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Sharp Pins – Balloon Balloon Balloon (K Records/Perennial)

Cuando uno escucha una canción como “I Don’t Have The Heart” es difícil no pensar en aquellos grupos que, a orillas del Mersey, convirtieron el beat en religión. Y es que bien podría ser un tema de Gerry and The Peacemakers o The Searchers, pero no, se trata de una banda actual, procedente de Chicago y formada, además, por tres chavales que no pasan ninguno de los 23 años. Y pese a ello, uno no puede evitar creer que está escuchando un clásico perdido de 1964.

De hecho, esa fue la idea. Kai Slater, el polifacético músico que hay tras el proyecto -inicialmente concebido a modo de “room musician”-, construyó la idea de Sharp Pins para que diera la impresión de que alguien hubiera desenterrado un tesoro. Como si las largo tiempo perdidas grabaciones de una desconocida banda sixties fueran de repente encontradas y todos los aficionados al pop psicodélico de la época pensáramos que habíamos encontrado poco menos que el santo grial.

La cosa empezó así, como un divertimento, una actividad paralela a otras que el muchacho llevaba a cabo en Chicago, entre ellas editar el reputado fanzine Hallogallo o militar en la banda de post punk Lifeguard. Aquellas canciones, tan deudoras de The Hollies, The Byrds o Dwight Twilley Band, que escribía sin parar, empezó a grabarlas en su habitación, de la forma más premeditadamente lo-fi posible: usando un radiocasete. Y no sólo eso: usando también cualquier cosa que sirviera para lograr el sonido que buscaba. Meter cajas de batería en un cajón de la cómoda, usar cintas en mal estado, imitaciones baratas de guitarras VOX o Rickembaker… todo es rigurosamente manufacturado, hermosamente cutre, y estrictamente DIY. Una filosofía que busca ecos del pasado, sï, pero que últimamente es de lo más moderna. Y si no que le pregunten a, por ejemplo, a Cindy Lee.

A pesar de esa querencia por urdir todo solo en su habitación, Kai terminó necesitando ayuda para llevar todas aquellas canciones, que al fin y al cabo molaban muchísimo, ante el público. De esta forma contactó con el bajista Joe Glass y el batería Pete “Alga” Cimbalo, que se han acabado uniendo al proyecto de tal manera que, aunque las grabaciones de los ya tres discos en el haber de la banda han sido tramadas casi en solitario por Slater, ellos han colaborado tanto en la grabación de DDR, su álbum de 2024 como, por supuesto, en la de este Balloon, Balloon, Balloon, que salía en noviembre de 2025 y que es del que vamos a hablar.

Concebido como un todo de 21 canciones, pero dividido en tres bloques (cada una se cierra con un “Balloon”, de ahí el título) el nuevo trabajo de Sharp Pins es mucho más melódico, concreto y orientado a emular los añorados sixties que sus dos precedentes, algo más deudores de bandas como Guided By Voices. Desde su primer asalto, con la luminosa “Popafangout”, vemos una querencia por recuperar el sonido burbujeante de oscuras bandas del Swingin’ London como Kaleidoscope, Tomorrow o Blossom Toes. Kai emplea sabiamente el reduction mixing, la técnica que Geoff Emerick, ingeniero de los Beatles, empleaba en sus discos mezclando varias pistas para formar una sola. A veces el sonido satura, pero debe reconocerse que es fresco, diferente.

Y es que no deja de ser una postura novedosa. Recuperar un pasado muy pretérito pero desde un punto de vista totalmente ajeno a la ortodoxia. Por eso cumple su objetivo: el resultado suena  como si alguien hubiera grabado en 1966 a una banda majestuosa y desconocida en el garaje donde ensayaba y ahora esas grabaciones salieran a la luz de repente. Lo normal es que, como sucedería en ese caso, uno eche de menos un mejor sonido, algo más de definición. Pero eso no ocurre aquí: ese ambiente saturado, como salido del fondo del altavoz, precisamente, es lo que mola. En cierto modo es un muro de sonido como el que construía Spector. Y no perjudica a la canción, todo lo contrario, vuelve diferente y  moderno algo que viene de lo eminentemente tradicional.

Todo cuadra, sobre todo, porque Kai cuenta con un importante as en la manga: es un gigante componiendo canciones. Canciones juguetonas, pizpiretas, llenas de guitarras tintineantes y melodías saltarinas (todos los adjetivos tópicos cuando hablamos de jangle o power pop, si) que escuchadas juntas asombran por el desbordante talento que hay invertido en ellas. Y es que créanme, dianas de la talla de “(I wanna) be your girl”, “Queen of globes and mirrors” o “Stop to say hello” no las escribe cualquiera ¿Se acuerdan del mago del lo-fi Martin Newell y sus Cleaners From Venus? Pues creo que le ha salido un serio competidor. Así que, si pueden, no se los pierdan, que en breve pasarán de gira por España.

Escucha Sharp Pins – Balloon Balloon Balloon

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