Biffy Clyro (Auditorio Roig Arena) València 03/02/26
La noche del 3 de febrero quedará marcada en la memoria de las 2000 personas que llenaban el Auditorio del casi recién estrenado Roig Arena; acostumbrados a que las giras de los artistas capitales del rock (más o menos indie) pasen de largo por València, esta vez tocaba al lado de casa. Además, con el añadido de celebrarse en un recinto de tamaño comedido que permite apreciar el bolo de una manera bastante más inmersiva y crear esa épica colectiva que se alcanzó en muchos momentos de la noche. Biffy Clyro fueron la confirmación de que el rock tiene su lugar en la programación de Roig Arena, presumiendo de un sold out con semanas de antelación y demostrando que València responde a citas internacionales de calado.
Antes pudimos fotografiar durante un par de minutos a Bartees Strange, artista invitado de la gira que se presentaba en solitario con su guitarra. Un tema escaso con el que finalizaba el concierto no es suficiente para valorar la propuesta de ningún músico, aunque nos quedamos con la sensación de que se merecía mejor acogida.
Dentro del ciclo Piñata, que nos tiene más acostumbradas a sonidos del jazz, la banda liderada por Simon Neil demostró en el Auditorio los motivos por los que es considerada una de las bandas de rock más influyentes de su generación. Un show medido hasta el extremo con una escenografía más sencilla de lo acostumbrado que se ve apuntalada por la presencia de las dos violinistas que toman la primera línea del escenario en varios momentos, quedando Neil incluso en un segundo plano, al fondo del escenario.

Aunque la formación original sigue girando en torno a Neil y los hermanos Johnston, la gira de presentación de Futique ha llevado consigo un cambio significativo: Naomi Macleod ha tomado el relevo en el bajo ante la ausencia de James Johnston, apartado temporalmente de los escenarios por motivos de salud desde muy poco antes del comienzo de la gira. Si alguien pensaba que la ausencia del bajista iba a ser un hándicap para su directo, Macleod cambió esas expectativas desde el primer momento.
Desde el inicio con “A Little Love” quedó claro que el concierto iba darnos el acostumbrado ejercicio de contrastes; baladas con las gargantas a pleno pulmón como “Space” o la energía de temas como “Bubbles”. Guitarras y violines generando una atmósfera épica en la que se alternaban los temas de “Futique” y muchos clásicos; un set list sin misterio ya que son conocidos por repetirlo a lo largo de su gira, así que el factor sorpresa ya depende de las ganas de cada uno de saber qué caerá esa noche.

Los escoceses poseen un potente directo en el que riffs extremos se entrelazan con baladas cargadas de emoción, en un viaje a flor de piel que suena bastante más eléctrico sobre un escenario que en sus discos, que resultan más orientados al indie-rock de lo que podría esperar un oyente despistado que llega a ellos por primera vez. Ayuda, y mucho, la entrega y descarga completa de Neil sobre el escenario. Sudor y tatuajes en su devenir sobre el escenario, con una fiereza y convicción que provoca puño en alto y riffs de guitarra imaginarios. Puede que tengas otras noches grandes, enormes, pero estoy segura de que no será fácil olvidar que un día tuviste a una banda que merece ser de estadio al alcance de tu mano.
Fotos Biffy Clyro: Susana Godoy

