Desde el más insobornable e indomable underground patrio nos llegan noticias. Excelentes noticias vale decir. El nuevo trabajo de Fabio García García bajo su alias de Adiós Adiós es un trabajo que, para quien esto escribe, ya se sitúa como el disco más valiente, emocionante y arriesgado de lo que llevamos de año. Las razones están contenidas en unas canciones, 12 en total, que respiran una libertad de formas que permiten aún tener fe de que en el pop y el rock que se hace por aquí sigue moviéndose para mostrar nuevas soluciones sonoras.
Adiós Adiós escribe en su página de bandcamp que este es “Un disco que llevo seis años haciendo y que al fin ve la luz. Está hecho junto a Otro / Aaron Morris, con quien he intentado colmar el espíritu y la paranoia de nuestros conciertos en la grabación y producción del álbum. Hay muchos más espíritus: el agua, la playa, el sol, la tristeza profunda de una España podrida en su centro, la nostalgia, la pérdida, la alegría y la risa. Espero que os guste”. A medio camino entre València y Almería, Fabio es un crooner en tiempos extraños (o mejor, de mierda), en el que la juventud que ya no cree en las monsergas de los sueños aspiracionales de clase media, y que desconfía en que la música nos salve de nada, pero aún sirve para, guitarra en mano y arreglos de fantasía, explorar paraísos difuminados.
Editado en casete La Cuchara Caliente, La Sopa Fría (Cimatario Fuexo Recordings, 2026) en una edición muy limitada, el inicio con “Adiós, Adiós, Adiós” tiene un deje siniestro a lo The Cure que se hibrida con la tradición cantautora uruguaya, sobre todo la representada en la figura de Eduardo Mateo. Al autor de Mateo Solo Bien Se Lame -primera obra portentosa de Mateo– le dedica una versión de “Por Ejemplo”, que estaba contenida originalmente en el disco compartido entre Mateo y Fernando Cabrera titulado Mateo & Cabrera (1987). Una hermosa canción que desprende nostalgia por los cuatro costados y que incluye versos tan hermosos como “Las tardecitas con violetas y rosas / Los limoneros merodeando el galpón / Estoy regando el tiempo con tu recuerdo / Entre los dedos con el agua vas vos”.
La guitarra rítmica va cincelado el pop impetuoso de “Fantasma Alucinado” con ecos rumberos alucinados; la sombra de los Red House Painters -del disco de Down Colorful Hill– queda suspendida en el ambiente noctámbulo de “Virando Hacia El Agua”; una caja de ritmo y una narrativa que desborda los límites del surrealismo costumbrista dan forma a “Amanda TV”, que estaría a medio camino entre Sr. Chinarro y Arab Strap; un entramado más folk tiene la breve “Bajo El Agua Renaceré I” que tiene en “Bajo El Agua Renaceré II” su reverso más garagera; el pop de “Vecina Del Quinto” me hace pensar en una Cindy Lee y a Dean Blunt, y el recuerdo al sello Nuevos Medios llega con otra maravilla titulada “El Marinero Me Hará Pasar”. Pues sí, de vez en cuando se hacen milagros en forma de discos como este.













