hacer las Américas, con presencia en Coachella incluida.

El Escenario 1 se rendía al pop pegadizo como un chicle, a esas letras no faltas de mala hostia y a todas esas historias cotidianas representadas en canciones como «no me convengo», su versión de C. Tangana «Llorando en la limo», «Bisexual», «Modo Avión» (sin Natalia Lacunza), además de olvidarse de «tamagotchi» ni de «Te brillan». Bailes, dedicatoria a su productor Juan Pedrayes (al que al día siguiente disfrutaríamos en Carolina Durante) y una hora de bailes y ese adictivo estilo que tanto nos cautiva.

Tras Cariño estábamos ambientados para recibir a Cupido, que para suerte de sus seguidores, han regresado a la actividad tras un tiempo en barbecho. El grupo que une al vocalista Pimp Flaco con Solo Astra decidieon unir fuerzas bajo este nombre allá por 2018 y han consolidado un proyecto que está a punto de entregar su segunda referencia. En esta y en su exitoso Préstame un Sentimiento (2019) se centró su actuación.

Tras arrancar con los recientes singles «Se Apagó» y «Galaxia», presentaron un nuevo tema, tras el que nos hicieron viajar a su debut con «Autoestima» y «Milhouse». No faltó otro de sus hits, «La pared», ni las recientes «Un cabrón con suerte» o «Santa». Como no podía ser de otra forma, cerraron con la exitosa «No sabes mentir».

Caía la noche, había cierto revuelo en las barras por los retrasos al servir (subsanados perfectamente en la segunda jornada), cuando empezaban a sonar los primeros acordes de «In Spain We Call It Soledad», lo que produjo un auténtico terremoto en el festival, con gente acudiendo desde todos los puntos del recinto hacia el Escenario 1 para ver a Rigoberta Bandini.

El proyecto de Paula Ribó ya lo petaba la pasada Navidad cuando en pocas horas agotaba las entradas para su presentación en La Riviera en ese evento organizado por Tomavistas llamado All I Want For Christmas Is Rigoberta. Pero la consabida participación de la artista catalana en el Benidorm Fest donde nos descubrió su popular “Ay mamá”, canción compuesta con la intención de representar a España en Eurovisión, ha catapultado su popularidad hasta el infinito y más allá.

Esto nos hizo escuchar la canción de marras al comienzo en su versión (Génesis) y en su coreadísima versión «oficial» en el tramo final del show. También se bailó al ritmo de «Fiesta», «Perra», «Julio Iglesias» o de las versiones de «Cuando tú nazcas» (Mocedades) y  el «La, la, la» de Massiel.

Parecía que el entusiasmo y la fiesta habían tocado techo, pero no, aún teníamos que disfrutar de la presencia de Alizzz. El productor de El Madrileño sorprendía a finales del año pasado con un disco que mezclaba el pop con lo urbano tan sólido y convincente como Tiene que haber algo más (Warner, 2021).

Cristian Quirante es cada día más intérprete y menos productor, y cada vez se le nota más suelto en el escenario, defendiendo unas composiciones que hablan por sí solas. La amplia gira de festivales que realiza esta primavera y verano no es más que un repaso con banda a esas canciones, que en directo ganan contundencia y matices. Tras un inicio solvente con la esa bailable «Fatal», el homenaje a Antonio Vega en la funk “Siempre Igual”, el crescendo de «Salir» o el synthpop de “Disimulao”, llegaba la primera sorpresa de la noche, invitando al escenario a Rigoberta Bandini para recrearse en su hit “Amanecer”. Algo que parecía cantado, pues la cantante acababa de terminar su actuación pocos minutos antes en el escenario contiguo.

Lo que no vimos venir fue la aparición por sorpresa de C. Tangana a mitad de «Ya no vales», que produjo un pequeño éxtasis colectivo de gritos y móviles en alza y uno de los momentos que más se recordarán del festival. Alizzz disculpó la ausencia de Amaia que a la vez actuaba en Sevilla y a buen seguro se hubiera unido a la fiesta. La cosa se completó con una versión de Pucho, otra del «Lobo Hombre en París» de La Unión y un fin de fiesta con una «Ya no siento nada» con todo dios botando.

