Lucinda Williams – World’s Gone Wrong (Highway 20 Records/Thirty Tigers)
Lucinda Williams es a la americana lo que Bruce Springsteen al rock. Es decir, un ícono cuya credibilidad se sitúa totalmente a prueba de bombas. Una marca registrada necesaria para suministrar certificado de autenticidad a una escena que sin ella se queda tan coja como una silla de tres patas. Y es así porque, entre otras muchas cosas, tanto ella como Bruce escuchan la llamada cuando se les necesita. Porque el mundo necesita voces como las suyas, valientes, potentes, autorizadas. Lo hemos visto en el Boss últimamente con su necesario “The streets of Minneapolis” ante el vil asesinato de Alex Pretti , pero Lucinda acude al rescate ahora con todo un álbum. El mundo está podrido. Y ella no lo va a solucionar, pero hostias, como reconforta escuchar su descripción de los hechos.
Su autenticidad -ese término tan oxidado, pero hay personas con las que no queda más remedio que usarlo- no se la ha ganado en dos días. Ni mucho menos. Es mujer, no se ha sometido nunca a los dictados de la todopoderosa y machista Nashville ni de su industria, nunca ha tenido pelos en la lengua. Es quien es porque se lo ha ganado a pulso. Siendo, simple y llanamente, la mejor. Es quien es por discos como Essence, Car Wheels On A Gravel Road o World Without Tears, que la han situado como una de las mejores retratistas del ser humano nacido en ese monstruo llamado Estados Unidos. No es moco de pavo. Y ella lo sabe, igual que nosotros.
Y algo que también sabe es que es incómoda para la actual “administración” (si es que tal término puede usarse para designarla) de su país. Por eso, precisamente, cree necesario elevar su voz bien alto a través del único altavoz que nadie le va a negar, o prohibir: la música. Ese altavoz se llama, sin tapujo alguno, World’s Gone Wrong (en coherencia con otros trabajos suyos que también usan la palabra mundo) y la verdad, cuando uno lo escucha siente que el mundo podrá estar mal, pero que pisen su suelo personas como Lucinda lo hace más habitable.
Un manual de resistencia, un catálogo de paisajes realistas, personajes desheredados y vidas sin salida en un mundo que se ha vuelto completamente loco y que ella describe con voz envejecida en barrica, con ese vibrato rasgado que trae a la mente una vida vivida a manos llenas, una sabiduría adquirida en muchos escenarios, muchos estudios de grabación y experiencias vitales, que ahora se juntan y desembocan en este disco necesario. Que es, por cierto, su segundo trabajo con material original tras el ictus que en 2020 la obligó a replantearse su modo de componer y su vida, en general.
Lucinda perdió movilidad en el lado izquierdo de su cuerpo, por lo que ya no puede tocar la guitarra. Eso ha condicionado enormemente su forma de componer, pero ni de coña la arruga: ha reaprendido a hacer canciones. Se centra en las letras, en las melodías que salen de su boca y colabora estrechamente con su marido, Tom Overby, que junto con otros amigos músicos le ayuda a plasmar sus ideas, las cuales en absoluto han perdido brillantez. Overby también produce, junto a Ray Kennedy, esta furiosa colección grabada, como no, en Nashville.
El álbum se abre con guitarras solemnes y una canción titular con trazas de himno que ha sido escogida, con total justificación, como el primer single. En ella proclama la enfermedad mental de un mundo que ya casi nadie comprende. Desde luego, aquél derrame cerebral no achicó en absoluto la capacidad de francotiradora emocional de esta mujer, que sigue sabiendo usar las palabras clave para desarmarnos y, en esta ocasión, además, hacernos reflexionar. Un canto profundo a la clase trabajadora y a lo muy malentendida que está últimamente.
Otra cosa importante de World ‘s Gone Wrong son las colaboraciones. Tanto en la canción titular como en la siguiente tenemos a la estrella emergente de la americana Brittney Spencer haciendo coros a su maestra, pero escuchar a Lucinda marcarse nada menos que un “So much trouble in the world”, el clásico de Bob Marley & The Wailers, junto a una leyenda como Mavis Staples, es todo un regalo. Es la única pieza en cuya autoría no interviene la de Louisiana, pero está claro que su inclusión era necesaria argumentalmente, sobre todo a la vista del meneo que le meten entre ella y Mavis, que despliegan maestría y emoción de alto octanaje aquí.
Y por supuesto también está Norah Jones, que llega al final, en ese crepuscular “We’ve come too far to turn around” que despide fantásticamente el álbum. Tres colaboradoras, tres mujeres importantes en el mundo de la música americana, en todas sus vertientes (country, soul, gospel, jazz…) que dejan su impronta en un disco cuya intención simbólica es, probablemente, superior a la musical. Muy enraizado en el blues y algo en el folk, no podemos evitar saborear una cierta linealidad en sus canciones (pese a dianas incontestables como “Sing unburied sing” o “Low life”), algo que a la larga resta enganche al oyente, pero desde luego, no quita mérito a un disco que sin duda mantiene a su autora relevante, necesaria y alzando la voz por las causas que importan. Así que World ‘s Gone Wrong no entrará en el cuadro de honor de la discografía de Lucinda Williams, pero sin duda merece estar entre lo importante de este inicio de año. Artistas como ella no deberían faltar nunca. Y ya quedan pocos.

