Toundra han regresado este años con Siete (26), nueva colección de canciones en las que la incombustible banda madrileña suena reconocible en su esencia, pero también aporta novedades sustanciales.
Hablamos con ellos con motivo de este nuevo lanzamiento que viene precedido por salidas y entradas en la banda de algunos de sus miembros y tiempos de incertidumbre que, finalmente, han permitido tener a la banda con renovado entusiasmo y energía.
«Nunca he considerado que estuviésemos muertos, aunque hubo momentos en los que estuvimos a punto»
Es una alegría teneros de nuevo, no ya sólo con vuestros directos, sino con material nuevo. Quería que me contaseis un poco cómo fue todo el proceso de la salida de la banda de Esteban, los momentos de duda e incertidumbre acerca de la continuidad de la banda y la entrada posterior de Jorge y la grabación del nuevo disco.
Alberto: Fue bastante duro para todos. Él tenía claro que no quería seguir, pero nosotros seguíamos teniendo ganas de tocar juntos. En un principio Macón, Álex y yo estuvimos hablando de quedar para tocar sin pretensiones. No estaba claro si nuevo proyecto, continuar como Toundra, continuar como trío… la cuestión es que poco a poco nos fuimos convenciendo de que tenía sentido seguir como Toundra y que Jorge podía ser la pieza perfecta para completar la banda.
Álex: En cuanto a la grabación, tuvimos menos tiempo del habitual para componer y repasar bien los temas en el local antes de meternos al estudio, y el proceso de composición fue bastante diferente a lo habitual, pero acabó saliendo todo a la perfección.
Todo lo vivido huele un poco a resurrección y a nueva etapa completa además fundamentada en vuestra longeva carrera a vuestras espaldas ¿Es asÍ?
Alberto: Completamente. De hecho la sensación general es de energías renovadas, libertad artística y discográfica y mucha ilusión por tocar los nuevos temas. Cuando pienso en todos los años que llevamos me da hasta vértigo, aunque siempre he pensado que la banda tenía todo lo necesario para ser longeva y que sólo necesitaba soltar el pie del acelerador de vez en cuando para conseguirlo.
Álex: No sé si resurrección. Nunca he considerado que estuviésemos muertos, aunque hubo momentos en los que estuvimos a punto. Pero sí es verdad lo que dice Alberto, este impás nos ha servido para volver con muchas ganas.
¿Qué cosas nuevas podemos esperar de esta etapa y cuáles, que pudieran ser una rémora, habéis dejado atrás?
Alberto: Hemos dado todavía más pasos hacia el uso de sintetizadores y de partes electrónicas. Además, hemos intentado hacer un trabajo de simplificación y de dar mayor coherencia a los propios temas; últimamente nos estábamos pasando un poco de progresivos y las canciones empezaban a tener demasiadas partes, demasiado intrincadas y poco coherentes entre sí. Creemos que, haciéndolo así, ahora cada canción tiene mucho más empaque.
Álex: No creo que hubiese nada que pudiésemos considerar una rémora en etapas anteriores, pero sí es cierto que, tras muchos años componiendo temas demasiado complejos en cuanto a estructura, es una liberación poder hacer temas sencillos, en los que incluso se repiten partes, y estar a gusto, conformes, e ilusionados con ello.
Siempre me ha llamado la atención como una banda nacional que hace rock instrumental, a medio camino entre el post rock y el post metal ha logrado abrirse paso en un país abiertamente cerrado a estos géneros en su mayoría, de hecho son cada vez más las giras de esta escena que no pisan España. ¿Cuál creéis que es el motivo que lo hace así?
Alberto: Creo que tuvimos un poco de suerte y también que estuvimos expuestos a un montón de público muy variado. Al final, toda esa gente se ha terminado interesando por nuestra música y ha seguido al grupo desde entonces. Este tipo de cosas son las que confirman que la variedad en propuestas en por ejemplo, un festival, abre muchas puertas y diversifica la escena musical.
Álex: Creo que arrancamos en un momento en el que el rollo instrumental, post, progresivo, o como quieras llamar a esto que hacemos, estaba en boga. Tuvimos suerte y, de alguna manera, supimos mantenernos ahí.
Si te pasas por un concierto, verás que no todo el público es fanático del género. Como dice Alberto, tenemos seguidores de gustos muy variados.
¿Sentís que pertenecéis a alguna escena concreta dentro del panorama nacional u os sentís una rara avis?, al menos a nivel de repercusión mediática y público, que considero contáis con ambos respaldos merecidamente.
Alberto: Sí que sentimos que tenemos gente apoyándonos, pero la verdad es que no nos consideramos parte de ninguna escena. Aunque ahora, después de todos estos años, da gusto ver que hay muchas bandas que nos citan como influencia, y eso es algo que nos hace bastante ilusión.
Pero como parte de una escena en concreto, la verdad es que no. Como comentábamos antes, hemos tenido un público muy heterogéneo y hemos tocado en festivales de todo tipo, con lo cual tampoco nos sabemos identificar con una escena específica.
¿Cómo surge Siete, vuestro nuevo disco y cuáles son las cosas que tuvisteis muy claras con respecto a este trabajo?