La guinda del jueves la puso Sen Senra, otro de esos artistas cuya presencia no deja de crecer. El gallego, con disco inminente en camino, hizo parada en las canciones de Sensaciones (Universal, 2020) y en muchos de esos sencillos recopilados en el más reciente Corazón Cromado (Universal, 2021). Sonaron «Como el fuego», «Nos dará alas» o «Ya no te hago falta», además de sus ya clásicas «Euforia», «Me valdrá la pena», «Perfecto» o «Wu wu». Y tampoco se olvidó de las nuevas «Globo», «Hagan 40º» o «Te va a ser mejor» con la que se cerraba el jueves y el concierto con un inmejorable sabor de boca.

Tomavistas. Viernes 20 de mayo

El viernes subió la media de edad del público, el aforo fue algo inferior y se mantuvo el calor sofocante, que desde primera hora tuvieron que soportar Yawners que presentaban el luminoso y poderoso Duplo (Montgrí, 2022) y los grandísimos Biznaga que desde el Escenario 3 desplegaban su rock con aristas.

Su actuación la centraron sobre todo en temas de sus recientes Bremen No Existe (Montgrí, 2022) y Gran Pantalla (Slovenly Recordings ,2020), del que sonaron «2k20» o «Motores de Búsqueda Avanzada», pero lo que la gente esperaba era chicha nueva, de la que despacharon la mayor parte del repertorio. Ahí estaban «Espíritu del 92», «Contra mi generación» o «Madrid nos pertenece», sin privarnos de otro de sus temas más populares, «Una ciudad cualquiera», de su álbum Sentido del Espectáculo (Slovenly Recordings, 2017).

Las expectativas eran altas con respecto al concierto que iban a ofrecer Goat Girl en el Tomavistas, sobre todo en base a ese muy buen puñado de canciones incluidas en su disco del año pasado, On All Fours (21). Sin embargo y en la práctica, su concierto careció de cualquier tipo de pegada, adoleciendo además de una falta de potencia y volumen que, si bien fue la tónica general durante todo el festival, en su caso resultó del todo determinante. Lo cierto es que las británicas tenían todo en contra, programadas por la tarde un sol de justicia dándoles de pleno, pero más allá de la lógica justificación, lo cierto es que su actuación (y su actitud) fue del todo insustancial y no hizo justicia a canciones tan apañadas en su versión de estudio como son “Sad Cowboy”, “Badibaba” o “The Crack”. Sin duda, tardará poco en olvidarse el paso de Goat Girl por el evento.

También nos acercamos al Escenario 3 para ver el tramo final del concierto de The Haunted Youth, banda lideraba por el belga Joachim Liebens que factura un bonito dreampop con ecos de Beach House, Slowdive o The Cure. No tienen una discografía muy amplia, ni han publicado aún disco que sepamos pero canciones como «Broken», «Shadows» o «Coming Home» con la que terminaron, nos tienen en alerta para seguirles la pista.

Por su parte, los australianos Rolling Blackouts Coastal Fever acaban de publicar Endless Rooms (Sub Pop, 2022), su más que notable nuevo disco con el que concretan tres dianas en el mismo número de años. Una efectividad que, en su caso, sí supieron hacer extensible al directo. Los de Melbourne completaron un solvente concierto de indie-pop rock con muy bien entendidas influencias de Television, The Feelies o Spoon, en donde los juegos de guitarras y de voces (contar con tres cantantes les proporciona un atractivo extra) resultaron principales protagonistas, y ante los que es complicado no claudicar. Sobre todo porque, sobre las tablas, el grupo expone con fidelidad, solidez y mucha chispa temas tan deliciosos como “Dive Deep”, “My Echo”, “Cars I Space”, “Fountain Of Good Fortune”, lo que los convierte en una apuesta segura para este tipo de saraos.

