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Entrevistamos a Andrés Costureras (Pshycotic Beats)

Pshycotic Beats, el proyecto artístico de Andrés Costureras, publicó un nuevo álbum a finales del pasado 2025. Un disco titulado Soundtrack Without A Movie (Log Lady Records, 2025) que resulta enigmático, más crudo y bastante menos hedonista que anteriores trabajos. De él te hablamos en su momento en Muzikalia, resaltando su carácter profundo y cinematográfico, sus historias de dolor y desolación.

Andrés no hace las cosas a la ligera, piensa mucho todas sus decisiones, así que estábamos seguros de que este Soundtrack Without A Movie todavía guarda algunos secretos escondidos y muchas cosas que contar.

Por ello nos hemos puesto en contacto con su autor para que nos explique, dentro de lo posible porque nunca hay que contarlo todo para que no se pierda la magia, qué hay detrás de este nuevo álbum, qué lo ha inspirado y en qué momento de su carrera se encuentra Pshycotic Beats.

«La música ya no forma parte de la agenda de la gente, la música no debe estar de fondo. Eso no es escuchar música»

Tu nuevo disco se titula “Soundtrack without a movie”. Si realmente fuera la banda sonora de una película, ¿Qué tipo de película sería? ¿Qué título le pondrías?

Sería una película en blanco y negro, de cine negro años 40, y el título se lo tendría que poner el público. Yo no quiero dar las cosas tan mascadas. Lo que quiero es que la gente meta el móvil en un cajón, se siente a escuchar (no a oír) el disco durante los 33 minutos que dura, practique la escucha activa y dejen volar su imaginación. Lo que busco es que la gente imagine cosas al escuchar la música, que vean imágenes, colores, que sientan, que descansen del stress diario. Eso es una cosa que se ha perdido. La gente se sienta 12 horas a tragarse la temporada 5 de cualquier serie, pero no invierten media hora, o una hora de su tiempo en escuchar música, y eso me subleva. La música ya no forma parte de la agenda de la gente, la música no debe estar de fondo. Eso no es escuchar música.

¿Está la tecnología en manos de gente malvada, tal como dices al principio de “Silence”? ¿Qué piensas, como persona que siempre ha estado interesada en la tecnología, de la influencia de la IA en el mundo de la música, y en general en nuestras vidas? 

La tecnología y el mundo está en mano de 5 hijos de puta billionarios. Somos esclavos de los dueños de Meta, Twitter, Google, etc. Dejamos una huella digital con todo lo que hacemos en Internet, y esa huella la tiene controlada toda esta gente. El orden mundial, o el resultado de las elecciones de un país como Estados Unidos, se dirimen con los algoritmos de las redes durante la campaña electoral. Es muy fuerte.
En cuanto a la segunda parte de tu pregunta, te diré que hace más de diez años que se lleva utilizando la IA en música para generar una canción de cero y que la IA te la componga, la mezcle, la masterice, te genere una voz que cante, y que te entregue el producto terminado. Hay canciones que vomita el mainstream cada viernes que están hechas de esa manera. Es terrible.

En este disco has apostado por un sonido algo más crudo, aunque también hay algunos arreglos de cuerda excelentes. De todos modos lo encuentro lejos de la exuberancia y la luminosidad de muchas de tus producciones anteriores. ¿Cuál ha sido el motivo? 

Tengo como regla no hacer dos veces seguidas el mismo disco, siempre busco reinventarme y sorprender en la medida de lo posible. Este disco es una respuesta al anterior. Festering era un disco sobreproducido. Estaba lleno de texturas, era una hazaña a nivel producción. Después de dos o 3 años sumergido en un proyecto así acabas harto y quieres cambiar de tercio. Siempre he querido hacer un disco en el que todas las canciones fuesen tristes o descarnadas, sin las canciones bailables y hedonistas que he hecho en discos anteriores y por eso creo que este trabajo es diferente a los otros.

Me sorprende “Vultures”. No recuerdo que hubieras tocado nunca una canción tú solo al piano en discos anteriores, ¿me equivoco? Luego lo vuelves a hacer en “Slow curtain”.  

