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Los mejores discos internacionales de 2015

Un año más, la cosecha internacional de discos ha hecho posible que convivan en armonía artistas de muy diferente índole, y sin que la coherencia de una pueda intervenir en la de la otra. No ha sido nada fácil poner de acuerdo a toda la redacción de la revista, pero el consenso ha llegado y esta es la lista de los mejores discos internacionales de 2015 para Muzikalia.

40. Belle & Sebastian – Girls In Peacetime Want To Dance

Lo que dijimos: Girls In Peacetime Want To Dance debería ser la obra que reconcilie a sus fans de siempre con los nuevos tiempos, ya que nos encontramos ante una de las piezas más redondas en la carrera de los escoceses. Un ecléctico compendio de todos los tics que les han convertido en lo que son para lo malo y sobre todo, para lo bueno. Pero que además, va un paso más allá y huyendo del estancamiento, explora nuevos estilos con bastante acierto.

39. FFS – FFS

Lo que dijimos: La alianza entre Sparks y Franz Ferdinand pintaba bien desde el principio. El dúo de los hermanos Mael,surgidos hace más de 40 años en Los Angeles, banda de culto y unos de los artífices de la new wave que llegaría pocos años más tarde, son una de las formaciones que más ha influido a artistas como Morrissey, Magnetic Fields y tantos y tantos otros, incluyendo, por supuesto, a Franz Ferdinand.

38. La Luz – Weirdo Shrines

Lo que dijimos: La Luz pertenecen a esa estirpe de bandas formadas exclusivamente por mujeres, con cierta tendencia a la baja fidelidad y preferencia por sonidos de décadas pasadas. Una liga en la que también compiten de uno u otro modo Stealing Sheep, Agent Ribbons, Dum Dum Girls e incluso Best Coast con Bethany Cosentinoal frente.

37. Darren Hayman – Florence

Lo que dijimos: Hay determinados discos que, escuchados fuera de contexto, pierden parte del sentido. Como cualquier otro álbum de Darren Hayman, Florence, su última referencia, entra de lleno en esta categoría. La razón primera y fundamental es el modus operandi de su autor, el prolífico y eternamente inspirado Darren Hayman. La discografía del británico es como el río de Heráclito, hay que tomarla como un todo, pero un todo mutable, en constante reinvención. Cada paso completa el alambicado mosaico que es su personalidad artística sin que podamos aprehenderla del todo.

36. Death Cab For Cutie – Kintsugi

Lo que dijimos: Lo mejor que se puede decir de este disco es que es decepcionante y tremendamente aburrido… a pesar de que los cuatro adelantos prometían. Hace tiempo que no pedimos a los de Seattle que alcancen el nivel del Transatlanticism o Plans, pero “No room in frame” sigue la estela de los mejores temas del Narrow Stairs o el Codes and Keys.

35. King Gizzard & The Lizard Wizard – Quarters!

Lo que dijimos: Después de publicar el año pasado por partida doble -Oddments (2014) y I´m In Your Mind Fuzz (2014)-,King Gizzard & The Lizard Wizard regresan a escena manteniendo esa creatividad que asegura la entrega de, al menos, una obra por temporada. Un retorno concretado en considerable ida de olla, incluso refiriéndonos a un gusto tan habitualmente desprejuiciado como el de estos australianos.

34. Eels – Live at Royal Albert Hall

Lo que dijimos: Si eres de los que como este autor sufrió cierta pereza al enfrentarse al último álbum de estudio de Eels, The Cautionary Tales of Mark Oliver Everett (2014), estás de enhorabuena. La nueva entrega del artista americano, un CD y un DVD en directo, borra de un plumazo cualquier prejuicio que los seguidores amantes de la vena más nerviosa y eléctrica del artista pudieran tener a la hora de acercarse a esa colección de canciones más serena, pero muy notable, que contenía The Cautionary Tales of Mark Oliver Everett.

33. Dam-Funk – Invite The Light

Lo que dijimos: La vida de Dam-Funk tiene todos los elementos de una buena novela. Sería la historia de un hombre que por nacimiento vivió de niño los coletazos finales de la era dorada del funk en los setenta pero que su carrera musical no despegó hasta finales de la década pasada. Entre medias más de veinte años llamando a puertas con maquetas caseras sin conseguir publicar nada.