Alberto: Queríamos, sobre todo, afrontar este nuevo comienzo desde la independencia. También teníamos muchas ganas de trabajar más con sintetizadores y teclados, algo que habíamos introducido muy tímidamente en discos anteriores pero que aquí queríamos que diese un paso al frente y tuviese mayor protagonismo.
También queríamos evitar estructuras excesivamente complicadas, no pasarnos de progresivos e intentar recuperar esa sencillez y esa contundencia que tenían los primeros discos de Toundra.
Álex: Teníamos muy claro que ninguna idea se iba a descartar por el hecho de no encajar con lo que habíamos compuesto hasta ahora. Queríamos que este disco fuese un punto y aparte. Alejarnos un poco de los automatismos que habíamos creado a lo largo de los años, pero no tanto como para perder identidad. Sabíamos que iba a costar salir de esa zona de confort y que la marcha de Esteban iba a dejar un hueco bastante grande a la hora de componer temas nuevos, pero también sabíamos que íbamos a ser capaces de sacarlo adelante.
El propio título, Siete, parece querer decir algo directo y conciso “Aquí estamos, seguimos vivos y con siete discos a nuestras espaldas” (ocho si tenemos en cuenta la recreación de la banda sonora de la película muda expresionista El Gabinete del Dr. Caligari). Aunque también puede referirse a que lo componen siete temas. ¿Qué cosas consideráis que se han perdido en el camino que emprendisteis hace tanto tiempo, Aunque casi todos los miembros actuales os habéis ido uniendo con el paso del tiempo, y cuáles consideráis que se han ganado?
Alberto: Queríamos algo sencillo. No buscábamos un álbum megaconceptual, sino que se notase que era un ejercicio sincero de hacer música, demostrando toda la experiencia que hemos acumulado e intentando incorporar elementos nuevos.
Habíamos perdido quizá un poco la rotundidad y sencillez a la hora de componer; nos habíamos complicado demasiado, en parte porque la técnica y los años te lo permiten, pero sobrecomplicar algo no significa necesariamente que sea mejor. Creo que este disco es una vuelta a los orígenes, pero también un ejercicio retrospectivo para ver qué nos gustaba hacer o qué nos ha funcionado mejor, desde lo más reciente hasta lo más antiguo.
Álex: Es cierto que queríamos huir un poco de esto que comenta Alberto, de dar vueltas y vueltas sobre un tema, creando partes y partes y haciéndolo eterno. Estoy de acuerdo en que hacer un tema muy intrincado no lo hace mejor, pero para ser justos con nuestra historia, muchos de mis temas favoritos de Toundra salieron precisamente de esa intención de hacer temas complejos. En cualquier caso, creemos que es una etapa que pertenece al pasado, aunque nunca digas nunca.
Habéis optado por la autogestión, un paso valiente y de control absoluto sobre el material artístico, pese al esfuerzo titánico que ello conlleva muchas veces. ¿Estabais un poco cansados de los engranajes que rigen el negocio musical?
Alberto: No es que estuviésemos cansados, pero tienes que poner en una balanza el trabajo que vas a invertir, tus expectativas y los beneficios que pueda tener. Hicimos esa valoración y, aunque es verdad que hablamos con sellos que estaban muy interesados y nos hicieron ofertas, viendo nuestra capacidad actual y la ambición que teníamos, nos dimos cuenta de que el paso más lógico era pasar a la autogestión.
Cuando empezó Toundra, esta siempre fue la idea original. Lo que pasa es que, en cuanto arrancamos, salieron muchos sellos interesados y al final es un caramelo muy tentador y dimos ese paso. Pero hoy en día tampoco lo vemos tan necesario para un grupo de nuestro estilo y nuestro tamaño.
Álex: Nunca nos hemos hartado de estar trabajando con una discográfica. Hemos tenido la inmensa suerte de trabajar con gente que apoyaba lo que hacíamos, que no interfería en el aspecto artístico de nuestro trabajo, y que nos daba libertad absoluta en todos los sentidos. El cambio responde más a que estamos en un momento de cambio en el que hemos creído que podemos hacernos cargo de ellos nosotros mismos. Veremos qué tal sale.
En las primeras escuchas que he podido disfrutar, me ha llamado la atención el incremento del componente experimental y evocador –esos sintetizadores más protagonistas ayudan- en las nuevas canciones, más allá de la contundencia y estilo reconocibles. ¿Estáis de acuerdo en esta apreciación?
Alberto: Yo siempre he escuchado mucha música experimental, aunque depende también de las épocas de la vida por las que vas pasando; también me gusta la música más comercial o más convencional, digamos. Pero siempre he tenido esa inquietud por lo experimental, y la entrada de Jorge ha facilitado mucho introducir este tipo de cosas porque él también escucha música más experimental o extrema.
Obviamente apreciamos un espectro muy amplio, pero la música experimental es divertidísima e interesante a nivel técnico, y te permite explorar caminos que sólo usando la guitarra de forma convencional no es tan fácil de alcanzar.
La producción de Santi García en los emblemáticos Estudios Ultramarinos Costa Brava, un valor seguro de nuevo, un sonido nítido, con pegada y nada de “andar por casa”. ¿Era algo que teníais muy claro en la cabeza?
