Madee (Sala Villanos) Madrid 17/01/26
No son fáciles de ver Madee en directo. Esto, unido a lo fantástica banda que son, hace que cualquier oportunidad de hacerlo sea un regalo venido del cielo. Noche desapacible en la capital para ver a los catalanes en un concierto que estaba imaginado en base a los 30 años de vida que cumplió hace escasamente un año esa rotunda obra maestra que es su tercer trabajo, Orion’s Belt (04).
Pese a ser el referente claro de la velada, el show no se centró en tocar el disco de arriba abajo y de añadir después alguna canción, sino que notables composiciones que trufaron la primera parte de su discografía se entremezclaron con las del álbum protagonista, que sonó prácticamente en su totalidad.
Madee se presentaron tremendamente compactos, contundentes a la par que precisos, capitaneados por un Ramón Rodríguez que, pese a estar en mil batallas y con una carrera en solitario desarrollada en unas latitudes sonoras algo diferentes en forma -que no en su sentido contenido-, a la hora de ponerse el mono de trabajo de Madee es capaz de forzar su garganta en agudos y desempolvar electricidad a la altura que demanda la banda madre. El resto de integrantes se mostraron igualmente certeros, elevados en su posición, disfrutando cada uno a su manera la comunión con una agradecida y apasionada audiencia canción tras canción.
La noche arrancó con la hermosa “Sparrow”, contenida en ese todavía bisoño debut, Songs for Cydonia (02), tan imperfecto como entrañable. A partir de ahí, una primera tripleta correspondiente al arranque de Orion’s Belt (04) nos puso ya el nudo en la garganta con unas especialmente intensas “Mintaka” y “ A ghost”.

El concierto continuó transcurriendo cálido, repleto de músculo y sensibilidad, siendo de nuevo imperiales los rescates del que en su momento fue un punto y final agradecidamente momentáneo, finalmente. Me estoy refiriendo al inspiradísimo L’Antarctica (07), del que sonaron completamente arrebatadoras “The wounded” y “Avalanche”. Pelos de punta. Fue esta última con el concatenado que tuvo con “S’ba”, contenida en Secret Chamber (03), -el disco que les convirtió en banda diferencial y permitió todo lo que vino después-, los momentos que más me conmovieron por dentro. De su segundo trabajo, fantástica y celebradísima fue también la defensa de “Clumsy”, temazo redondo y efectivo como el que más.
Para terminar, un encendido bis que comenzó con el sorprendente y excitante anuncio por parte de Ramón acerca de la entrada de Madee a grabar nuevo disco el 9 de febrero. No se me ocurre mejor momento para hacerlo a tenor de lo engrasado y poderoso que suena el combo. Fue seguido de “Caldera”, su nuevo-viejo tema que, con diferencia, para quien les escribe es la canción más destacada de su segundo periplo discográfico tras la reunión.
Le siguió una buenísima interpretación de “Secret Chamber” y el colofón no podía ser otro que la sobrenatural belleza y tristeza que arroja el desarrollo de “Orion’s Belt” que afloró elevada sobre un escenario en el que se había pedido atenuar la luz para que ésta cayera sobre el público que vivía entre exaltación o lágrimas contenidas una pieza inmortal. Tras una ovación cerrada, tocaba irse, con la suerte de que Ramón me regalara su púa, me comprara la camiseta mítica del logo de Madee con la tipografía de Iron Maiden y pillara el cercanías mientras el Pink Album (95) comenzaba a hacer su trabajo ventricular en mi ipod. A ver de qué otra manera íbamos a cerrar esta noche para el recuerdo.
Fotos Madee: Raúl del Olmo

