Libro: C Tangana. Del rap crudo a la alfombra roja (Libros del Kultrum)
Más allá de filias y fobias, de gustos y manías personales, no se puede poner en duda que Antón Álvarez Alfaro es una de las figuras capitales de la música española de este siglo. Bajo los alias de Crema, C. Tangana o el Madrileño poco artistas representan como Pucho la nueva realidad de un pop español cada día más desprejuiciado, libre y ambicioso tanto a nivel artístico como industrial, liderando una camada de músicos que derriba barreras estilísticas para fusionar y retorcer los límites del pop, lo urbano y lo latino en provecho propio, queriendo ser reconocido y bien pagado por ello, sin los complejos que lastraron en parte a las bandas -y seguidores- del primer indie, que fue asimilado y devorado por el sistema mainstream sin apenas darse cuenta mientras se miraba al ombligo. El principal valor de Tangana reside principalmente en la manera que ha tenido de conjugar evolución artística, madurez personal y visión para los negocios, negándose a ser absorbido por una industria inicialmente asociada al trap que sabe cambiante y despiada, y estableciendo buena parte de las nuevas normas de juego, donde la importancia de dominar el relato de su propia historia y de recoger los beneficios que este fenómeno genera tienen un papel central.
Con desmedida ambición, indudable talento musical y buen olfato social y marketingiano, la diferencia de Antón con el resto (exceptuando a Rosalía) es que él no se limita a representar un modelo o una nueva vía artística, sino que es actor principal en la reinvención del star system patrio asaltando conscientemente el mainstream más masivo partiendo desde los márgenes del rap más crudo y underground. Una historia singular como pocas que Joan S. Luna y J. de Montfort tratan de desenmarañar en esta colección de ensayos llamada C. Tangana. Del rap crudo a la alfombra roja, primera obra de referencia sobre Antón editada en nuestro país, que estructurada en cinco partes tiene en eje común que vertebra todo el relato: la evolución como leitmotiv vital.
La primera y más extensa parte se centra en el ascenso musical del artista. Bien contado, con mucho ritmo y sin detenerse en minuciosidades innecesarias, se hace entendible la figura de la primera encarnación del ídolo sin necesidad de conocer la escena rap de la que surgió. Del tremendo ritmo de trabajo de sus comienzos siendo un adolescente Crema, donde ya adquiere la disciplina y el gusto por la mutación dentro de unos márgenes, hasta el triunfo más o menos local y coral con Agorazein, con quienes edita por ejemplo un disco llamado Kind of Red comparándose con el Kind of blue de Miles Davis, para que veamos como andaban de ego, todo es un periodo de ensayo error del que se sirve para enfocar su carrera en solitario. Una carrera que página a página vamos viendo como despunta con pasos claves (“Antes de morirme” con Rosalía, fichaje por una multinacional, Ávida Dollars) perfectamente documentados no solo desde el punto de vista musical sino como acciones artísticas y de mercado con un enfoque global que pone mucho foco en el contexto, como requiere esta historia. Siempre un paso por delante para que cuando le cojan él ya no esté, vemos a un artista que no solo quiere controlar su imagen sino la propia comunicación de su imagen. Especialmente profusas resultan las vueltas alrededor de todo lo relacionado con el “momento OT” o la mítica rueda de prensa del Primavera Sound 2018, cruciales en su explosión mediática, uno a nivel total otro a nivel industria musical, así como la narración del proceso de creación de El Madrileño, un álbum y una etapa que no estuvieron tan planificados como en principio podría parecer.
La segunda parte, sobre la construcción del ídolo, arranca con mirando a Latinoamérica. Adriano Mazzeo nos cuenta de manera somera su conquista del mercado latino, pero sin mucho foco en los pasos dados por Pucho para ganar ese mercado, resultando mucho más reveladora la reflexión acerca de la conexión de Madrid con el continente americano como contexto del triunfo del madrileño en este nuevo mercado. Tras ello, un análisis de la relación de Tangana con la ciudad de Madrid y un breve ensayo sobre la evolución de la urbe y la recuperación de su folclore tradicional, la asimilación de la cultura latina y la interesante idea de que mientras todos miraban hacia afuera Tangana miraba desde fuera hacia dentro, hacia Madrid. Y lo reinventa, a pesar de que en el disco del madrileño no haya una sola mención al callejero ni nada medianamente concreto… Ser madrileño es un estado de ánimo.
Para completar esta segunda parte, “Quien es quien en el universo de C. Tangana” pone nombre y apellidos al andamiaje humano que ha rodeado la construcción del ídolo unipersonal, con especial hincapié en Alizzz, su productor clave, Kigo, manager a la par que amigo o el Niño de Elche, colaborador central de su etapa cenital, cerrando con un análisis de las letras que, en mi opinión, se estira demasiado. Es cierto que ha tenido una evolución en su escritura y ha trascendido la mera chulería de sus comienzos raperos, pero quizá se ensalza demasiado esta faceta llegando a un sobre análisis curioso. No resto un ápice de valor a letras como las de “Nunca estoy” o “Un veneno” si bien no creo que sea por las letras por lo que estamos escribiendo sobre C. Tangana.
Las otras tres partes de la obra ya tienen otro peso (menor) y otro ritmo (más ágil) y completan el puzzle de Tangana desde varios prismas que complementan y enriquecen al personaje. La parte tres está dedicada a su actual transición hacia el cine, comenzando con un pormenorizado análisis de Una ambición desmedida (2023, Santos Bacana, Cristina Trenas, Rogelio González), documental sobre su gira “Sin cantar ni afinar” donde se reflexiona de manera muy acertada acerca del éxito y del fracaso y cómo consigue hacer de ese fracaso un éxito a nivel comercial, así como da vueltas al aparente suicidio que era lanzar el llamado álbum latin, pero como se supone que Pucho pone su arte por encima del éxito económico. Para cerrar esta parte, una breve explicación de sobre la concepción del documental de La guitarra flamenca de Yerai Cortés (2024), con el que se reinventó hacia la autoría cinematográfica y que le valió dos Goyas, ni más ni menos, al mejor documental y mejor canción por “Los Almendros”.
Cierran el tomo un bloque con entrevistas exclusivas, a modo de relato oral, con Refree, Niño de Elche y Alizzz, que simplemente subrayan conceptos ya expuestos en otras partes del libro, además de una magnífica recopilación en orden cronológico de declaraciones del propio C. Tangana, que van desde sus primeros pasos hasta hoy en día, que sirve de perfecto resumen de la evolución artística pero sobre todo personal que ha tenido en estos años. Por último, un “ensayo visual” curioso como tan interesante, que se cierra así: “El ídolo mutante nunca se conforma con ninguna de sus máscaras”. Y es que en realidad no sabemos si todo son máscaras o si hay algún Pucho real, auténtico. Porque igual que su admirado Calamaro se sentía un salmón y nadaba contra corriente por miedo a quedarse que quieto, C. Tangana siempre está huyendo de lo que ya ha hecho, admitiendo cierta incapacidad para disfrutar del presente, siempre en pos de una nueva reinvención. Como decía en una entrevista en El Periódico en 2024 acerca de sus cambios de nombre, “me siento mejor en la novedad, porque me inspira, y también me gusta ir borrando huellas”. Así, este C. Tangana. Del rap crudo a la alfombra roja sirve de bitácora en tiempo presente sobre un fenómeno único al que cuando volvamos a poner en el foco seguramente no reconozcamos.
Puedes comprar el libro: C Tangana. Del rap crudo a la alfombra roja de Joan S. Luna / J. de Montfort (Libros del Kultrum) en la web de su editorial.

