15 15: «Jugamos con esa tensión entre lo orgánico y lo sintético, el pasado y el presente»
El colectivo franco-polinesio (y multidisciplinar) 15 15 debuta en formato largo con Marara (26), al amparo del prestigioso sello británico XL Recordings y con un disco exótico, sugerente y evocador que reserva sorpresas adicionales de cara a cada nueva escucha.
Contactamos con la formación para saber más acerca de este no poco misterioso proyecto.
«Queríamos crear un lugar a donde la gente llega y empieza a vagar, preguntándose qué pasará después»
¿De dónde ha venido la inspiración para componer “Marara”?
Nuestra inspiración proviene de todos nuestros proyectos anteriores. Cada camino que exploramos y cada idea que desarrollamos nos condujo lentamente a esta isla. “Marara” es también el nombre del pez volador de la Polinesia Francesa. Para nosotros, este pez vive entre dos mundos: ni completamente en el agua ni completamente en el aire, siendo capaz de viajar entre ambos. Esa imagen se convirtió en un símbolo poderoso para el álbum y contribuyó a dar forma a su esencia.
En la práctica, diría que “Marara” es un disco exótico, sugerente y evocador.
En realidad, no diría exótico, porque esa palabra es muy subjetiva. Lo que es exótico para uno es normal para el otro. Nuestro objetivo principal era compartir la cultura que nos inspira, no solo la polinesia, que algunos llevamos muy cerca, sino también la cultura que construimos juntos a lo largo de años creando música. Probablemente por eso el álbum se volvió sugerente y evocador.
Y más concretamente ¿Qué tipo de disco queríais hacer? Me refiero ¿Qué aspecto buscabais para “Marara”?
Queríamos que los oyentes se tomaran su tiempo para aterrizar en nuestra isla. A menudo pienso en mi hijo y en lo fascinado que se siente cuando le cuento historias. Tan solo unas palabras o sonidos pueden transportarlo a otro lugar. Eso es lo que queríamos crear: un lugar a donde la gente llega y empieza a vagar, sin un objetivo claro, simplemente preguntándose qué pasará después.
También existe cierto misticismo ancestral presidiendo todo el disco…
Buena parte proviene de la mitología polinesia y las tradiciones narrativas orales con las que crecieron dos miembros de la banda. Pero también queríamos que el sonido en sí mismo contara una historia. Los instrumentos pueden convertirse en lluvia, los ritmos pueden representar la atmósfera. Da la sensación de que algo abstracto te habla directamente.
Miráis a la música tradicional para darle una vuelta y conseguir que suene vanguardista ¿Cómo conjugáis pasado y presente en las propias canciones?
Recreamos lo que imaginábamos que podrían ser las tradiciones con la intención de mantener nuestra libertad creativa. No somos historiadores ni antropólogos, y respetamos demasiado las tradiciones como para pretender reproducirlas con exactitud. A cambio, creamos nuestra propia mitología y nuestras propias tradiciones. Lo que más nos guio fue una mentalidad, una forma de pensar, que nos dio ese marco en el que incorporar nuevas ideas y dejar que evolucionaran con naturalidad. A nivel sonoro, también grabamos muchos sonidos crudos y usamos grabaciones de campo para construir instrumentos electrónicos. Nuestra música juega con esa tensión entre lo orgánico y lo sintético, el pasado y el presente.
¿Es “Marara” un disco conceptual? ¿Cuál es su línea argumental?
El álbum está imaginado como si fuera una isla llamada Marara, llamada así por el pez volador de la Polinesia. En el simbolismo local, el pez puede viajar entre varios mundos, no solo entre el mar y el cielo, sino también entre P? (el mundo de los espíritus o la noche) y Ao (el mundo de los vivos o la luz del día). A lo largo del álbum aparecen diferentes personajes. Se enfrentan a dilemas emocionales y se encuentran entre fuerzas opuestas, intentando ascender o hundirse en la oscuridad. A través de estas figuras, situamos al oyente en un espacio intermedio, en el corazón de una dualidad.
“Marara” es también un disco muy variado estilísticamente ¿Cómo habéis juntado todos esos géneros en el mismo espacio y hasta conseguir que tenga un sentido global?
Solemos decir que hacemos música climática, porque el estilo de cada canción cambia según el estado de ánimo. Con Marara, imaginamos una narrativa más amplia, como una película. Cada tema es una escena con una emoción específica. Los diferentes estilos musicales ayudan a crear estas atmósferas, y cada uno tiene su propio lugar en la historia de la isla.
Aunque, en realidad, parte del atractivo del disco es esa anarquía sonora, incluso algo caótica y al margen de normas preestablecidas, presente en todo el LP ¿Diríais que es esa una de las cualidades ineludibles de “Marara”?
Sí, la anarquía sónica es una de las características que definen el álbum. Queríamos romper con las reglas y preservar la libertad creativa. Puede sonar caótico por la forma en la que permitimos que nuestras cinco personalidades coexistan en el mismo proyecto. Esto deja espacio para emociones como alegría, tristeza, ira, nostalgia, melancolía, etc., lo que convierte a Marara en un proyecto muy humano y vivo.
“Fafaru” es vuestro último single hasta la fecha ¿Qué podéis contarme de la canción?
El f?faru es uno de los platos que se sirven durante el gran banquete que celebra la temporada de abundancia en Marara. La canción funciona como un manifiesto, recorriendo varias facetas musicales del proyecto. Explora la tensión entre lo colectivo y lo individual. Mientras la multitud canta lo que parece una canción infantil, Ta’a se siente solo en el medio y se hunde en la oscuridad. La imagen del f?faru encaja a la perfección: un plato con un aroma intenso que la gente ama o rechaza por completo.
15 15 es un proyecto multidisciplinar ¿Cómo entendéis el arte y cómo conjugáis la música con otras artes visuales y narrativas?
El arte no necesita ser perfecto para existir; de hecho, las imperfecciones a menudo lo hacen interesante. Es una forma de despertar la mente; de ver qué hay bajo la superficie. La música ya integra varias dimensiones artísticas: sonido, imágenes, metáforas y cuerpo. Cuando una forma no puede expresar algo plenamente, otra sí que puede.
¿Por qué elegisteis 15 15 como nombre del proyecto y dónde tiene su base de operaciones la banda?
Estamos ubicados cerca de París. El proyecto comenzó cuando algunos acabábamos de terminar la escuela de arte y otros el bachillerato. Buscábamos un marco que impulsara la creatividad sin limitarla, así que ideamos una regla simple: publicar un nuevo proyecto cada quince días en nuestra página web. El nombre 15 15 surge directamente de esa limitación, que nos impulsó a seguir explorando continuamente.
¿Cómo fue la gira con Kamasi Washington?
Girar con Kamasi Washington no siempre fue fácil, ya que el público solía esperar una actuación estrictamente de jazz. Pero ambos proyectos comparten un espíritu similar de música híbrida, así que también hubo una conexión real. Al final, fue una gran experiencia.
También habéis venido actuando en varios festivales.
En los festivales, la gente no suele conocernos de antemano, así que llegan sin expectativas. Eso suele ser nuestra ventaja, ya que el espectáculo se convierte en una sorpresa.
¿Cómo definiríais los conciertos de 15 15?
Son como viajar por muchos lugares diferentes con una criatura de cinco cabezas como guía. Al principio da miedo, pero, después de un rato, te das cuenta de que la bestia es bondadosa.
Escucha ‘Marara’ de 15 15
Foto 15 15: Milo DUMARTIN

