Entrevistamos a Evripidis & His Tragedies y disfrutamos de una playlist con sus influencias

Evripidis & His Tragedies acaba de publicar el recomendable Neos Kosmos (Snap! Clap! Club), un esplendoroso disco plagado de brillantes melodías, elegantes arreglos y sobre todo, canciones. Como decíamos en nuestra reseña, aquí las miradas, los gestos, la respiración, las luces amortiguadas, la piel en contacto, todo forma parte de esta mascarada de pasiones encendidas.

El artista griego regresa por la puerta grande y quisimos charlar con él para que nos hablara de estos extraños tiempos, de sus nuevas canciones y las colaboraciones con las que ha contado.

¿Cómo estás llevando el confinamiento? ¿De qué manera ha influido en tu nuevo disco?

Como todas las cosas en la vida he llegado a acostumbrarme a este nuevo orden, no sin consecuencias en mis ánimos, pero si teniendo en cuenta que hasta un cierto punto soy una persona privilegiada. Vivo con alguien a quien quiero y nos cuidamos mutuamente, tenemos un patio con plantas en donde puedo ver el cielo y tomar el aire, y he conseguido mantenerme a flote económicamente. Mi nuevo disco se había grabado antes de que el mundo se haya parado por el COVID, con la única excepción la canción en griego, “Kanonikotita”, que estaba ya compuesta en el piano pero tomó su forma definitiva durante estos meses. Así que musicalmente el confinamiento poco influenció a mi música. Donde sí que tuvo peso es en el arte que figura en la edición física de disco y en el material audiovisual que le acompaña. La edición física está llena de dibujos que hice durante el confinamiento. hacerlos me ayudó bajar mis niveles de ansiedad, enfocándome en algo creativo. Las criaturas que dibujo dieron un poco de sentido y color en esos días de marmota. Las fotos de Daniel Riera fueron fruto de los primeros días de libertad, y básicamente me retratan bailando. El vídeo de “The Reason”, creado por Marc Ribera (de Doble Pletina) es un retrato fiel de mi confinamiento, mientras el vídeo de Daniel Riera para “Your Dreams” refleja mi actitud expansiva durante los primeros días de verano, aquella franja temporal cuando los números bajaron suficientemente para darnos un respiro. “Nos Volvimos a Encontrar” retrata las calles nocturnas de mi barrio, Poblenou, tétricas por el toque de queda, y llenas de obras que salieron como setas durante estos meses.

Neos Kosmos parece el anuncio de un nuevo despertar después de la epidemia. ¿Tenía el título del disco esta intención o va por otros derroteros?

No tenía nada que ver, pero encajó a la perfección. El título estaba elegido unas semanas antes de la pandemia y se refería a un nuevo mundo personal que vi plasmándose a lo largo de los años en que desarrollé el disco: un mundo con muchos nuevos traumas, pero también nuevas alegrías, vibrando al son de sintetizadores, instrumentos que poco había explorado hasta entonces.

 

Es un disco, desde mi punto de vista, en el que muestras tus emociones sin ninguna cortapisa. ¿Podríamos decir que es un trabajo que te ha servido como catalizador para exteriorizar emociones contenidas?

Cierto es, pero en realidad no hice nada que no había hecho ya en discos anteriores. Siempre hablo de mis emociones porque hacer música es mi manera de entender y explicar la vida y sus altibajos. Es verdad que en este disco hablé abiertamente de la salud mental, un tema que había abordado menos en el pasado, y a la vez canté sobre mis temas usuales: el amor, la amistad, los recuerdos, la muerte y la alegría de vivir.

Tus canciones tienen muchos elementos melancólicos: relaciones pasadas, recuerdos de tu Grecia natal… ¿es el motor que te inspira a componer canciones?

El anhelo de un lugar mental y emocional donde nunca podrás volver es un gran motor para las artes en general. Pero no es la única cosa que me inspira. El presente y el futuro tienen su peso, aunque a veces parecen quedarse en segundo plano. Es verdad que prefiero vivir el presente que documentarlo. Me gusta retratar los ocurridos desde cierta distancia que añade capas extra de profundidad al relato ya que se mezclan los hechos tal como ocurrieron con el recuerdo distorsionado.

