Grand River & Abul Mogard (Teatros del Canal) Madrid 24/02/26
Abul Mogard y Grand River son dos mundos no tan distantes que se necesitan. O, más bien, la vanguardia musical necesita del entendimiento de los alter ego que se esconden tras sus alias artísticos. Más allá de una premisa, la presentación de In uno spazio immenso, el primer proyecto conjunto de Aimée Portioli y Guido Zen, fue la materialización de ese deseo. El humo artificial congestiona la sala del Teatro del Canal, como si de su envoltorio partiera una buena dosis de mimetización sensorial.
El acto, no obstante, proponía a través de la luz y esa densidad un espacio complementario donde apoyar esa introspección que ambos proponen en sus composiciones. De esa unión emana tras el juego de sombras una textura delicada de paisajes y atmósferas que van desarrollándose en el tiempo, de manera orgánica, casi apuntando una pauta que sirve de tránsito por su propuesta. Sabedores de su papel individual, este desaparece bajo el contraluz y tras el resultado de una fusión casi milimétrica de las bases electrónicas y de las posibilidades de una guitarra eléctrica amplificada en su misión.
Aimée Portioli, el nombre real tras Grand River, domina las oportunidades de una ejecución experimental, la misma que lleva a veces a que las cuerdas sean frotadas para surtir de efectos incisivos, hirientes en su tono, pero tremendamente eficaces en el resultado de conjunción con el drone y la textura oscura del ambient que regala Guido Zen. Por momentos, esa colaboración sonora aumenta la capacidad sensorial del escuchante, que se deja vencer rápidamente ante el impacto de una producción que acelera en ocasiones, pero que casi siempre se mantiene constante.
Hay algo onírico en la puesta de escena de la que emana una oscuridad que puede servir como elemento artístico, pero seguro que también se convierte en una coraza con la que proteger la música de cualquier distracción. Mientras la nube devora las localidades, lo delicado y la fuerza se dan cita sobre ese escenario que acoge las dos mesas, posiciones complementarias para materializar el final de un proceso que deja claro que sus límites físicos se han desdibujado para adentrarse en la psique de quien se expone.
Foto Grand River & Abul Mogard: Frankie Casillo