Carolina Durante presentaban oficialmente en Madrid su nuevo trabajo, Cuatro Chavales (Universal, 2022), una reválida de la que salieron victoriosos y que utilizaron como principal soporte de su setlist. Fue arrancar con “Aaaaaa#$!&” y todo el Escenario 1 estaba a su merced. «Granja escuela», «No es tu día», «10»… la pólvora no se apagaba y el pogo colectivo coreaba con intensidad cada nueva pieza, de «Famoso en tres calles» a“ Moreno de contrabando”, mientras Diego se desgañitaba y brincaba poseído por el escenario.

La banda jugaba en casa y se mostró muy agradecida, recordando su actuación en la edición de 2019 y viendo cómo continúan sumando seguidores a cada paso. Miraron al pasado recordando las esperadas «Las canciones de Juanita», «Joder, No sé», «Perdona (Ahora sí que sí)» y claro, «Cayetano», y se despidieron con «La noche de los muertos vivientes» dejándonos con las ganas de oír en directo su genial “Yo soy el problema”, una de nuestras canciones nacionales favoritas de 2022.

Kevin Morby cogió el testigo de Rolling Blackouts Coastal Fever en el Escenario 2 y, al igual que los australianos, ofreció un concierto notable al que solo ese volumen limitado consiguió privar de mayor impacto. El norteamericano llegaba con el recientísimo y espléndido This Is A Photograph (2022) bajo el brazo, y desplegó en directo toda su magia y elegancia rodeado además de una generosa banda que apuntilló cada detalle con precisión y buen gusto. En realidad, Morby lleva ya tiempo posicionándose como un artista destacado, pero este último álbum y las excelentes sensaciones que dejó su concierto en el Tomavistas lo refrendan como uno de esos músicos de aureola especial. Un triunfó refrendado gracias a una docena de temas extendidos desde la inicial “This Is a Photograph” hasta la final “Harlem River”, pasando por “A Random Act Of Kindness”, “Parade” o “I Have Been To The Mountain”.

Había muchas ganas de volver a Suede en Madrid, después de varios años de ausencia por parte de los londinenses. Entre otras cosas, porque el combo británico está disfrutando de una segunda época gloriosa, tanto a nivel creativo como en directo. Y es que, al primer contacto con el escenario, Brett Anderson entró en ebullición para mostrarse al público como ese animal escénico que siempre ha sido, luciendo más desatado que nunca a sus 54 años.

El del quinteto fue (con permiso de Slowdive) el mejor concierto de todo el festival, además de uno de los más celebrados por una audiencia manejada por el vocalista mientras caían clásicos como “Trash”, “Animal Nitrate”, “So Young”, “Beautiful Ones” o “New Generation” como bis, en un repertorio completado con caras B como “Killing Of A Flashboy” y piezas más recientes como “It Starts and Ends With You”. Tres décadas después de aparición, Suede continúan ofreciendo actuaciones pasionales y arrasadoras, como esa ininterrumpida descarga que significó su glorioso paso por el Tomavistas.

El cierre del viernes recayó en manos de otra de formaciones más esperadas, Slowdive, que renacían de su letargo y reconversión en Mojave 3, recuperando su nombre con un disco homónimo lanzado en 2017. Una maravilla a la altura de sus mejores obras, a la que pronto le darán continuidad.

No hubo espacio para las sorpresas, sus presentaciones en vivo desde su reaparición han sido muy similares, pero tampoco era necesario. Les bastó tirar de repertorio para hacer que nuestros pies se elevaran del suelo con esas ensoñadoras melodías, esos densos ambientes y guitarras cristalinas, que acompañaban la angelical voz de Rachel Goswell y su compañero Neil Halstead, que empezaron mirando a sus primeros EPS («Slowdive», «Avalyn») para a continuación recuperar «Catch the Breeze» de su álbum de debut.

Pasaron de las más actuales «Star Roving», «Sugar for the pill» o «Slomo», a desarmarnos con gemas infalibles de Souvlaki (Creation, 1993) como «Souvlaki Space Station» o las gloriosas «Alison» y «When the Sun Hits» que sonaron seguidas. Las versiones de Eternal («Sleep») y Syd Barret («Golden Hair») culminaron otra de esas actuaciones que crean poso y se mantendrán en la memoria de los asistentes.

