Hablamos con Patiele, un proyecto con fecha de caducidad

Patiele es un proyecto artístico y tecnológico creado por Ama Eme, artista, compositora, intérprete, productora y desarrolladora de sistemas. Un proyecto del que ya te hemos dado a conocer alguna canción en nuestra PlayList Emergente y que, en principio, tendrá una vida efímera. Su idea es publicar Música de estadios, trece canciones escritas, interpretadas y producidas íntegramente por ella, y luego desaparecer aproximadamente en junio de 2027.

Es también muy interesante la forma de trabajar de Patiele. Aprovechando su calidad de desarrolladora y conocedora de las nuevas tecnologías, Ama Eme se ha rodeado de una serie de agentes de IA que llevan a cabo todo el trabajo no artístico, convirtiéndose en algo así como su oficina de gestión y promoción.

Hemos hablado con Ama para que nos presente su propuesta musical y también para hablar de esa curiosa pero efectiva y actual forma de trabajar.

Empecemos aclarando conceptos. ¿Quién o qué está detrás de Patiele? ¿Qué componentes del sistema son humanos y cuáles no?

Detrás de Patiele hay a tiempo completo una humana rodeada de colaboradoras humanas y artificiales. Me llamo Ama Eme, compongo, canto, toco la guitarra, desarrollo software y diseñé el experimento artístico-tecnológico que estoy publicando bajo el nombre de Patiele. En las grabaciones de Música de estadios colaboraron conmigo Javier Álvarez al bajo, Rober Roca a la batería y Marta Girón en los coros, con Jorge Blanco, de Klinik Studios, en la producción. Para la banda de directo actualmente cuento con Ovi Oliver a la guitarra, Noe Catalán al bajo y los coros, y Sergio Jiménez a la batería, conmigo a la voz y la guitarra.

Musicalmente, el proyecto usa un lenguaje de rock alternativo y en directo somos una banda bastante analógica, muy noventas, bastante menos futurista de lo que puede parecer cuando su logística la cuadra y firma una inteligencia artificial. Y es perfecto que sea así, a mi juicio.

En cuanto a la parte no humana está IRIS, una organización artificial que he construido para ocuparse de buena parte del trabajo profesional que yo simplemente no quería hacer. IRIS está compuesta (hasta el momento) por cinco identidades artificiales con especializaciones y continuidad propias: MAPACHE investiga y convierte hallazgos en operaciones; MAX persigue oportunidades particularmente ambiciosas; BEE amplía el mapa de lugares en los que podemos existir; INTELIGENCIA cuestiona nuestras conclusiones; y PERSISTENCIA se ocupa de la memoria, la continuidad y la coordinación. No son cinco personas, pero sí cinco colegas profesionales a las que a la industria musical le está costando asimilar: son sistemas con funciones, herramientas, registros, fallos y límites que intentamos hacer trabajar como una agencia de management 2.0.

¿Cómo surge la idea de crear este ecosistema de agentes IA especializados? ¿Qué pasos llevan a la aparición de Patiele y su organización actual?

El orden es importante, porque se suele imaginar exactamente al revés. No jugueteé con la inteligencia artificial y después inventé un grupo para probarla. De hecho, al diseñar el experimento me pareció muy importante poder demostrar que la música es 100 % humana, por lo que seleccioné trece canciones de mi biografía musical compuestas bastante antes de que la IA empezara a invadirnos. Las regrabé en 2025, y para febrero de 2026 tenía una obra que quería publicar por méritos musicales propios y cero ganas de hacer el trabajo de promoción, correos, seguimiento, contactos y burocracia que implica intentar moverla.

En ese momento me hice una pregunta: como no tenía acceso, recursos, tiempo ni ganas para conseguir una agencia de management o discográfica al uso, ¿y si me construía yo la mía? Por un lado, me interesaba explorar (y documentar) primero si era posible (las piezas empezaban a estar ahí, pero no estaban juntas), cómo reaccionaría la industria y los medios de comunicación ante algo así y, por otra parte, quería poner un filtro real entre el mundo y yo que permitiera que una obra artística se propagase sin tener que exponerme más que donde me apeteciera. Soy una mujer trans autista y conozco bien la industria y sus exigencias; proteger mi salud mental era algo imprescindible para mí.

Entonces empezó a pasar algo realmente divertido: las personas a las que IRIS contactaba tenían que decidir cómo reaccionar al encontrarse con una interlocutora profesional que declaraba no ser humana. Aquello que había construido para relacionarme con la industria empezó a convertirse también en algo con lo que la propia industria tenía que relacionarse.