32. St Germain – St Germain

Lo que dijimos: 15 años después del brutal éxito de Tourist, St Germain reflexiona sobre la tradición africana con la precisión de un orfebre. Probablemente sea el álbum que más expectación ha levantado a lo largo de este año, y es que el compositor y productor francés ha conseguido, a golpe de buenísimos discos, colocarse como un verdadero referente dentro de estilos como jazz y house, música instrumental y samples, y acústica y electrónica.

31. Bob Dylan – Shadows In The Night

Lo que dijimos: La indiscutible grandeza de Bob Dylan hace que, a la hora de hablar de un disco de versiones, se le prejuzque en el banquillo de los agraviados más que en el de los acusados; sin embargo, en este caso es él quien ejecuta esa maniobra tan peligrosa, por recurrente, que es el disco tributo con canciones de otro. Si bien la entidad de las composiciones, estándares más o menos encubiertos, y la ascendencia interpretativa de Dylan hacen de Shadows in the Night un disco con recorrido auténtico, no debemos olvidar laurear a los creadores y al intérprete original: Frank Sinatra.

30. Bill Fay – Who Is The Sender?

Lo que dijimos: Empieza a ser habitual el regreso, más afortunado en unos casos que en otros, de todo tipo de artistas de todas las épocas. Algunos vienen a por la parte del pastel que se les negó en su momento, otros tienen todavía algo que decir, y unos pocos, los menos, crean grandes obras de altísima calidad que pueden suponer incluso la cima de su carrera. Es el caso de Bill Fay, que publicó dos discos a principios de los 70 muy recomendables pero de los que casi nadie se ha acordado en estos últimos 40 años. En 2012 publicó un sorprendente disco de retorno, Life Is People, una obra muy interesante, entre el folk-rock y el pop barroco, con unas letras muy espirituales.

29. Deerhunter – Fading Frontier

Lo que dijimos: Hace mucho tiempo que oír hablar de Bradford Cox poco tiene que ver con todo lo que ha tenido que pasar por sus problemas de salud, su aspecto debido a ello y su orientación sexual. Por fortuna, su talento incuestionable y su naturaleza de autor único en su especie, capaz de mutar en varias pieles sin dejar de remover emociones, resulta mucho más interesante que cualquier morbo asociado a su vida personal. Ya sea bajo el pseudónimo de Atlas Sound o con Deerhunter, su evolución se antoja imparable hasta el punto de no poder concebir la última década del pop americano sin su figura.

28. Bjork – Vulnicura

Lo que dijimos: La portada del nuevo disco de Björk nos la muestra enfundada en cuero y con una gran hendidura en el pecho, como si le hubieran arrancado el corazón de cuajo. Un reflejo visual de lo que nos encontraremos dentro de Vulnicura, las composiciones más honestas y personales en la carrera de la cantante, que desnuda sus sentimientos para hablarnos de la ruptura sentimental con su pareja durante más de una década, el artista Matthew Barney

27. Motorama – Poverty

Lo que dijimos: Motorama prometían ser los grandes reyes del indie-pop actual y dignos sucesores de los grandes del post-punk cuando lanzaron Alps, un excelente álbum y que todo el mundo respondió con grandes halagos. Un año antes, la banda rusa había debutado con Calendar, padre de Alps y pariente muy lejano de Poverty, su último álbum.

26. Drive-By Truckers – It’s Great To Be Alive

Lo que dijimos: El disco que nos ocupa con sus más de tres horas de duración, sí, sí, más de tres horas de duración, se convierte en la mejor carta de presentación que se me pueda ocurrir para disfrutar de la distinción y el buen hacer de una de las mejores bandas de rock actualmente en activo. Una grabación que cumple de una manera fiel, clara y concisa con el cometido de trasladar las impresiones de lo que se supone sentir en vivo durante un concierto rock del grupo de Georgia.

25. Low – Ones And Sixes

Lo que dijimos: Despista que un disco de Low se abra con un tema como “Gentle”, de sutiles tintes electrónicos y que en la cuidada interpretación de Mimi Parker bien podría haber pertenecido a los mismísimos Massive Attack. De algún modo cabe entender esta peculiaridad como una advertencia, porque el undécimo álbum en la carrera de los de Duluth resulta sensiblemente más hermético y nocturno que entregas inmediatamente anteriores en el tiempo.