Alberto: Se trabaja muy a gusto con Santi García. Nos conoce bien, sabe exactamente en qué punto estamos y sabe apreciar la evolución que vamos teniendo. Escucha los temas con una perspectiva externa y te da apreciaciones que tú a lo mejor a priori no ves. Ha grabado desde discos supercontundentes hasta propuestas más experimentales, tiene una experiencia enorme y ha trabajado con muchos de nuestros grupos preferidos, con lo cual para nosotros es una garantía total de calidad.
Álex: A estas alturas, no entendemos un disco de Toundra sin Santi a los mandos.
Habéis vuelto a colaborar con Víctor García-Tapia (miembro fundador de Toundra) en uno de sus cortes, suponiendo el primer reencuentro desde que dejó la banda en 2013. ¿Era un guiño que buscabais? Me resultó impresionante su trabajo en la canción “Cobre” de Salvana, banda que considero muy afín a vuestras coordenadas sonoras.
Alberto: Lo cierto es que hacía ya un tiempo que había retomado de forma bastante activa el contacto con Víctor. Hablábamos bastante y nos interesábamos por los proyectos y la vida del otro. Justo cuando le comenté que estábamos componiendo y grabando, me dijo que si queríamos, él se animaba a hacer una colaboración.
Cuando lo comenté con el resto, a todos les pareció una idea genial. Es un guiño muy guay a una persona como él, que también es miembro fundador de Toundra aunque ya no esté en la banda. Fue genial y la verdad es que es un orgullo poder tenerle de vuelta colaborando en Toundra..
Álex: Lo único que lamento de la colaboración con Víctor es no haber podido coincidir con él en el estudio. Le conozco desde hace muchos años y es, además de un músico cojonudo, una gran persona y uno de los tipos más divertidos que me he echado en cara.
Siempre le habéis dado mucha importancia al aspecto artístico que rodea vuestras obras, sobre todo durante una etapa concreta. Ahora, habéis trabajado con Mercedes Bellido, cuyo lienzo original ilumina vuestra portada. ¿Cómo surge la idea de la portada y de colaborar con ella?
Alberto: Buscábamos algo que fuese, digamos, lo más hecho a mano posible, en clara contraposición a este mundo actual en el que las inteligencias artificiales están omnipresentes. Jorge me habló del trabajo de Mercedes y estuvimos viéndolo juntos; tenía un montón de cosas superevocadoras que nos gustaron mucho. Además, ella también se dedica a la escultura y plasma ese tipo de arte en sus obras pictóricas, así que lo vimos claro.
Le explicamos nuestro concepto de que este álbum tenía que reflejar el tema de la destrucción y la reconstrucción, nos pasó los primeros bocetos y al momento vimos que iba a funcionar de maravilla. Su sensibilidad estética es una pasada. Los colores que utilizó, el propio formato de las dos láminas comunicadas entre sí… era justo lo que estábamos buscando.
A título personal, me gustaría preguntaros acerca de mi disco preferido vuestro, que es Vortex (18), y en especial “Cruce Oeste” que me parece una de las cimas instrumentales más increíbles hechas nunca del género. ¿Cómo recordáis esa etapa, qué os parece a vosotros personalmente ese disco?
Alberto: Tanto para Álex y Macón como para mí, es probablemente top 1 o top 2 de los trabajos de Toundra. Estábamos en un gran momento a nivel compositivo y técnico. Seguimos tocando muchos temas de ese disco, y en los conciertos que hemos hecho con Jorge la mayoría del setlist salía de Vortex.
Además las giras y oportunidades que tuvimos con ese disco fueron increíbles.
Álex: Para mí es el top 1, sin duda. Y Cruce Oeste, pese a que con el paso de los años se ha convertido en un tema que no tocamos nunca, era uno de mis favoritos a la hora de tocar en directo.
Siempre habéis tenido un directo espectacular, ¿Qué podemos esperar de los nuevos shows que tenéis en el horizonte?
Alberto: El directo quizá ahora es un poco más sobrio, pero sí es verdad que todas las texturas de sintetizadores y las capas nuevas que estamos utilizando en nuestra música creemos que le dan muchísima variedad a los conciertos.
Álex: Menos baile, porque ya tenemos una edad y las rodillas empiezan a fallar, pero más sobriedad.
Ya que es una escena que el gran público desconoce, incluso a nivel especializado de publicaciones españolas, me gustaría que dejarais por aquí algunas recomendaciones al respecto.
Alberto: Tampoco te voy a decir solo grupos instrumentales, pero sí te voy a recomendar a Shora, un grupo que para mí ha sido una gran influencia desde antes de empezar Toundra, hace ya casi veinte años.
Luego también escucho muchas cosas que no son instrumentales pero que sí influyen en nuestra música, como pueden ser Chat Pile, Kelly Lee Owens, Burial, These Arms Are Snakes o Envy.
Álex: Psychedelic Porn Crumpets, Mono No Aware, Motorpsycho… Y por decir alguno español: Ou!

















