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Libro: Let’s Do It. El Nacimiento de la Música Pop de Bob Stanley (Liburuak)

Hace aproximadamente una década, el músico, DJ y periodista musical Bob Stanley – ya saben, miembro de Saint Etienne – publicó una obra de impresionante erudición, Yeah! Yeah! Yeah!, con el sugerente y ambicioso subtítulo de La Historia del Pop Moderno. En sus más de 700 páginas repasaba, efectivamente, la historia del pop moderno a partir de sus orígenes, que el autor situaba en los años 50 con el rock and roll, el R&B y el doo wop. La obra cubría desde Bill Haley hasta Beyoncé, y a pesar de su subtítulo también abarcaba géneros como el country, la música disco, el glam rock, el heavy metal o la música de clubes de los 90. Sin embargo, los que hemos escudriñado los verdaderos orígenes del pop encontrábamos algo a faltar: un análisis, un par de capítulos al menos, sobre los grandes nombres de la música popular de la primera mitad del siglo XX. Es cierto que en el prólogo nos ponía en antecedentes de cuál era la situación en los años 40, de dónde se venía, cómo había influido la II Guerra Mundial y las diferentes huelgas de autores y músicos en el devenir de la música popular a principios de los años 50. Una introducción necesaria pero incompleta para entender una buena parte del pop del siglo XX. Incluso así, quedaba pendiente una ampliación, y Stanley nos la ha proporcionado de la mejor manera posible con Let’s Do It. El Nacimiento de la Música Pop. De nuevo con un subtítulo tan osado como acertado.

Por si alguien todavía no lo tiene claro, el pop tal como lo entendemos hoy en día no nació con los Beatles, ni siquiera con Elvis Presley. Sus raíces se remontan nada menos que a la segunda mitad del siglo XIX, con la llegada masiva de inmigrantes a los Estados Unidos, cada uno con su cultura y, por supuesto, con su música, desde la clásica centroeuropea a las operetas, pasando por el folk eslavo, el teatro yiddish y el klezmer judío o la canción italiana. Todo ello fue interactuando con la música tradicional norteamericana (también con la de los esclavos negros, traídos en este caso a la fuerza) para dar nacimiento a una música distinta, exclusiva. Ahí están los verdaderos orígenes del pop, entendido en un sentido amplio tal como lo hace Bob Stanley.

El libro arranca con algunos nombres olvidados de finales del siglo XIX, con la aparición de la música grabada y con el nacimiento de géneros como el ragtime, cuya contribución a mucha música que escuchamos hoy en día ha sido casi siempre pasada por alto. De ahí al Tin Pan Alley, la cuna del pop moderno con su producción de canciones casi a escala industrial para proveer de material primero a Broadway y más adelante a Hollywood. Bob Stanley, con buen criterio, se detiene todo el tiempo necesario en el jazz y su evolución, defendiendo que Louis Armstrong o Duke Ellington son tan importantes en esta historia como lo pueden ser Bing Crosby o Frank Sinatra. Además recupera otros nombres, estilos y momentos menos conocidos. El libro se vuelve incluso más interesante cuando nos fijamos en la cantidad de intérpretes y canciones casi olvidadas hoy en día que jugaron un papel importante en la evolución del pop. Como ya ocurría con Yeah! Yeah! Yeah!, el libro se disfruta mucho más si se tiene tiempo de ir escuchando alguna de las muchísimas canciones que se mencionan. Tómatelo con calma, lee, consulta, amplía información, ponte las canciones, escúchalas con atención mientras paladeas la ingente cantidad de información que proporciona Stanley. Nada de prisas, o puedes sufrir una indigestión musical.

Let’s Do It vuelve a irse hasta las más de 700 páginas, y de nuevo lo hace con motivo. La contribución de autores como los Gershwin, Cole Porter, Jerome Kern, Richard Rodgers, Lorenz Hart o Hammerstein es, como mínimo, tan trascendente para la evolución del pop como la de Leiber & Stoller, Lennon y McCartney, los hermanos Davies, Bob Dylan, Brian Wilson o Burt Bacharach. Artistas imprescindibles como los antes mencionados Louis Armstrong, Duke Ellington, Bing Crosby y Frank Sinatra, junto a otros como Billie Holiday, Fats Waller, Glenn Miller o el pionero Al Jolson, con todas sus luces y sombras, son puestos en valor y situados en el lugar que merecen dentro de la historia del pop. El libro se adentra también en los 50 y primeros 60, solapándose de alguna manera con el anterior volumen, pero lo hace por caminos distintos. Aquí el foco se pone en las grandes voces del jazz vocal de los 50, principalmente femeninas (grandes Peggy Lee, Sarah Vaughan, Dinah Washington, Ella Fitzgerald, Julie London…) y en cómo su éxito sirvió para que las innovaciones musicales nacidas en los años 20 y 30 evolucionaran y llegaran hasta nuestros días en forma de ritmos, progresiones de acordes o estructuras de canción. También alcanza, cerrando el círculo, hasta la época de los Beatles y los primeros años 70, aunque explorando de nuevo nombres menos conocidos que sirven mejor para ilustrar la historia que aquí se cuenta.

Un libro sumamente interesante donde, a pesar de que las filias y fobias del autor no se esconden en absoluto – de la misma forma que en Yeah!Yeah! Yeah! -, resulta revelador, entretenido y muy didáctico para seguir el hilo que une las canciones populares del siglo XIX con la música de las últimas décadas del siglo XX. Un texto de consulta que también puede leerse como un libro de historia musical, social y cultural de la primera mitad del siglo XX, pero que, insisto, se disfruta mucho más si vas escuchando las canciones propuestas por Stanley. Que son centenares o miles, así que, insisto en mi insistencia, tómatelo con calma.

Puedes comprar el libro Let’s Do It. El Nacimiento de la Música Pop de Bob Stanley (Liburuak) en la web de su editorial

 

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