Bajo esa fina piel que recubre las canciones de Ruth Garbus se refugia la voz, a punto de rasgarse y desaparecer entre los acordes, de una mujer que se encuentra en uno de sus mejores momentos vitales. Atrás quedaron las relaciones tóxicas que dejaron más de una cicatriz, y su problemas de salud mental remontan gracias a la medicación. Una mujer feliz que le canta a su forma de entender el estar y el ser en la vida, y lo hace sin pelos en la lengua, aunque casi siempre tirando de versos que articulan una narrativa intimista y cruda a la vez. Cuando estás bien contigo misma es más fácil encontrar las palabras que llenen los huecos que deja el desencanto.
Su tercer disco se titula Profound (Orindal Records, 2026), palabra que, según los contextos aplicables, puede significar que algo que tiene mucho calado, es algo profundo, pero a la vez puede hacer referencia a que ese algo, en este caso un nuevo conjunto de canciones, tiene diferentes capas de significado o que quieren hacer que sea especialmente emocional. La música de Ruth Garbus, definitivamente, se imbrica entre estos significados, y lo hace casi sin querer, como si su autora no fuera capaz de alzar demasiado la voz para no molestar.
Un disco de una gran belleza. Los armonías se sustentan sobre ingrávidas líneas de sintetizador, de una caja de ritmos y una guitarra. Todo es tenue, difuso, y tenue de nuevo como la luz que se filtra desde la ventana en una mañana de otoño y nos despereza de la morriña. En la inicial “I Think I’m Ready Now” canta sobre la llegada a la madurez, y lo hace sobre unas bases que recuerdan a aquella escuela del yacht rock que mecía los sentidos bajo altas temperaturas. Ese sinuoso devenir sigue en “The Lost Soul”, una melodía que se asemeja a una nana para corazones rotos y que se hacen preguntas.
La autora recurre a sus enseñanzas en la escuela de canto para acercarse al maestro Gabriel Fouré, y lo hace esculpiendo un “Clair De Lune” en el que ella misma adapta los versos de Paul Verlaine. El tema tiene un punto sacro, y su voz parece descarrilar, pero es tan intensa las emociones que declama, que recogemos los restos del naufragio y los guardamos como una reliquia; también se atreve con otra del autor francés, “Nocturne”, y se percibe la presencia (fantasmática) de Alison Statton, cuya presencia se une a este hermoso canto a la naturaleza y la soledad. La caja de ritmos lleva el timón de la más alegre “Sunny Summer Guy”, con tonalidades que recuerdan a Steely Dan, y este verso que es puro joie de vivre: “Ojalá hubiera una cámara que pudiera capturar el tamaño de esta ola / Qué día tan maravilloso”.
Escucha Ruth Garbus – Profound (Orindal Records)


