Tomavistas. Sábado 21 de mayo

El sábado de Tomavistas 2022 será recordado como «el de la tormenta» y es que tanto bochorno estos días en Madrid y esas nubes negras que poco a poco se fueron acumulando, terminaron por descargar una importante chupa de agua en cosa de apenas 10 minutos. El público, que buscaba cobijo donde fuera posible y corría algo desorientado sin saber lo que iba a ocurrir. Para suerte, todo se resolvió de la mejor manera. La organización reaccionó rápido, se preservó la seguridad de los asistentes y se repartieron cientos de chubasqueros.

La gran cantidad de lluvia y el viento, obligaron a parar el festival durante algo más de una hora, afectando a los conciertos de Camellos y Kokoshca que quedaron a medias y por desgracia, privándonos de la presencia de Kings Of Convenience, que esperamos vuelvan en próximas ediciones por aquí. Anotar que tras la suspensión, Erlend Øye y Eirik Glambek Bøe bajaron al foso y tocaron un par de canciones para quienes se agolpaban en las primeras filas. Todo un detalle.

Volviendo al principio, la tarde empezaba con La Trinidad, que sustituyeron a Las Ligas Menores que finalmente no pudieron venir a Madrid.

foto: Adrián YR Photography

Tras La Trinidad, el pop delicado de The Marías, banda liderada por la puertorriqueña María Zardoya y el batería californiano Josh Conway. Un amable aperitivo a base de dulces melodías, tono chill algo inofensivo y un repertorio entre el inglés y el castellano, con momentos centrados en su último disco Cinema (2021), con temas como «Calling You Back», «Un Millón», la versión  del «Baby One More Time» de Britney Spears un poco «a lo Nouvelle Vague» y una «Cariño» con la que se despidieron. 

Los miembros de Camellos se lamentaban de su mala suerte, aún desde el escenario, cuando la lluvia y esa tormenta de la que hablamos, que nos pilló a todos desprevenidos, obligó a suspender el concierto que en ese momento ofrecían en el Tomavistas. En cualquier caso y hasta ese momento, el combo había firmado una actuación convincente y funcional, alternando temas de sus tres discos hasta la fecha y haciendo hincapié en el reciente Manual de estilo (Limbo Starr, 2022). Su propuesta encaja en ese indie-pop de penúltima hornada, que tiene su encanto en un talante algo quinqui, letras costumbristas con las que resulta sencillo conectar, y el aspecto despreocupado de las propias canciones. Una mixtura que, al amparo festivo de este tipo de evento, funciona aun en horario de tarde. A pesar de tener que obviar algunas de sus composiciones más celebradas, la propuesta de la banda afincada en Madrid fue, mientras duró, muy bien acogida, pogos en las primeras filas incluidos.

Una de las revelaciones del festival fueron, sin lugar a dudas, shame. El combo es uno de los nombres destacados dentro de esa nueva oleada del revival post-punk y new-wave que ha surgido en los últimos años en Reino Unido y que, con solo dos discos en el mercado –el último lanzado el pasado año bajo el título de Drunk Tank Pink (2021)–, se han afianzado a la cabeza del movimiento. Los del sur de Londres sellaron su exitoso paso por el Tomavistas con toneladas de actitud y descaro, sobre todo concretadas en la figura del vocalista Charlie Steen. Nada nuevo bajo el sol, en realidad, pero muy bien presentado en canciones como “Concrete”, “Alphabet”, “Adderall” o “Man’s Laughter”, todas ellas de alma hooligan e inmejorables para recuperar pulso tras el forzoso parón de la lluvia. Y es que, a pesar de que se viesen obligados a reducir su set como consecuencia de la tormenta previa, shame convencieron sobradamente y hasta tuvieron el detalle de estrenar en directo el inédito “Six Pack”.

Muchos nos preguntamos qué habría pasado si Jarvis Cocker se hubiera marcado un concierto repasando los éxitos de Pulp… La nostalgia es traicionera, sí, pero habiendo gozado el viernes de grandes hitos noventeros con Suede o Slowdive, ¿por qué no soñar despiertos? El caso es que el de Sheffield lleva dos décadas marcando un camino distinto, en el que muchas de las virtudes con las que nos sedujo entonces, siguen intactas. Motivos suficientes para que disfrutáramos (y mucho) de su show.