Ha sido algo buscado. He hecho un par de canciones con piano y voz en discos anteriores (“Surrender” y “Graves In The Sky”), pero el piano era mi asignatura pendiente. Quería hacer unas canciones con arreglos complejos, con un solo de piano currado compositivamente hablando como es el caso de “Vultures”. Siempre busco aprender y progresar con el deseo de convertirme algún día en un buen músico.

 

La letra de “Vultures”, y en general la de la mayoría de las canciones, resultan desoladoras. ¿Hay desilusión y desengaño en este disco? ¿Dejas alguna puerta abierta para la esperanza?

Hay desilusión y sobre todo mucha soledad. El Trastorno Bipolar es una enfermedad que te aísla mucho, te empuja a que no quieras ver a nadie o que no puedas relacionarte con la gente de una manera natural. Soy un recluso. Pero el disco es una respuesta al estado del mundo más que a mí mismo. La inspiración viene por la falta de silencio en la sociedad actual, el exceso de ruido, el exceso de velocidad. Buscaba obligar a la gente a frenar durante 33 minutos. No tengo esperanza, soy realista. No tengo ninguna esperanza a corto plazo, a lo mejor en 10 años estamos mejor, pero en general el ser humano evoluciona negativamente, somos una especie muy resiliente pero poco proclive a aprender de los errores.

En lo musical hay momentos muy interesantes en el disco. Particularmente me fascina “Loner” por ser diferente, un poco rara en tu discografía. Esos cambios de ritmos y texturas, ese inicio un poco jazz pero también cercano al trip hop, esa guitarra eléctrica que no es muy habitual en tu música… Háblame un poco del sonido que buscabas en esta canción.

“Loner” pretendía ser una canción con dejes Jazz con un bajo muy cerdo inspirado en “The Old Man’s Back Again” de Scott Walker. Que el tema mutase a la mitad en una explosión electrónica fue un accidente que no recuerdo muy bien cómo y cuándo ocurrió. Como suele pasar, la canción que menos importante es para mí en cada disco es la favorita del público y la crítica.

En los últimos años ha habido cambios en tu vida, no es ningún secreto porque sueles hablar de ello en redes sociales. Varias de las canciones parecen hablar de ti mismo. No sé si será así, pero en temas como la mencionada “Vultures” “Loner” o “Cycles” da esa sensación. ¿Cuánto hay de tu experiencia, de tu vida, de tus luchas internas, en este disco? 

Hay mucho pero sin querer. No quería hablar de la enfermedad, pero posteriormente al leer las letras he visto cosas que inconscientemente pueden tener que ver con eso. De todas maneras los críticos siempre pretenden que desglosemos el proceso creativo y no se puede desglosar. No se busca una idea. Las ideas van viniendo sin que puedas controlarlo, y luego, al hacer un disco, lo que haces durante dos años es solucionar problemas todos los días, y eso te hace tomar miles de decisiones a toda velocidad. Y son ideas y soluciones que se toman instintivamente muy rápido. Hacer música son cientos de chispazos supersónicos, no se puede racionalizar el proceso.

“Slow curtain” parece ser también bastante directa en ese sentido. Dices algo así como que uno de los placeres de la vida es no compartir lo que hay en tu mente. ¿A qué te refieres? ¿Crees que quizás te has expuesto demasiado en algunos momentos? 

La traducción de “What’s on your mind” es realmente “lo que piensas”. Hablo de no compartir lo que piensas. Estamos constantemente vomitando opiniones para llamar la atención de la gente. Creo que nos olvidamos de la posibilidad de reservarnos los confines de la mente para nuestras propias ideas, guardarnos lo que pensamos sobre la religión, la política, el dinero, la cultura, las guerras. Es una posibilidad que parece que la raza humana no se permite. A eso me refiero con la ausencia de silencio, no dejamos espacio en las cabezas para pensar y reflexionar.

El disco acaba con “God wouldn’t allow you to believe in him”. Me parece una de las canciones más desgarradoras del disco, un grito desesperado ante la deriva que estamos tomando en los últimos años, además con esa especie de percusión industrial persistente. Cuéntame más de ella, por favor, aunque creo que se explica bastante bien por sí sola porque es una de tus letras más explícitas.