Eres un artista multidisciplinar que te gusta crear espacios en donde combinar fotografía, imagen, literatura, dibujo… ¿de qué manera cada elemento nutre tu manera de entender la música?

Los elementos visuales y las palabras son importantes para entender mi universo. Creo que en mi libro El Calamor y otros mitos de la intimidad (Morsa Editorial) se puede apreciar a la perfección cómo la música, los textos y los dibujos se complementan para crear una narrativa coherente, aunque a menudo surrealista.

¿Explícanos cómo surgieron las colaboraciones con Rachel Kenedy, The Ballet y demás músicos?

Todas mis colaboraciones surgen desde un lugar de admiración y amistad. Tanto a Marc, mi compañero y colaborador principal en Neos Kosmos, como a mi nos gustan mucho Flowers. Conocimos a Rachel y Sam en un Indietracks festival. Cuando estaba acabando “Your Dreams” pensé que la voz hermosa de Rachel podría sumar emoción potente a la canción, convirtiendo su mensaje de un anhelo personal a un sentimiento compartido y potenciando su estilo de llorar-con-lagrimas-en los-ojos-en-la-indie-disco.

The Ballet son un grupo de referencia para mi y cuando se me propuso tocar con ellos en el Heliogàbal me puse muy contento. Pasaron unos días en Barcelona y nos juntamos varias veces, fuimos de bares, de fiesta, de conciertos, de paseo…Cuando se fueron ya habíamos asentado los cimientos de una relación que luego dio frutos, primero en la remezcla que Greg Goldberg hizo para la canción “Mía Triti Stin Cantina”, y luego en nuestro dueto “Bitter”. Esta canción en principio la cantaba solo, pero le quise dar este toque queer y camp, protagonizado por dos hombres que se declaran cansados de los caprichos del amor, pero no están, bajo ningún concepto, dispuestos a rendirse.

Mi relación con Max Andrucki de The Smittens empezó en internet, no recuerdo cómo, supongo que nos seguimos en el Instagram porque nos admirábamos musicalmente. Acabamos chateando casi cada día durante meses, con un gran porcentaje de nuestras conversaciones tratando de gatos. Me vino a visitar dos veces y forjamos una amistad fuerte y divertida. Sería imposible no invitarle participar en el disco ya que está muy presente en mi vida durante estos últimos años.

Francina Ribes de Doble Pletina es una gran amiga desde hace muchos años. Hemos compartido escenario incontables veces. Me encanta su voz, pero hasta ahora no se había dado la ocasión de cantar juntxs en un disco mío, así que nuestra colaboración registrada en vinilo era una cuenta pendiente que por fin materializamos.

Aparte de estos featurings, debo mencionar a Marc Ribera (también de Doble Pletina) con quien vivo y cuya producción artística, sea música, ilustración o vídeo, admiro mucho. Su implicación en Neos Kosmos ha sido fundamental, ya que me ha ayudado con la programación, me ha enseñado cómo usar y trabajar el programa de grabación y edición, ha cantado coros, ha creado samplers, me ha dado ideas brillantes, y ha conversando horas interminables conmigo, debatiendo sobre estructuras, sonidos y letra.

Finalmente, mi colaboración con el coro de “Melancholia” compuesto por Laura Antolín (Doble Pletina, Gúdar), Eliza Ariadne Kalfa, Emma Roulette, Osa Gambas y Liza Cox, es fruto de las innumerables veces que hemos cantado juntxs alrededor de un piano y de la escena que hemos creado con el ciclo de conciertos participativos La Noche de las Versiones Vivientes.

 

Es un disco en el que la producción de Sergio Pérez permite que las canciones tengan un pulso muy natural, no hay artificios. ¿Estas satisfecho con el sonido que habéis obtenido?

