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Dove Ellis – Blizzard (Black Butter Records)

Es imposible controlar todo lo que se edita, es una obviedad que no esconde la terrible sensación de lo efímero de nuestra vida, y todos los discos maravillosos que uno al cabo de sus días dejará de escuchar. Ya no entro en la futilidad de tanta música a nuestro abasto que, efectivamente, rondaran por las redes para que generaciones futuras, igual de forma fortuita, se encuentre con ella y descubra un misterio por desenterrar. Esto también me hace reflexionar sobre el papel del prescriptor en la actualidad. ¿Son necesarios? Y si lo son ¿qué papel tienen que desempeñar en esta sociedad turbocapitalista que fagocita todo a tiempo record? Gracias, prescriptor de turno, por darme las pistas para llegar a este disco.

Muchas incógnitas que asaltan mi mente mientras escribo estas líneas para expresar lo afortunado que me siento de haber descubierto (mejor tarde que estar muerto) el primer disco de Dove Ellis, un joven irlandés afincado en Manchester con un talento desbordante. La música de esta joya Blizzard (Black Butter Records, 2025) es de esos raros casos de madurez cuando no te tocaría por edad. Me explico: Ellis suena ya a clásico, y lo hace con diez composiciones que suenan a muchos referentes, pero tiene la grácia de sonar universal, de esquivar  las tendencias y modas más o menos coyunturales. Si estás harta de tanta purpurina de saldo que nos venden a precio de Chanel, aquí viene el bueno de Dove Ellis a darte una buena ración de sonidos atemporales que son todo emoción.

Por suerte también sabemos poco de este artista. Digo suerte porque ya tanta sobreexposición de las jóvenes promesas ya desvirtúa cualquier atisbo de sorpresa. Mejor encontrarse con estas canciones sin referencias en entrevistas, photocalls, selfies en redes sociales y estados de IA. El irlandés sólo apela al oyente a través de canciones, y de las conclusiones que saquemos de ellas.

Las canciones son un primor. Acompañado de su portentosa voz y de una sección de cuerdas, aquí tenemos tremendos himnos que huelen a taberna como en la inicial “Little Left Hope” con “Jeff Buckey-que-estás-en-los-cielos” como referente máximo aunque con toques de folk de su tierra; tras este mazazo inicial llega “Pale Song”, y el corazón se queda hecho jirones gracias a la expresionista forma de narrar los sentimientos de este muchacho de mirada triste; y esta tripleta maestra se cierra con “Love Is”,  y piensas qué pasaría si Big Thief le compusiera a  Rufus Wainwright un tema sobre el amor y sus rendiciones y sus detonantes.

Hay más: el trote celta sorprende en la vigorosa “Jauncide”, con la voz de Ellis estirando las notas hasta lo más alto; el piano a lo Elton John dirige con aplomo la melodía de “Heaven Has No Wings”, y en “Feathers, Cash” el aliento de Nick Drake se confunde con juegos de percusión que parecen de juguete. Épico y sensible. Un disco en donde refugiarte.

Escucha Dove Ellis – Blizzard

 

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