24. Robert Forster – Songs To Play

Lo que dijimos: Tener es retener, pero en el caso de Robert Forster es reconquistar y acrecentar. Reconquistar no por necesidad si no por disponer de su espacio de inspiración, labor y expresión, y acrecentar por dejar que su talento siga avanzando dentro del universo de sus canciones.

23. Sleater-Kinney – No Cities To Love

Lo que dijimos: Mucho se está hablando sobre la necesidad del comeback de Sleater-Kinney, pero lo cierto es que lo mejor que se puede decir de este No Cities To Love (15) es que suena perfectamente coherente y reivindicable tras diez años de silencio, los transcurridos desde el árido y denso The Woods (05). Una década, ni más ni menos, en la que las tres rockeras de Washington no han dejado de desarrollar proyectos paralelos, así la inquieta Carrie Brownstein (guitarra y voz) participó en la serie alternativa Portlandia y formó el grupoWild Flag.

22. Dominique A – Eleor

Lo que dijimos: Dominique A pertenece por derecho propio al Olimpo de los elegidos, después de casi veinticinco años de intachable carrera artística. El músico ha sido capaz de mantener una trayectoria honesta y coherente, además de inquieta y continuamente adecuada en la que nunca ha sacrificado su propia identidad, y que en los últimos años incluye entregas soberbias como L’Horizon (2006), La Musique (2009) o Vers Les Lueurs (2012).

21. EL VY – Return To The Moon

Lo que dijimos: Matt Berninger ha salido de ese patriarcado que conforma The National en el que él mismo ejerce de prolífico y atormentadoPater, beodo y consumista de buenos caldos. Para esta excursión se ha aliado con Brent Knopf deMenomena junto al que publica un exquisito y delicioso álbum que se merece todos los respetos, bajo el nada comercial nombre de EL VY (que nos dicen que debemos pronunciar algo así como el plural de “Elvis”). Un brillante y vapóreo ejercicio de cuarto de hotel, en el que Brent Knopfer ha compuesto una cama musical sobre la que descansa y juguetea la voz de barítono de Berninger.

20. Panda Bear – Meets The Grim Reaper

Lo que dijimos: El nuevo álbum de refleja perfectamente el estado de ánimo que Panda Bear ha estado dejando entrever en las pocas entrevistas que ha concedido. Indudablemente, Noah Lennox, ya más cerca de los cuarenta y con toda la responsabilidad de una familia a cuestas, dista bastante de ser ese joven que junto con sus compañeros de Animal Collective revolucionaron la música indie a mediados de la década pasada. Las letras oníricas y surrealistas y la firme defensa de la continua experimentación sonora y estilística han ido mutando, especialmente en la carrera individual de Panda Bear, hacia un estilo más ortodoxo y regular.

19. CHVRCHES – Every Open Eye

Lo que dijimos: Dejándose llevar por el signo de los tiempos, CHVRCHES decidieron quemar todas sus balas antes de publicar su debut, el notable The Bones Of What You Believe (13), de manera que el efecto sorpresa quedó totalmente aniquilado. Además de eso, el material inédito no llegó a la altura de tremendos hits como “The Mother We Share”, “We Sink”, “Gun” o “Recover”, todavía cimas de su producción.

18. The Tallest Man On Earth – Dark Bird Is Home

Lo que dijimos: Que cada nueva muestra de Kristian Matsson al frente de su proyecto como The Tallest Man On Earthtiende a suponer una buena noticia es algo ya asumido, después de tres discos y un par de EPs ampliamente apetecibles. El cuarto álbum del sueco no sólo continúa la tendencia, sino que además supera expectativas al resultar la más variada, vistosa y, en definitiva, acertada entrega completada por el músico hasta la fecha.

17. Leon Bridges – Coming Home

Lo que dijimos: Cuando uno escucha el disco de Leon Bridges siente la tentación malsana de sellar rápidamente el análisis con esa etiqueta, la de nueva ola de soul, que engloba a tantos grupos que se podría abrir una gasolinera sólo para vender sus cassettes. En realidad, más allá de la quinta pata del gato, lo que Leon Bridges hace en su debut es soul en esencia. Soul sintetizado en los laboratorios Motown y Stax.