Era el momento de presentar las canciones de su proyecto JARV…IS, que comparte con Serafina Steer (arpa, teclados, voz), Emma Smith (violín, guitarra, voz), Andrew McKinney (bajo, voz), Jason Buckle (sintetizadores & sonidos electrónicos) y Adam Betts (batería, percusión, voz). Aunque también hubo espacio para alguna que otra sorpresa. De hecho, nuestros sueños se cumplieron en parte, al empezar su actuación con «She’s A Lady» de His ‘N’ Hers (1994), que posteriormente se centró en el notable Beyond The Pale (2020), disco del que nos trajo la sedosa «House Music All Night Long», el dramatismo bailable de «Am I Missing Something?» o uno de sus nuevos clásicos, «Must I Evolve?» con la que cerró.

Con una chuleta que consultaba para presentar las canciones y hacer algún que otro chascarro en español, Jarvis terminó de encandilarnos recuperando temas en solitario como «Further Complications» o estrenando una nueva canción. Grande.

Tras la dosis de elegancia del británico, llegó el turno de desmelenarnos con el show de los australianos Confidence Man. Una bailable propuesta con una puesta en escena muy divertida y teatral, que logró dejar el ambiente lo suficientemente caldeado para el fin de fiesta.
 

Jungle resultaron ser una excelente elección como epílogo del asunto. Las texturas del proyecto liderado por Josh Lloyd-Watson y Tom McFarland –tan soul y funky como elegante y sugestivo– tienden a concretarse en canciones irresistibles que motivan inevitablemente el baile, la agitación y el buen rollo, luciendo con especial intensidad en temas como “Keep Moving”, “Happy Man”, “Romeo”, “Smiles”, “Casio” o “Busy Earnin’”. La ejecución de los británicos se coronó como festejo final del festival, aunando en dosis equilibradas una calidad evidente y esa animosidad hedonista tan bienvenida a última hora de la jornada. Un concierto colorido y generoso en duración que, en definitiva, dejó un excelente sabor de boca para enfilar el camino hacia la salida del recinto.

Fotos Tomavistas: Javier Rosa / @javierrosalivephoto

4 comentarios en «Tomavistas (Feria de Madrid, IFEMA) 19-21/05/22»

  • el 24 mayo, 2022 a las 11:40 am
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    Excelente y muy completa crónica. Yo estuve el sábado y lo pasé de miedo, grandes conciertos y un ambiente emocionante. Del nuevo reciento, pues muy cómoda la zona de césped, bastante bien los puestos de comida, los precios de la bebida correctos. El jueves por lo visto hubo bastante caos en las barras

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  • el 24 mayo, 2022 a las 11:39 pm
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    Para mí los mejores conciertos fueron de Suede y Shame. Pero el festival me decepcionó un poco en el sentido de cortar ciertos conciertos por la tormenta como ocurrió con Shame. Se acaba más tarde y no pasa nada. Un poco decepcionado con la organización.

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    • el 25 mayo, 2022 a las 7:43 am
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      Por lo que sé, los horarios se tenían que cumplir estrictamente por denuncias de los vecinos (Valdevebas está muy cerca) de ahí igualmente la limitación del sonido

  • el 26 mayo, 2022 a las 8:06 pm
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    No sé si tiene sentido mudarse de un recinto céntrico en el que los conciertos se escuchaban bien, a otro lejano para aplicar una presunta limitación de volumen que, curiosamente, no aplicaron en los conciertos de 2021 en ese mismo recinto y que tampoco parece afectar al Mad Cool… Además, algunos conciertos se escuchaban con casi más fuerza al otro lado de la autovía. A ver si ha habido otros factores… Lo principal en un festival debería ser la música y, si se oye más el griterío de la gente, como pasó en todos los conciertos incluso en las cercanías de los altavoces, es que hay un problema a resolver.

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