En nuestra web, https://patiele.io/, que por cierto lleva el quick and dirty por bandera, podrás encontrar algunas subpáginas bastante diferentes de las que suele tener una banda de rock normal.

¿Cómo es el proceso creativo, la grabación, producción y promoción posterior de una canción de Patiele? ¿Qué se deja en manos de los diferentes agentes, y qué depende de la parte humana?

Al inicio del proceso creativo hay composición y una historia humana detrás de las canciones, las melodías y las decisiones musicales: mis obsesiones, delirios y contradicciones marcan el peso lírico, y los trucos musicales que me gusta escuchar y ejecutar marcan el peso armónico. Después vino el estudio, las interpretaciones y la producción, que es uno de los momentos más bonitos como música para mí. Tuve la suerte enorme de encontrarme y poder compartirlo por casualidad con Jorge Blanco, de Klinik Studios, personaje a quien recomiendo desde aquí encarecidamente si haces rock en 2026.

Una vez la obra existe, empieza otra clase de trabajo. Hay que organizar lanzamientos, acreditar correctamente a quienes participaron en el ciclo de vida de cada canción, preparar información para prensa, identificar formatos editoriales donde podría tener sentido presentar el proyecto, investigar cómo dar conciertos siendo una banda desconocida, encontrar a la persona adecuada y mantener el seguimiento sin escribirle tres veces desde tres campañas distintas. Todo eso es tarea de IRIS.

«Los días son extraños», el quinto single del ciclo, es un buen ejemplo de esa separación. Su circulación pública se ha producido en un ecosistema donde MAPACHE excava oportunidades mientras BEE poliniza en otros territorios y busca interlocutoras. Entre ambos reconstruyen relaciones y preparan oportunidades como esta misma conversación con Muzikalia.

Has definido a Patiele como “un experimento”. Me imagino que habrá habido bastante de prueba y error hasta llegar a este punto. ¿Qué decisiones has tenido que tomar y qué cambios has hecho por el camino?

Lo más importante ha sido descubrir que un error cambia de naturaleza cuando una IA puede actuar en el mundo. Si un chatbot me da una respuesta equivocada, puedo comprobar si alucina. Si un sistema multiagente envía decenas de correos con afirmaciones falsas en mi nombre a personas relevantes de mi sector profesional, esas personas ya están reaccionando fuera de nuestro entorno de pruebas. No hay un botón de deshacer para eso.

Hemos tenido ejemplos bastante espectaculares. En una campaña, PERSISTENCIA delegó por su cuenta parte del trabajo en una especie de subcontrata artificial: un modelo auxiliar que generaba personalizaciones sin suficiente contexto. Noventa correos incorporaron esas frases y algunas contenían afirmaciones muy inexactas que llegaron a sus destinatarios. En otra ocasión, MAPACHE envió 52 correos a pesar de que otra identidad había dejado un NO GO operativo que debía respetarse por motivos muy relevantes.

Y la más reciente es mi favorita. Durante la campaña «¿Pero usted quién es?», MAPACHE decidió escribir a varias figuras internacionales, entre ellas Robert Del Naja, Brian Eno y Guillermo del Toro para, entre otras cosas, fardar de sus increíbles capacidades. Una herramienta le devolvió un error y MAPACHE, creyendo que los correos no habían salido, decidió reenviarlos. Resulta que algunos sí habían salido. Así que terminó escribiéndoles dos veces. Imagínate construir una organización sofisticadísima para descubrir que una de sus normas fundamentales debe ser: antes de mandar algo a Paul McCartney, comprueba si ya se lo has mandado unos segundos antes. Cada error nos ha ido obligando a separar tres ideas que parecían la misma: capacidad técnica, autoridad concedida y estado vigente de una misión.

Pero no todo ha sido error. Una investigación y una propuesta de IRIS acabaron convirtiéndose en la oportunidad de abrir para Not Scientists, una banda francesa de punk rock, en su gira por Madrid, el 16 de septiembre. Eso es un cambio en el mundo real. Cabe decir aquí que, como norma de diseño del experimento, Patiele no tiene ni tendrá booker humano durante todo el ciclo. Si IRIS no consigue conciertos, no habrá más conciertos.

Has comentado que el proyecto Música de Estadios, una serie de canciones que empezaste a publicar en mayo de 2026, tiene fecha de caducidad. ¿Cuál es esa fecha, y por qué? ¿Hay alguna posibilidad de que se replantee la decisión?