16. Julia Holter – Have You In My Wilderness

Lo que dijimos: No es habitual, más bien todo lo contrario, que la revista británica Mojo conceda sus famosas cinco estrellas azules a una novedad discográfica, salvo que estemos hablando de algunas de sus consagradas estrellas fetiche. Así pues, cuando vi que se las habían dado a Have You In My Wilderness (Domino, 2015), cuarto disco de una oscura artista californiana que hasta ahora sólo había publicado trabajos de música experimental y conceptual basados en temas tan raros como Eurípides, el cine de Alain Resnais o el musical Gigi, me picó la curiosidad. Bendita curiosidad, seguramente el don más preciado para un amante de la música.

15. Marc Almond – The Velvet Trail

Lo que dijimos: Cuando Marc Almond anunció después de publicar Varieté (Cherry Red, 2010) que sería su último disco con canciones propias, la sensación de pérdida, de fin de ciclo, no me resultó demasiado amarga. Después de 20 años Almond no había conseguido igualar las cotas que alcanzó con Stars we are (1988) o Tenement Symphony (1991). Aún así, sus trabajos de estos últimos cinco años, con canciones ajenas, mostraban a un artista en buena forma interpretativa, con lo que el círculo parecía haberse cerrado en falso.

14. Richard Hawley – Hollow Meadows

Lo que dijimos: Standing At The Sky’s Edge nos gustó, pero algo fallaba. El sonido de Richard Hawley se había ensuciado a base de guitarras y psicodelia y, a pesar de hacernos vibrar, no llegaba a transmitirnos las dosis de emoción de antaño. Había buenas canciones y en general era plenamente disfrutable, pero no era lo mismo.

13. New Order – Music Complete

Lo que dijimos: Quizá por no esperar mucho de él, el nuevo disco de New Order se ha convertido en una de las sorpresas del año. Su fichaje por Mute anunciado hace unos meses ya nos hizo soñar a algunos nostálgicos que veneramos a muchos de los artistas que pueblan el sello que fundó Daniel Miller en 1978 y al final, parece que algunos indicios teníamos para sospecharlo, porque han vuelto para reivindicar el lugar que les corresponde y habían perdido.

12. The Waterboys – Modern Blues

Lo que dijimos: The Waterboys (o lo que es lo mismo, Mike Scott junto a los músicos que le acompañen en cada momento) son una de esas bandas que parecían ya amortizadas después de sacar dos o tres excelentes discos en los 80. Aquella música, un buen recuerdo y la posibilidad de verlos de tanto en tanto interpretando su repertorio es su legado. Sin embargo, y de manera un tanto sorprendente, este nuevo álbum de título engañoso les vuelve a colocar en la buena ola.

11. Baio – The Names

Lo que dijimos: En un principio podríamos estar hablando de un capricho puntual o de un proyecto paralelo, pero lo deChris Baio, bajista de Vampire Weekend, va mucho más allá en este acertadísimo debut. Siempre ha confesado su atracción por las sesiones de DJ, habiendo hecho ya varios pinitos, especialmente desde que fijó su residencia en Londres. Ahora sentía que era el momento de encarar su primer trabajo en largo, tras un EP que supuso una buena piedra de toque pero que no llamó demasiado la atención.

10. Foals – What Went Down

Lo que dijimos: En su ya consistente trayectoria, Foals empezaron jugando a mezclar influencias funk y ramalazos post-punk con bajos robustos en primer plano (Antidotes, 2008) para, a continuación, sorprender con un osado y escapista Total Life Forever (2010) que los reforzó en su apuesta por el riesgo y la aventura, dando la espalda a una posible plataforma hacia el éxito. Confiados y seguros de que podía ser su momento, apostaron a caballo ganador con su álbum más ambicioso a nivel comercial y de sonido menos personal(Holy Fire, 2013).

