Nourished By Time – The Passionate Ones (XL Recordings)
Marcus Brown es un joven compositor de Baltimore que es un aspirante serio a ser lo más parecido que ha tenido el pop y el soul de acercarse a la maestría de Prince en los últimos tiempos. Así a bote pronto puede sonar a boutade, pero si se escuchan con atención sus dos álbumes que tiene editados hasta la fecha, se vislumbra un talento que cada vez se reafirma más como firme candidato a tomar el testigo del genio de Minneapolis. Tiene cultura musical, talento para las melodías, es atrevido en tomar decisiones de producción, cada vez es más diestro con los instrumentos aunque su estética se nutre más del DIY, y sabe reconducir todo este background musical de forma avezada.
Bajo el alias de Nourished By Time debutó en el 2022 con un notable trabajo de título Erotic Probiotic 2 en el que moldeaba melodías de R&B a base de manipular una colección de sonidos que tenía guardados en la biblioteca de su ordenador, archivos sonoros de Youtube, potentes cajas de ritmos y letras que narraban su inestabilidad amorosa. A todo esto, y desde sus inicios, concibe el negocio de la música desde un distanciamiento que le permite, de momento, fichar por una discográfica indie que ya tiene una proyección importante y seguir teniendo bastante claro que su intención es la de manejar su carrera a su manera, incluyendo letras que se orientan hacia postulados izquierdistas, o por lo menos bastante críticas con el sistema capitalista.
Este The Passionate Ones (XL Recordings, 2025) era un disco esperado por muchos para comprobar si el nivel de excelencia se mantenía (o incluso se ensanchaba) habida cuenta de las expectativas puestas en él. Así de entrada, en este nuevo disco – de nuevo escribe todas las canciones y toca todos los instrumentos en un “yo-me-lo-guiso-y-yo-me-lo-como” hiper adictivo- abre el abanico sonoro hacia texturas y timbres que, quizás, no alimenten un sonido tan “limpio” o directo como su debut, pero que progresa hacia un paisaje sonoro aún más estimulante en su yuxtaposición de capas de sonido granuloso que abre el campo a la abstracción y la hipnagogia sonora.
Efectivamente este es un disco muy grande en lo musical y ambicioso en lo técnico, grabado entre Londres y Baltimore, y que evidencia el poliédrico mundo de Marcus Brown. Un pop arremolinado en una especie de “muralla de sonido” que aprovecha su inclinación lo-fi para amplificar su radio de acción es enormemente elegante, e irrumpe al inicio con “Automatic Love” que lo sitúa en las coordenadas de su debut. El suave balanceo R&B de “Idict in The Park” lo posiciona entre D’Angelo y Sly Stone; “9 2 5” hace uso de las tonalidades house para narrar la monotonía de los trabajos precarizados; en “BABY BABY” usa bases boom rap para rapear acerca de los bombardeos sobre tierras palestinas y avisar de que “esto le puede pasar a cualquiera, en cualquier lugar”; el soul con una pátina abstracta a lo Dean Blunt le lleva a cuestionar el status quo actual en “It’s Time”; ciertas simmiludes con Solange enmarcan la admirable “When The War Is Over”, y para el final le toca el turno a “The Passionates Ones”, en donde la herencia contraída con Prince es evidente, aunque al final prevalece en la memoría la maestría de un artista que ya ha puesto sus cartas encima de la mesa.

