Lali Puna – Sol (Madrid)

Lali Puna aterrizaban en Madrid dentro de su gira por nuestro país y la expectación estaba creada. A las puertas de la sala una larga cola y un “no quedan entradas”, hacían presagiar una gran noche. Todos nos quedamos con más ganas de Lali Puna después de que la aterciopelada voz de Valerie Trebeljahr nos conquistara en el pasado FIB, a pesar de los problemas de sonido que en ocasiones les acompañan.

Comenzaron con el “Faking the books”, ese que todos esperábamos; y aunque al principio sonó frío, poco a poco fueron creando esa atmósfera tan… especial que se respira en sus directos. Pero estos románticos contemporáneos no se limitaron a interpretar temas de su último álbum, ya que sorprendieron con canciones como “Micronomi”c ó “6-0-3”, algo ya lejanas en el tiempo, pero imprescindibles en su discografía.

Lali Puna no pretenden mover a grandes masas, lo suyo es hacer música, crear sonidos y ritmos oníricos, y hacer vibrar con temas como “Don´t thin”k o “B-Movie”, formando una gran complicidad con el público presente, envueltos ya con las melodías de los alemanes.

En el concierto sonaron además algunos de sus temas más conocidos de los dos últimos álbumes de la banda, el Scary World Theory (como el “Bit-pet” o el single homónimo “Scary World Theory”) y el Faking the books (donde destacan el “Call 1-800-fear”, con el que entramos definitivamente “en calor”, y el “Crawling the number”s, que desató “la furia” de los que estábamos presentes).

Quizá el misterio esté en ganarse la complicidad del público, (lo que hizo disfrutar a ambos lados del escenario), o quizá sea la sencillez con la que los Lali Puna se presentan ante sus fans. Lo cierto es que no podemos compararlos con nadie, ni ponerles más adjetivos. Los susurros de Valerie llegan y calientan, y el público perdona los posibles contratiempos de sus directos, para no romper la intimidad que se ha creado entre nosotros.

Por eso nadie quería que se marcharan y ellos volvieron hasta dos veces, antes ni siquiera a que diera tiempo a que el ambiente se enfriase. “Left handed” y sus distorsiones guitarreras fue uno de los broches de la noche, en un concierto que sin saber a poco nos dejó con ganas.

Ahora los Lali Puna visitarán otras ciudades españolas (siempre con su inseparable furgoneta azul) y seguirán dejando en ellas parte de su espíritu. Respíralo.

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