chinachinachina (Sala Cochera Cabaret) Málaga 07/02/26
Para su estreno en directo, chinachinachina eligieron un formato alternativo programando su concierto a mediodía, algo que se constató como una agradecida apuesta por estirar el tan ansiado fin de semana. El trío, en formato cuartero para el directo con la suma del experimentado bajista Alfonso Alcalá, se presentó sobrio y elegante, abrazando una propuesta arriesgada en favor de un sonido de plena vigencia, al que solo unos pocos elegidos pueden aproximarse con solvencia.
Su disco de debut, el recientemente publicado Dive In, Breathe Out (chinachinachina, 2026) es un brillante compendio de r&b contemporáneo, jungle furioso y vibrante y pop vanguardista con guiños al tri-hop que cristaliza en nueve canciones, versión de Sade incluida, de desarrollo impoluto, formas sinuosas e innegable pegada. Una rara avis en nuestro panorama llamada a estimular los oídos de un público exigente al que consiguen llegar construyendo canciones que dignifican el concepto, condensando en sus sinuosos desarrollos, gotas de un elixir adictivo que atrapa y seduce sin prisas, recreándose en el trayecto.
El recorrido por las sugerentes texturas de sus composiciones se tornó en una experiencia de pulso electrizante y contagioso, que contribuyó a crear una sinergia demoledora con la audiencia, entregada a su desfile de ritmos nocturnos que incitó al baile en sus diferentes moods, haciendo desprenderse a los allí presentes de cualquier atadura espacio-temporal. Aquello se convirtió en una olla a presión en la que los músicos fluyeron plenos en su libertad creativa, contribuyendo a alimentar una sensación generalizada de estar asistiendo a algo impactante y especial. La imponente voz de Annie Bravo ejerció de brújula sobre la que Juande Jiménez a la batería, Javier Moral a las guitarras y el mencionado Alfonso Alcalá al bajo, fueron añadiendo elementos construyendo un todo visceral y creíble, capaz de estimular los sentidos a todos los niveles y convertir otras experiencias en directo en un juego de niños. La abrasiva base rítmica colocó los receptores sensoriales de los allí presentes al borde del colapso, y las guitarras tejieron líneas imaginativas y evocadoras avanzando como un magma imparable, desplegándose desatado, derribando nuestras defensas a su paso.
Los juegos de luces contribuyeron a recrear los ambientes que proyectan los distintos pasajes por los que transitan sus canciones, ya fuera a través de su propio cancionero: rotundo y aperturista mirando al jungle (“Blind Eyes” o la traca final a modo de rave con “Jail” y “Smoking”), perpetrando singles radiables de pop infalible (“Not Anymore”, “Skin”), deslizando savoir faire a base de medios tiempos de flechazo inmediatio (“China”) , o conquistando con torch-songs capaces de quebrar corazones (“Forget Me”).

Todo un mosaico de tonalidades y texturas abordados con la ávida mirada de unos músicos a los que se percibe disfrutando en esta piel, dispuestos a experimentar despojados de prejuicios, clichés o corsés estilísticos en una nueva dimensión en su trayectoria personal, apasionante y del todo retadora. Cuando acudieron a repertorio ajeno, como en las eternas “Not Ordinary Love” de Sade, presente en disco y a la que otorgan una pátina post-rock en el estribillo capaz de sorprender y noquear, esa “Strong” de London Grammar que Bravo eleva a la categoría de monumento de techo inabarcable con su portentosa voz, o una “Teardrop” de Massive Attack que no necesita carta de presentación a estas alturas, y a la que supieron dotar de nervio y personalidad llevándola a su terreno con habilidad e intuición.
Todos estos elementos contribuyeron a redondear una sobremesa para el recuerdo, algo así como el comienzo de una historia que promete escribir capítulos memorables gracias al talento de la formación y a las posibilidades que se abren frente a ellos. El momento les pertenece.
Fotos chinachinachina: Jose Megía