9. Jamie XX – In Colour

Lo que dijimos: El triunfo de The XX, un trío de jóvenes londinenses de lo más normal, sin aparente atractivo estético ni nada que los hiciera parecer cool, fue el triunfo de la música hecha con lo mínimo y destinada a lo máximo, esto es, a emocionar. Música repleta de vacíos, de espacios que llenar con la imaginación, de recovecos por los que perderse, de latidos asimétricos. En su armazón se apreciaban toneladas de sinceridad. Nada de imposturas, ajenos a las modas, lejos de lo coyuntural.

8. Kurt Vile – Believe I’m Goin’ Down

Lo que dijimos: A la chita callando, Kurt Vile se ha trabajado una sólida discografía desde su salida de The War On Drugs. Seis álbumes en siete años y una sensación de crecimiento entre uno y otro que culminó en una obra mayor como fue Wakin’ On A Pretty Daze (2013) y que encuentra  en este B’lieve I’m Goin’ Down (2015) una notable secuela, en lo que viene a ser un compendio de todas las virtudes desarrolladas hasta ahora.

7. Natalie Prass – Natalie Prass

Lo que dijimos: En estos tiempos que corren, donde la rapidez se impone, cuesta creer la historia del debut de Natalie Prass. Las canciones que lo forman fueron compuestas hace seis años y grabadas hace tres, pero solo ahora han visto la luz. La explicación es que en Spacebomb estaban muy ocupados con Big Inner, álbum de Matthew E. White. El dueño del sello, claro.

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6. My Morning Jacket – The Waterfall

Lo que dijimos: Jim James y compañía funcionan como habitual seguro de fiabilidad y así, cuatro años después del glorioso Circuital (2011), regresan con una nueva obra mayúscula. En esta ocasión los norteamericanos descorren cortinas y abren ventanas para que la luz entre en apogeo, presentando un disco tan esplendoroso y tremendamente poderoso como The Waterfall (2015).

5. Father John Misty – I Love You Honeybear

Lo que dijimos: Josh Tillman, el hasta hace poco batería de Fleet Foxes, se ha casado recientemente. Es lógico pensar que, en una situación así, uno debe rebosar de alegría y felicidad. En las primeras escuchas de I love you honeybear (Bella Union/Pias, 2015), segundo álbum de Tillman bajo el alias de Father John Misty, así lo parece. La mayoría de canciones suenan a música celestial, a folk de Laurel Canyon, a California bucólica.

4. Blur – The Magic Whip

Lo que dijimos: Durante las últimas temporadas Blur habían venido ofreciendo una selectiva serie de conciertos, por lo que en realidad parecía cuestión de tiempo que decidiesen regresar también al estudio, máxime cuando no hace tanto que entregaron el doble single Under The Westway/The Puritan (2012). En cualquier caso, la noticia acerca de un nuevo álbum de los británicos doce años después de Think Tank (2003) y dieciséis después de 13 (1999) -último hasta la fecha con el guitarrista Graham Coxon- generaba inmediatamente unas importantes expectativas, reafirmadas poco después en base a inspirados adelantos.

3. Sufjan Stevens – Carrie & Lowell

Lo que dijimos: Dedicado a Carrie (su madre) y Lowell (su padrastro), Sufjan entrega un trabajo sorprendentemente honesto y personal en el que hace terapia y examina en público sus sentimientos respecto a la vida, la muerte, el perdón, el dolor, la aceptación o la pérdida. Carrie & Lowell es un trabajo desgarrador. Porque la historia es cruda y dolorosa.

2. Tame Impala – Currents

Lo que dijimos: Escuchas Currents (2015), el tercer y más reciente disco de Tame Impala y tienes inmediatamente la impresión de estar ante uno de los grandes discos del año -con permiso de Beach House y Destroyer, que pronto se irán uniendo a este selecto club-.

1. Courtney Barnett – Sometimes I Sit And Think, And Sometimes I Just Sit

Lo que dijimos: Tras la cortina de la autenticidad se esconde muchas veces el viejo truco del “nada por aquí, nada por allá“; lo que desnuda el humo cuando desaparece suele resistir pocos análisis mínimamente rigurosos. Sin embargo, hay ocasiones en las que la autenticidad, el genio, la excepcionalidad,… todo lo intangible en lo que se fundamenta la venta ambulante de charlatán viste con lustro una percha fascinante. Es el caso de Courtney Barnett, cuyo halo encantador tiene, además, una réplica fantástica en el apartado musical.

