Eels – Live at Royal Albert Hall (E Works – [PIAS] Spain)

Si eres de los que como este autor sufrió cierta pereza al enfrentarse al último álbum de estudio de Eels, The Cautionary Tales of Mark Oliver Everett (2014), estás de enhorabuena. La nueva entrega del artista americano, un CD y un DVD en directo, borra de un plumazo cualquier prejuicio que los seguidores amantes de la vena más nerviosa y eléctrica del artista pudieran tener a la hora de acercarse a esa colección de canciones más serena, pero muy notable, que contenía The Cautionary Tales of Mark Oliver Everett.

Grabado en directo durante el recital que dio en Londres en el Royal Albert Hall, la cinta recoge al completo el espectáculo, no dudando en absoluto en inmortalizar todo tipo de bromas, chascarrillos y geniales ocurrencias que el mítico artista constantemente espetaba con gracia y humor. Es comprensible que un artista como E, así se le conoce, entregue no sólo una grabación de canciones en directo, sino que es obligatorio que quedara constancia del desparpajo también de ese personaje que casi ha eclipsado su propio arte. Tras la publicación de su autobiografía todo el mundo espera percibir en los conciertos de Eels un trocito de ese ser inteligente, esquivo y atormentado que se dibuja en el libro.

Todo aquel que se acerque con alma de voyeur a este concierto no saldrá defraudado en absoluto. Impagable el momento en el que besa el sitio donde estuvo John Lennon sobre ese mismo escenario. Agradecido y chispeante, el taciturno de E también ofrece un impecable recital, orquestado y mayormente sustentado por su grave y rota voz. Los músicos que le acompañan soliviantan lo plomizo de unas canciones que en estudio resultaban más rígidas y que ahora, permítanme visitar lugares comunes, cobran vida y adquieren otro sentido. Basado prácticamente en las canciones de su último disco, pero con algunas estupendas concesiones al pasado como “My Beloved Monster” o aderezando la velada con alguna versión, como la que se marcan del clásico “Can´t Help Falling In Love” de Elvis Presley, que en su voz suena tan auténtica como la original, el concierto divierte y logra entusiasmar al huir completamente de las risas enlatadas y el griterío copy-paste del que abusan otras anodinas grabaciones en directo. De algún modo el invento funciona porque se trata de uno de esos raros discos en que la magia del momento se ha sabido capturar, vaya usted a saber por qué, pero no cuesta en absoluto imaginar la sensación de desasosiego y el alivio contenido que el público presente pudo sentir al escuchar la versión en directo de “The Beginning”, maravillosa y delicada.

Y es que es hacia este último adjetivo al que se dirigen la mayoría de los arreglos, incluso en los tímidos arrebatos de ritmos alegres y rugidos que se ofrecieron en concierto, como en el medley “Mistakes of My Youth/Wonderful, Glorious”, la tónica imperante es la de evitar las estridencias y relegar los aullidos para esa otra faz eléctrica del cantante, que desde luego apenas mostró esa noche. En sus propias palabras “querían hacer un concierto de Caballeros (Gentlemen) con traje y corbata“, y vaya, desde luego que lo lograron, ¡ya lo creo que sí!

 

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