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Mujeres (La Riviera) Madrid 27/03/25

El espectáculo había llegado a su final después de 90 minutos de energía desmesurada, pero algo en el aire olía a canela y jazmín. Las luces de La Riviera se encendieron, rompiendo la simbiosis que Mujeres había construido durante su concierto. Era el momento de abandonar la sala. El público, sin embargo, se negó de forma rotunda. Desde el fondo de sala, como un susurro, empezó a revivir el estribillo de «Un sentimiento importante». Primero fueron unos pocos asistentes cantando a capela, luego decenas, hasta que La Riviera entera convirtió el runrún en un grito colectivo.

El tempo se aceleraba, bufandas al vuelo, y el mantra de: Tú eres, tú eres, tú eres»… empezaba a cobrar vida propia. Yago Alcover, Pol Rodellar y Arnau Sanz se miraban entre risas, pensando: «¡Qué cojones!» La fiesta debía continuar, por el bien del rock. Fue entonces cuando el trío catalán se rindió ante la euforia. No les quedaba otra: tuvieron que volver a sus instrumentos. Y La Riviera tembló, una vez más.

Ahí estábamos de nuevo, por tercera vez en la noche cantando «Un sentimiento importante», esta vez sin versos, solo el estribillo repetido una y otra vez.. Pero ahora era distinto: más rápido, más sucio, como si el final del mundo fuera inminente. El resultado: un pogo descomunal y los restos de los vasos de  cervezas volando por los aires y, sobre todo, caras felices allá donde uno miraba. Al final, abrazos.

Este momento encapsula a la perfección la carrera que desde 2007 ha sabido construir Mujeres. Més que un grup, este trío catalán ha sabido crear una especie de secta: El Club de los sentimientos. Donde todo el mundo amante de las guitarras tiene cabida. Su estilo, que gira en torno a un rock primitivista con ecos setenteros pero musculado a base de distorsión y potencia, gana enteros en directo, en una especie de ritual donde formas parte de algo más grande. Algo que me pareció interesante, y lo comento porque era evidente, es que casi nadie en la sala iba sin merchandising del grupo. Muy pocas formaciones en España generan una legión de fieles tan incondicionales como ellos.

Lo importante no es lo que ves ni lo que escuchas, sino lo que sientes, lo que te golpea en el pecho. La veintena de canciones que conformaron el setlist estaban organizadas precisamente para eso. Ni un solo minuto de bajón. El concierto, además de ser el cierre de la gira, mostró una Riviera con todas las entradas vendidas. En cuanto al desarrollo, fue impecable tanto en sonido como en ejecución, salvo en un momento puntual en el que, debido a la euforia, a Pol se le soltó el cable del jack de su bajo.

Arrancaron con temas imprescindibles como “Cae la noche”, “Vete con él”, “Dije fácil”, “Diciendo que me quieres” o “Rock y amistad”. Un inicio que ya marcaba el ritmo y el pulso de toda la noche. Por supuesto, no faltaron clásicos como “Aquellos ojos”, “Tú y yo”, “No puedo más” o “Siento muerte”, encadenando estos temas junto a otros en una especie de megamix energético y contundente. Lo que si me sorprendió es la ausencia de alguna de sus canciones en inglés, pertenecientes a la primera etapa de este trío, aunque sí que tocaron “Galgo Diamante”, que forma parte de su disco del 2015 Marathon.

La cercanía de Pol y la conexión con el público generaron una simbiosis perfecta entre bromas, chascarrillos y grandes noticias: en las próximas semanas entrarán en el estudio a grabar un nuevo disco, algo que ya intuimos gracias a los dos últimos sencillos que han presentado en los últimos meses.

Tampoco faltaron las sorpresas. con invitados de lujo como Alicia y Paola de Cariño, las cuales subieron al escenario para interpretar “Al final abrazos”. También sonó “Cardio y caladas”, uno de los últimos temas publicados junto a La Élite. La salida de este dúo al escenario fue icónica: Nil Roig (Yung Prado) tomo el teclado, fumando y repartiendo cigarrillos entre el público, mientras David Burgués (Diosito) cruzaba el escenario cerveza en mano,  gritando: ¡Yo corro más que tú!, ¡Yo fumo más que tú!

Un fin de gira imprescindible e inolvidable que cerró, antes del último momento de gloria, con “A veces golpes” y “Romance romántico”. Un grupo pletórico que nos regaló una de las mejores noches de esta escena de guitarras, una que sigue conquistando cada rincón de nuestra geografía y de la que ellos han sido uno de los grandes responsables para que exista. Unete al Club de los Sentimientos, cada día somos más.

Fotos Mujeres: Víctor Terrazas

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