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Estrella Fugaz (Sala El Sol – Inverfest) 11/01/26

Una de las cosas que más me gustan de Estrella Fugaz, es que mantienen ese halo de peculiares antiestrellas. Llegamos a ellos por casualidad, a través de un sendero fluorescente, y se quedaron para siempre. Fue como entrar en un grupo secreto, uno de esos hallazgos compartidos; canciones inclasificables que se instalan, crecen y no puedes quitarte de la cabeza.

Su tercera entrega, Una casa espacial dibujada en un A4 (Intromúsica), amplía espectro y pegada. Su pop melódico sigue conviviendo con la indietrónica, el synth pop y la electrónica experimental, incorporando también dub, pulsiones kraut, folk desdibujado y destellos de shoegaze. O sea, más y mejor.

Ya tuvimos la suerte de disfrutar algunas de estas nuevas canciones en directo en su concierto en el 25 aniversario de Muzikalia. Ayer el disco se presentaba oficialmente en Inverfest y al completo, acompañado por varios temas de los álbumes anteriores. Abriendo con el loop hipnótico de «Hoy ha muerto João Gilberto», pasaron por la expansiva «Nuevas formas» y las deconstrucciones dub de «Una casa espacial dibujada en un A4».

Pronto aparecieron las esperadas «El altillo de tus padres» engrandecida con los coros del público, «La DDH y el electropura» y ese necesario himno llamado «Las Plantas». Miraron a su debut con la irónica «La Alegría» y arrancaron «Superpoderes» con una creciente intro. Y es que durante toda la noche, asomaban nuevos arreglos y desarrollos que engrandecieron muchas composiciones; mención especial a «La Folki» con la presencia de Marina Iñesta de Repion, con quien interpretaron esa delicada pieza que cierra el disco y aquí embellecieron con la incorporación de metales y un portentoso final ruidista que nos trasladó a esos viajes de spacerock de los mejores Spiritualized.

Estrella Fugaz

Siguió con la introspección de «Dos Partículas», interrumpida abruptamente con la explosión de «En una cinta magnética» y las estructuras jazzísticas de «Huele a Salvina el micrófono», con otro magnífico cierre. Lucas Bolaño se iba por los cerros de Úbeda cuando intentaba contarnos algo entre canción y canción, Ricardo Ramos no perdía la sonrisa mientras combinaba la batería con su pad electrónico, mientras Betacam era capaz de tocar todos los sintes mientras atendía o cogía a su hija. Todo muy Estrella Fugaz. Todo bien.

El final del concierto alternó el ying con el yang, los arrebatos de «Vulcana» y «Wow», con las reflexivas «Tocando fondo» y una «Olivia» que se fue por la autobahn, haciendo buena su propia frase de que mientras haya Estrella, habrá color.

Fotos Estrella Fugaz: Manuel Pinazo

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