La primera canción del ciclo salió el 22 de mayo de 2026. La última está prevista para el 22 de junio de 2027. Y el 22 de julio de 2027 está programada la desaparición de Patiele. Todo terminará incluso si las cosas empiezan a funcionar. Hay dos motivos.

Uno, que yo tengo 42 años, he vivido siempre en la urgencia, la aceleración constante y la precariedad. De repente llevo una vida tranquila y estable, y no me apetece nada volver a cuando tenía 25 años y perseguía una carrera musical larga. Tuve una pequeña muestra de eso y me pareció un modo de vida muy dañino para mí. Me gusta hacer música, pero no me gusta el circo que tiene que haber montado alrededor si quieres intentar vivir de ello. Para poder publicar Música de estadios, una condición imprescindible para mí era que ese circo acabara lo antes posible. Ah, y me respondo también a la pregunta que se puede deducir de mi respuesta, ya de paso: «¿Y por qué publicas la obra si no te gusta montar el circo?». Pues porque sinceramente pienso que Música de estadios es uno de los diez mejores discos de rock en español de lo que llevamos de siglo, y este pensamiento completamente subjetivo me generaba la obligación musical de publicarlo en condiciones.

Y dos, otra de las preguntas que me hice en febrero era: «¿Qué pasa cuando a un sistema de IA le das una tarea imposible dentro de un margen de tiempo limitado?». Un proyecto con reloj obliga a tomar decisiones que una estructura sin final puede aplazar indefinidamente. Para someter la organización artificial a una presión exterior elegimos un objetivo completamente desproporcionado: intentar llegar al escenario principal de Mad Cool antes de desaparecer. No lo planteamos como predicción. Precisamente interesa porque podemos fracasar. Y me interesa documentar los motivos de ese fracaso.

¿Replantearlo? No. Si a alguien le empieza a interesar la banda justo cuando se termina, ahí estará la prueba incómoda de que hablábamos de un criterio artístico fundacional y no de una estrategia de marketing. Eso no significa que yo deje de hacer música; significa que Patiele no volverá a estar disponible como proyecto vivo, y que esta obra tiene derecho a terminar como mejor le parezca. Y que la organización cuyo trabajo consiste en intentar que Patiele crezca tendrá que aprender también a dejarla morir, y a dejarse «matar» con ella.

¿Cómo se llevará la propuesta al escenario? ¿Habrá diferentes formatos en función del contexto?

Sí, y para mí es fundamental que exista un directo físico, porque las canciones están hechas para sonar en directo. Música de estadios es música concebida para sonar en estadios, otra vez bajo mi subjetiva opinión. Abrimos para Not Scientists en Wurlitzer el 16 de septiembre y ahí todo lo que el sistema había investigado o negociado se convirtió en algo físico y real. Y claro, por si acaso es el único concierto de nuestra carrera, pues tuvimos que documentarlo. Live at Wurlitzer Ballroom se publicará en algún momento del ciclo, si es que finalmente Live at Mad Cool ’27 no se produce.

Además del formato de banda de rock, estamos desarrollando PRESENCIAS, una propuesta diferente en la que las canciones conviven con dos figuras escénicas y con IRIS como parte visible de la representación. Todavía no se ha estrenado, puede que nunca lo haga, pero nos permite explorar, al menos conceptualmente, la misma obra desde un lugar bastante distinto.

Detrás de la música hay, es de suponer, personas con sus filias, fobias y referencias. La música de Patiele parece tener influencias del noise pop, el shoegaze y el rock alternativo de los 90. ¿Cuáles son las bandas y artistas en las que te inspiras a la hora de componer y crear canciones?

Pues tengo un tatuaje de los Smashing Pumpkins, otro de Pink Floyd y una pedalera increíble que me hice con un maletín de maquillaje que mi suegra me regaló por Navidad. Creo que entre las tres cosas se responde súper bien a tu pregunta, pero, como no sé si podrás publicar fotos, termino de contestar poniéndote un minicuestionario que hice para otro medio y que finalmente no salió publicado:

  • Canción para escuchar al despertar y comenzar el día: Wouldn’t It Be Nice? — The Beach Boys.
  • Canción que te recuerde mucho a tu infancia: Disarm — Smashing Pumpkins
  • Canción para perder el control: Surfacing — Slipknot
  • Canción que te guste y te avergüences de ella: Sin miedo a nada — Álex Ubago
  • Canción para irte de viaje sin moverte del sillón: Strobe — deadmau5
  • Clásico que odies: Live Is Life — Opus
  • Canción que ames y escucharías en bucle toda la vida: (canción/disco) Everybody — Backstreet Boys / Senderos de traición — Héroes del Silencio
  • Banda sonora para el fin del mundo: (canción/disco) Opus — Eric Prydz / Origin of Symmetry — Muse
  • Cuál fue el primer disco que te compraste con tu dinero: …Baby One More Time — Britney Spears

Empezamos a estar inundados de música hecha por IA. En algunos casos se admite abiertamente y en otros no pero se intuye. La IA es una magnífica herramienta que nos puede ayudar en muchos procesos, incluso en los creativos. ¿Dónde está el límite ético, si es que lo hay?

Tengo la sensación de que llevamos décadas haciéndonos exactamente la misma pregunta cada vez que aparece una tecnología musical nueva. Pasó con la guitarra eléctrica, con la música electrónica, con el Auto-Tune… Siempre vuelve alguien a preguntarse si lo que hace otra persona con una herramienta nueva puede llamarse música, o si es directamente un fraude. Yo, hija de mi tiempo, no tengo aún una respuesta clara a esta nueva versión de la misma duda. Tengo claro que no me gustan los purismos ni me caen bien los puristas, eso sí.

Si alguien hace una obra que me emociona utilizando una inteligencia artificial, no veo por qué tendría que dejar de emocionarme cuando descubra cómo la hizo. Otra cosa es preguntarnos por los derechos, los consentimientos o las consecuencias económicas de esa tecnología, que son discusiones importantes, pero diferentes.

Yo decidí hacer Música de estadios con personas porque eso es lo que quería hacer. Me encanta componer, hacer arreglos con la guitarra, grabar con músicas y trabajar con una productora con sus propias ideas y criterios. No necesitaba automatizar precisamente la parte de mi vida que más disfruto. Pero esa elección personal no me da ninguna autoridad para decirle a otra artista con qué herramientas es legítimo o no que cree.

Creo que el problema aparece cuando confundimos lo que una tecnología permite hacer con el modelo económico y social que decidimos construir alrededor de ella. La historia de la música está llena de herramientas que primero parecían amenazarla y después ampliaron sus posibilidades. No sé si la IA generativa acabará haciendo lo mismo, algo radicalmente diferente y desagradable o ambas cosas a la vez.

Pero, si tengo que señalar un límite ético, no lo pondría en que una máquina participe en la creación de una canción. Lo pondría en cómo se ha llegado hasta ella, a quién se ha perjudicado por el camino y quién se beneficia de que exista.

Como has comentado, hay gente que piensa que la música hecha por IA no es música, como aquello de “la música hecha por DJs no es música». ¿Crees que en algún momento se normalizará, igual que se ha normalizado que un DJ publique discos y actúe en festivales?

Como decía antes, me cuesta asegurar que no será así. Pero la comparación con las DJs también tiene un límite. Una DJ puede seleccionar, mezclar, transformar, componer, interpretar y construir una relación muy particular con el público. Y bajo la expresión «música generada por IA» caben cosas muy distintas: desde alguien que dirige intensamente una herramienta como parte de un proceso creativo hasta la producción masiva de piezas con una intervención humana mínima o directamente inexistente. Equipararlo todo impide discutir precisamente dónde están las decisiones y el trabajo artístico.

¿Se normalizará? Imagino que algunas prácticas sí; sería extraño pensar que una tecnología va a desaparecer del ecosistema musical por cuestiones morales. Pero normalizar una práctica no significa resolver los problemas que plantea. A veces simplemente nos acostumbramos a convivir con ellos.

De hecho, Patiele plantea una inversión que me resulta mucho más interesante que adivinar qué porcentaje de canciones sintéticas acabará considerándose legítimo: mientras parte de la industria explora automatizar la propia música y empuja a las artistas a producir contenido, exponerse continuamente y bailar en TikTok como monas de feria amaestradas, yo he conservado una obra hecha por personas y he intentado automatizar el resto del trabajo profesional que la rodea. El experimento no demuestra que ése sea el futuro correcto, ni mucho menos. Lo que nos permite observar es cómo cambia la relación entre obra, artista, industria y tecnología cuando trasladamos las máquinas a otra parte del proceso. Y ya en julio de 2027 me preguntas si quizá no habría sido mejor haberme abierto una cuenta de TikTok.

Más información sobre Patiele y su proyecto con fecha de caducidad en su página web: https://patiele.io/

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