Lo importante de esa canción es la música. Una base electrónica llena de texturas que es terrorífica. Al menos eso es lo que yo buscaba, que lo que yo quería decir estuviese en el tema instrumental y que la letra fuera como un recitativo que sirviese como guía. Eso es lo mágico de la música, que te permite expresar lo que no puedes decir con palabras. La situación bélica actual, Gaza sobre todo, me produce un dolor insoportable, y quería hacer algo insoportable.

 

En esa canción mencionas a Dios. Rosalía ha sacado un disco con muchas referencias espirituales e incluso religiosas. Nick Cave hablaba de un “Dios salvaje” en su último disco. Se comenta que está habiendo un resurgir espiritual entre los más jóvenes. ¿Tú también tienes la sensación de que, ante la dificultad de explicarnos el mundo actual, estamos de alguna forma volviendo a mirar a Dios, sea para encontrar consuelo, respuestas, o incluso para echarle en cara que nos tenga abandonados a nuestra suerte?

La referencia a Dios en la canción es algo que no debo explicar. Estoy imaginando lo que Dios pensaría de nosotros y de nuestro comportamiento. Pero yo soy ateo convencido, no creo en Dios, creo en el universo, en el cosmos, en la materia negra, en las leyes de causa y efecto que rigen el mundo, eso para mí es lo importante y lo que hay que estudiar. Creo que Dios es una deidad incomprensible que los humanos hemos inventado para soportar la idea de que vamos a morir.

El indie patrio trata como un artista emergente a alguien con una carrera de 15 años, y eso es injusto, terrible y frustrante

En discos anteriores, de forma más o menos clara, siempre he encontrado influencias de gente como Marc Almond, Bowie o Scott Walker. En este disco parece algo más complicado, aunque algo de esos nombres sigue presente. ¿En quién o quiénes te has fijado, te has inspirado, qué música has estado escuchando, para crear estas canciones? 

Es que cuando empiezas y no tienes ni idea copias. Y después de 15 años y de muchas horas de clases de canto empiezas a copiar menos y a ser tu mismo. La única influencia buscada a la hora de cantar es Nina Simone en Vultures. Me encanta su manera de cantar en “I Love You Porgy” y eso es lo que quería conseguir. Lo que he escuchado en los años que he tardado en hacer este disco es mucho jazz, sobre todo Miles Davis.

No puedo dejar de preguntarte por la portada del disco. Me suena a la de Heroes de Bowie y a la de The Idiot de Iggy Pop. El uso del blanco y negro, la posición de tus manos… ¿Tiene algún significado especial que quieras y puedas contarnos? 

Desde el primer momento dibujé esa portada con esa posición de las manos. No sé qué quiere decir. La influencia de la portada de “Heroes” y de “The idiot” era buscada, pero más por el grano y los grises y negros que por la posición de las manos. Son dos de mis discos de cabecera y son dos portadones.

Pshycotic Beats portada

Volviendo al título del disco, siempre he pensado que serías un excelente compositor de bandas sonoras. ¿Te han propuesto alguna? ¿Te ves dedicándote a ello más adelante?

He hecho bandas sonoras para instalaciones de arte. De hecho cuando se acabe Pshycotic Beats me gustaría centrarme en eso. El cine y la edición de vídeo es la carrera que yo estudié. Hice Comunicación Audiovisual, empecé como cortometrajista y cuando la música me eligió lo dejé todo y me lancé a la piscina.

Me pareció que en algún momento has dicho que este iba a ser tu último álbum. ¿Es cierto?

La razón por la que me planteo no seguir es que en el indie patrio trata como un artista emergente a alguien con una carrera de 15 años, y eso es injusto, terrible y frustrante. Se queda por el camino mucha gente muy talentosa y que hace buena música. Y creo que esto no debería ser así porque agota y desgasta. Creo que me queda un disco más, pero eso depende de las musas. Solo el tiempo lo dirá.

Escucha Pshycotic Beats – Soundtrack without a movie

 

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