Austra (Sala Villanos) Madrid 28/02/26
Austra comenzaba su gira europea en Madrid, donde desplegó su característica actuación vocal con una base instrumental idónea para resaltar sus registros en unos ritmos que conquistaron casi todos los espectros. No obstante, la lista de canciones que se había predispuesto respondía a la necesidad de presentar su reciente Chin Up Buttercup, pero sin olvidar algunos de sus grandes éxitos. Precisamente en ellos, y en la curiosidad del resultado en directo tras sus históricos cambios de acólitos, recaía parte de la cuestión, aunque por lo general, el ambiente festivo y de congregación daba vía libre para un disfrute pleno sin atender a planos técnicos o escenográficos.
La canadiense nunca ha hecho aspavientos excesivos, y la compañía de una bajista y un baterista es más que suficiente para preponderar su voz. De arranque, “Siren Song” pareció evidenciar ya el intercalado de una propuesta que incluyó finalmente todo su último álbum, a excepción de “Look Me in the Eye”. La voz de Katie Stelmanis imprime tanta personalidad que es difícil desbancarla de la cabeza, ya venga por “Math Equation” o por “Utopia”.
Es decir, siempre hay algo vertebrador en su cualidad vocal que marca el camino. Temas como “Amnesia” y “Blindsided” van apuntalando la dirección, una sensación que parece romperse cuando interpreta “Home” y visita de manera más evidente el teclado. Ahí comienza a dibujarse algo distinto en la instrumentación, con “Chin Up Buttercup” dibujando elementos que certifican por qué Austra sigue bebiendo directamente de la fuente de un electropop que le debe muchísimo a Liquid Sky.
“Think Twice” mantiene el ritmo, mientras que “Future Politics”, coreada hasta la extenuación, impone la claridad de su manera operística frente a los elementos pregrabados. El arranque del público tuvo varias partes más. Ahí dejaron su desgañite con “I Love You More Than You Love” y, por supuesto, con ese himno que es “Beat and the Pulse” que logró callar, por un momento, las conversaciones a gritos para oscurecer todo el ambiente.

“Fallen Cloud” se arrastra a la cadencia de lo bailable, incluso con el contrste a cuestas de una voz más sosegada, al igual que “The Hopefulness of Dawn”: enfrentada con su bajista y construyendo una introducción calmada para después adentrarse en una electrónica cuasi festiva. “Lose It” arrancaría las palmas de un público que nunca abandonó la sensación de alegría y de devoción, dejándose llevar —tras el pertinente descanso a la hora clavada— a una nueva exhibición vocal en “Good Riddance” que eclipsó cualquier residuo electrónico que subyaciese por ahí. La animada “Spellwork” ya apuntaba un cierre con el que nadie podía sentirse herido.
Fotos Austra: Álvaro de Benito

