Benzú es una banda joven emergente afincada en Málaga, y que tras editar dos ep’s, debutaron el pasado mes de septiembre con un largo titulado Donde Todas Las Líneas Convergen (Casa Cuatro, 2026).
En su sonido se cuelan guitarras de tinte jangle-pop, algo de emo y mucho de ese instinto para la melodía ajeno a modas y tendencias, que tan bien practican Beach Fossils o Alvvays. Los desarrollos de sus composiciones evocan pasajes plagados de cierta nostalgia, con el foco puesto en las relaciones en unos textos que abrazan también la esperanza.
Para su puesta de largo presentando estas nuevas canciones, sonaron compactos y solventes, mostrando una madurez inusual en bandas que apenas despegan, con la voz de su cantante y guitarrista Pablo Carmona empastando cálida entre tejidos de guitarras de bruma shoegaze. Momentos de tensión controlada como “Se Nubla” o “Dime”, conectan con una audiencia entregada, mientras “La Señal” o “Memory Man” enseñan las cartas de un proyecto que atesora motivos más que suficientes para seguirles la pista.
“Aquello Que Esperas” y las infalibles “Entre Tú y Yo” y “Las Rocas” funcionaron como traca final para un set que se desplegó sin fisuras, alimentando la ilusión sobre una escena local de emo-pop en la que también debemos destacar nombres como el de Nadolibre.
Al final de su concierto, resultó reconfortante encontrarse con sus rostros orgullosos tras un elegante e impoluto ejercicio de poso atemporal, que supuso un excelente reclamo para acercarse a unas canciones que crecen sin prisa, y que se disfrutan perdiéndose en sus sugerentes recovecos.
Antes abrieron los jovencísimos Desorden, al igual que la noche anterior en la Sala Core con Apartamentos Acapulco, mostrándose igual de aguerridos y descarados, inusualmente atrevidos pateando la bisoñez a base de guitarras noise y mucho de tintes planeteros. A buen seguro, estas dos fechas habrán puesto al trío en el radar de ávidos cazadores de nuevos valores.













