Lorena Álvarez (Centre Artesà Tradicionàrius) Barcelona 14/02/26
Sobre el escenario, a modo de gran tapiz colgante, se exhibía una obra que la propia Lorena Álvarez había confeccionado junto a sus amigas aprovechando el buen tiempo en su San Antolín de Ibias natal. Esa pintura, nos explicaría después, la hicieron utilizando la técnica de la heliografía, y haciendo uso de pistolas para pintar que tenía su padre en el taller de reparación de coches. Era una prolongación de todo el arte que queda reflejado en su último disco, el excelente El Poder Sobre Una Misma: sobre un fondo azulado, se ven los contornos de una mujer en el centro, y con la inestimable ayuda de los pocos rayos de sol que hay en su pueblo, esta técnica pictórica puede hacer realidad la ilusión de estar en un paraíso terrenal rodeado de pétalos de flores, ramas de árboles, la sensación onírica de sentir el vaivén del viento…
Asistir a un concierto de Lorena es como habitar en un lugar en el que te sientes como en casa. El Centre Artesà Tradicionàrius es un sitio pequeño pero acogedor, pero la cantautora asturiana ayudó a que se intensificará esa sensación de bonhomía. El efecto que se traslada a sus canciones de cercanía, de anhelos compartidos entre susurros unas veces y alzando la voz bien alto en otras, o la acción política en soflamas no excesivamente subrayadas, pero dichas con el corazón en la mano, son aspectos que el público que llenó la sala no tuvimos más remedio que aplaudir a rabiar. Son tiempos de rabia y tiranía; de mentiras e individualismo, y esa noche la vivimos (la viví intensamente en primera persona), teniendo muy en la mente de que en las cosas sencillas está la esencia de las cosas imperecederas. Lorena y su banda venían a presentar su último disco a la Ciudad Condal después de muchos años sin estar por estas tierras. Las primeras canciones cayeron de corrido: “Cuando El Amor Crece”, “La Mirada Oscura” y “Los Pensamientos” sonaron cautivadoras, envueltas en bellas cenefas acústicas (gran aportación de Víctor Herrero tocando tanto la guitarra española como la portuguesa), y sonoridades psicodélicas que me hicieron recordar a Josephine Foster, Shirley Collins o Vashti Bunvan.
Tras estas tomas espléndidas, Álvarez tomó el micro para atender a su público con gran sentido del humor. Entre copas de vino Lorena (VINO LORENA TE QUITA LA PENA es el eslogan para unas botellas de vino que trae a sus conciertos; un vino elaborado por las Bodegas El Patio en Castilla-La Mancha), bromeó sobre el pique Madrid-Barcelona y qué sala había aplaudido más, sobre el por qué de las sillas en el auditorio cuando a ella lo que le gusta es hacer bailar a la gente, o que cuando vino a Barcelona la vez anterior no sabía ni afinar una guitarra). Esas buenas vibraciones se amplificaron por todo el patio de butacas, y mientras ella y su banda tocaba la enorme “Guíame”, “Rezo En Secreto”, y hasta la nueva “No me Mandes Flores”, que es una versión de «Send me no flowers» de Doris Day que ha compuesto para el podcast Deforme Semanal.
La parte final ya fue una fiesta absoluta. No hay por menos que ponerse a bailar con una triada ganadora: “Increíble”, lo más parecido a un himno generacional que es “El Poder Sobre Una Misma”, y “Persona”. Un concierto poderoso e inolvidable.

