Dani es $DVORE y es una anomalía que se me antoja tan (¡tan!) necesaria en -pongan la escena en el que quieran meterlo porque uno es incapaz- nuestro panorama musical actual que se hace por aquí que, mientras escribo estas líneas, no paro de darle vueltas mientras su música va sonando de fondo como si fuera un bicho viscoso que me mira fijamente. Noto su aliento. Este conjunto de canciones que ahora se reedita por su décimo aniversario, provienen de una casete que sacaron en el sello San José Tapes en 2015. Diez años -o algo más, más o menos- han pasado, pero los sonidos depositados en este artefacto son de una heterodoxia que bordea lo insultante; es puro autosabotaje y pasión por el lado más salvaje del arte; es la necesidad de ofrecer al oyente una cantidad exasperante de estímulos a través de sonoridades extravagantes que se sitúan en un lo-fi de tendencia al sadomasoquismo romántico, y que bien podrían entroncar en el hyperpop actual de sobreestimulación turbocapitalismo.
Esta nueva edición en vinilo editada bajo el revisado de Aceleradora, Empty 6 Pack y Urpa i Musell tiene cuatro de las canciones que aparecían en la cinta original, y Cardevore (así es como ya desciframos uno de los enigmas, su nombre artístico) ha metido otras canciones que ha ido gestando a lo largo de los años picando piedra en los márgenes, ahí donde se ven relegada la alteridad que perturba. La remasterización de Ruy Mariné es brillante como el satinado de la portada, en donde Dani nos mira poniendo morritos de amor, porque Dani quiere seguir al amor; ahí donde zarpa el amor estará él esperándote en una esquina.
Las canciones, querido lector, son un rompecabezas. ¿Cómo definir a un ser mutante que cambia de pelaje a cada momento? Mejor dejarse llevar sin esperar a llegar conclusiones claras; este fluir sonoro es veneno para tu piel. «Viu» tiene arreglos orquestales y parece un villancico hecho por los The Residents, pero es que «Cógeteme» es como si en un botellón estuvieran invitados Dean Blunt e Isabel Pantoja entre marismas de tonalidades tornasoladas. Todo pasa a ritmo pausado y como si estuviéramos metidos en un globo de helio, y esa sensación se repite en «L’amoranarquia» con unos precisos arreglos de teclado. Las cacofonías ruidistas en «Fes el que vulguis» empujan al tema bajo arreglos de chopped and screwed de andar por casa, y nuestro crooner de las alcantarillas canta «fes el que vulguis en la Nova Era ja!».
Escarceos con los ritmos latinos vertebran «Trashpresiosismo» -con producción de GXLXZZX-, y un disco de la Fania se ha quedado enganchado saltando y saltando en el mismo surco; el espejismo de una coctelería atestada de palmeras de plástico y un saxo a lo lejos crean un espacio ensoñador y bizarro en «L’homenatge a Bernard Hermann»; pero si en «En Verdad» mezclas a Hector Lavoe con Angelo Badalamenti acabas por fundir todas tus neuronas de vidrio. Amor, solo necesitamos amor, aunque prefieran nuestra muerte.


















