Un accidente de coche dejó graves secuelas a Ian Mugerwa, nombre real del proyecto en solitario de Dawuna. Derivado de ese funesto percance en la carretera tiene un traumatismo cerebral con pérdida de memoria, del cual continúa recuperándose. El mismo deja claro que debido a la amnesia postquirúrgica, parte del proceso de grabación de su cuarto trabajo African Family Laptop Musick (True Panther, 2026) ha quedado en el olvido, sólo retiene algún destello en su frágil memoria. Si ya las bondades de este disco son muchas, este suceso y las consecuencias derivadas de él hacen que, en gran medida, sean unas canciones que tenga que volver a hacer suyas, volver a reencontrarse con ellas para reintegrarlas en su cuerpo y mente. Todo ello eleva el listón emocional que parte el oyente ante un disco atravesado por tanta desgracia.
Los inicios de Dawuna hay que enmarcarlos en el periodo de la pandemia. Él tenía unas canciones que iba colgando en redes sociales sin ninguna pretensión. Hacía poco que había dado carpetazo a una relación que lo dejó con mucho estrés, y le gustaba componer por la noche debido a la falta de sueño. Un Mac y un teclado son las herramientas que usó para grabar su debut titulado Glass Lit Dream (2020), y el boca-oreja permitió que se fueran viralizando estas bellas canciones que, posteriormente, editó el sello londinense O___o? dos años después. Después de aquello llegaron Naya (2024) y Southside Bottoms (2024), en donde consolidaba sus estilizadas formas de crooner de alcoba.
Con su nuevo trabajo continua por la misma senda, y de la mano en la producción de Rashad Becker, ha conseguido elaborar su mejor tanda de canciones hasta la fecha. Su R&B experimental y abstracto tiene en D’Angelo (y en Voodoo) uno de los referentes claros, y la inicial “I Am A Woman Too” lleva su legado a unos austeros sonidos de caja de ritmos y teclado que suenan cautivadores. La pasión por el gospel fue heredada de su devoción por artistas como Aretha Franklin, Reverend T. L. Barrett o Mahalia Jackson a los cuales parece rendir pleitesía en “Family Trauma/Drama”, y “Pressure” -con bajos zumbantes y órgano- de nuevo trata sobre los problemas familiares y el racismo que sufrió en su infancia.
Juegos hipnagógicos salpican el disco con un sentimiento profundo por el legado familiar: “Proud Father” es un diálogo grabado en la intimidad del hogar; la apabullante “Bipolar Memory” se desliza por un sincopado devenir con un órgano ceremonioso de fondo y ecos a Prince; la voz teñida de helio y la percusión conforman un mantra hechizante en “Grabba Boy Problem” cuyas resonancias nos hacen acordamos del Baduizm de Erykah Badu; y con una plegaria a su padre en “Undo This Damage” se redondea el discurso de este artista sumamente talentoso.