17 comentarios en «Los mejores discos internacionales de 2015»

  • Precisamente. Coincidimos. De toda la lista el de Sleater Keaney es el unico que entra en mi top 20. En particular, lo de New Order me parece desastre. Para gustos… De otros como Foals o Blur, es que no espero nada.

  • Son discos que sabes que pasarán desapercibidos en las listas que cierren el año, pero te dejan huella en las entrañas, como me pasa con lo último de Brian Jonestown Massacre – Musique De Film Imagine.

  • Esto es como la selección, cada uno tiene la suya. Pero creo que es una colección de discos muy interesante. Me ha gustado mucho.

  • Enormes ausencias:

    – Chris Isaac (escuchad su flamante nuevo disco, por favor,)
    – Alabama Shakes (como una nueva Janes Joplin )
    – Chett Faker (lo más pos-trip o neo-soul del panorama actual)
    – The Milk Karton Kid (aunqur Monterrey no es tan bueno como Ashand Clay, los verdadetos seguidores de Simon and GAR

  • Eso es muy sensible, se va al carajo poe un toque en una mayúscula, decía que
    – The Milk Karton Kids (aunqur Monterrey no es tan bueno como Ash and Clay, los verdadetos seguidores de Simon and Garfunkel, son puro «alimento para el corazón» en expresión de un forero que no recuerdo.
    – Mac Marco: otra maRA
    – Pop Staples: puro R&B de padre de Mapel Stapels, ya fallecido, producido por ésta y el señor Wilco.
    – Lower Dens:, o como levitar y bailar al mismo tiempo.
    y redoble de campanas, repique de tambores
    CHRIS ISSAC
    no me atrevo a salir de la página para copiar exactamente el nombre del disco, no importa, el nuevo y flamante, y para mí el MEJOR del año y de muchos años. Ya no es el gran Isaac del lamento (más que falsete) de piezas perfectas como Blue Hotel. Nos encontramos, en el primer tema repito, con una canción de amor que recuerda al Spingsteen de The River.
    En otros temas, con un tango/rok and roll,; otro empieza con una partitura que parece una copia de Nature Boy y sigue con una bronca no se si a sí mismo o a los dioses del amor por su mal fario; en otro celebra el amor como o podrían hacer los Beach Boys, pero no nos engañemos Chris Isaac en muy nsuperior a los chicos de la playa que nunca vieron la playa. Ni la letra ni la música son suyas pero las siente tanto que empalidece a cualquier sopng/songwrter.
    Un consejo: nada de spotify, tomadlo entero.
    Toni

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  • El de Chris Isaak y el de Alabama Shakes los he escuchado, Toni, y ambos me han gustado, pero no me ha dado tiempo a reseñarlos y por lo tanto no aparecen en la lista. No sé si es buena política o mala, pero es la que tenemos ahora y los que votamos tenemos que cumplirla. Los otros discos que nos comentas no he tenido ocasión de escucharlos y no sé si algún otro redactor lo ha hecho, pero están en el mismo caso. Me los apunto. ¡Gracias!

    • » No sé si es buena política o mala, pero es la que tenemos ahora y los que votamos tenemos que cumplirla», eso suena a política viejuna que no firmarían ni las juventudes populares.
      Los verdaderos, motivos serán otros, amigo mío, Fidel.
      Un abrazo.
      Toni

  • No sé si habrá cambiado algo más q el diseño en una de mis páginas favoritas… Calendar disco de debut de motorama? El disco de DCFC es decepcionante y aburrido, y está entre los mejores? No me esperaba esas cosas aquí…

    • Esperemos que, si hemos cambiado, sea a mejor. Errores los puede haber siempre, los había con el viejo diseño y los habrá con el nuevo. Es complicado detectarlos y corregirlos todos. Esperamos que seamos siendo una de tus páginas favoritas, Iago. Saludos.

  • Desastre NEW ORDER???
    por cierto NOMBRE a ti no te gusta el music complete de los mancunianos y a mi no me gusta tú nic (NOMBRE) ni las Sleater Keaney.
    Ni en 1 millón de años estás chicas hacen una canción como Academic (la versión extended mejor) no es Low Life pero tampoco es un desastre. Foals? Blur? anda!

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