Si, mucho. Sergio supo sacar partido de esos demos que hicimos en casa con Marc, que tenían buenas ideas, pero les faltaba un acabado profesional. Sergio supo potenciarlos al máximo, remplazando los sonidos de midi con otros parecidos, cálidos, burbujeantes, hechos por sus sintetizadores vintage. empleó trucos de producción necesarios para que saltara extra-magia, añadió algunas guitarras, editó y simplificó mis ideas barrocas cuando hizo falta, pero siempre dialogando y respetando mis ideas. Es una maravilla trabajar con él, aprendí mucho de nuestras conversaciones, nos hemos reído un buen rato, y encima me hizo de soporte psicológico en momentos de dudas profundas y autoestima por los suelos. No me sorprende que esté tan solicitado como productor.

En Neos Kosmos se pueden hallar influencias musicales de lo más variado. ¿Qué artistas te han influenciado más en tu forma de componer?

Mi forma de componer se haya visto influenciada por mis estudios de música clásica y mi amor incondicional por la música pop. En mi batidora entran Bach, Mozart, Chopin y Satie junto a The Shangri-Las, The Cookies, Pet Shop Boys, Kate Bush, Kraftwerk, The Magnetic Fields, Saint Etienne, Molly Nilsson, Patience, Soft Cell, Giorgio Moroder, Chromatics, The Field Mice, Carlos Berlanga, Lena Platonos… se puede escuchar algo de la música que me haya influenciado durante el viaje de Neos Kosmos en este playlist junta a obsesiones más recientes.

 

Cuando vuelva la ansiada “normalidad”, ¿tienes intención de presentar el disco en directo?

¡Si! De hecho, toco en la sala The Void de L’Hospitalet el jueves 22 de abril y en Soho House el jueves 6 de mayo. Espero pronto poder hacer más fechas. Mi adorado sello Snap! Clap! Club me está mirando fechas en Barcelona y Madrid. Me siento bastante oxidado, pero tengo ganas.

En tu cuenta de Instagram veo que fotografías que cuelgas en las que se te ve tocando el piano, mostrando pinturas, etc. ¿Cuáles son tus planes, a nivel artístico, para un futuro más o menos inmediato?

Prefiero hacer pocos planes ya que si algo nos enseño la situación global es que cualquier día el mundo se puede poner al revés. De momento estoy con la promoción del disco, y a la vez decidiendo cómo enfocaré los lanzamientos de algunas canciones inéditas que tengo. Estoy trabajando también temas nuevos muy a mi ritmo, escribiendo unos relatos, dibujando sin tener ninguna pretensión más que bajar mis niveles de ansiedad y organizando de vez en cuando El Vermut de las Versiones en La Casa de la Pradera en Barcelona, donde me reuní con gente querida para actuar delante un pequeño publico y esforzar los lazos de nuestra comunidad queer que se vio muy dañada de tanto distanciamiento social.

 

Si tuvieras que elegir unas canciones que definieran este año pandémico…

Aquí tengo una selección que me viene en la cabeza:

“Disco-Café” (Cabiria)

“Not Today Satan”(Molly Nilsson)

“Si mirarte es delito que me lleven a prisión” (Rebe)

“My heart’s not in it” (Darlene McCrea)

“Taxidi Astriko” (Nalyssa Green)

“Espiral” (Malemute P)

“The Race” (Stella)

“Living Things Don’t Last”(Patience)

“Sexuality” (Billy Bragg)

“Who Knows What Love Is” (Strawberry Switchblade)

“Dance Monkey” (Tones and I)

“It Couldn’t Happen Here” (Pet Shop Boys)

“Gkri” (LogOut)

“The Beginning of the End)” Johnny Labelle

“Las Cosas Que Morirán” (Julia Amor)

“Las Plantas De La Terraza” (Chavales)

“Abrázame” (Daniel Daniel)

“Volver a Caer” (Doble Pletina)

“Morirás” (Espanto)

“Saturdays in Silesia” (Rational Youth)

“Good Feeling” (Violent Femmes)

“After” (Stephen Please)

“Pesadilla Pop” (Morreo)

“Sweet Music” (Dizzy K)

“Better Friends” (Ella Orleans)

T”ill The End (JOON”( Bark Bark Disco)

“DJ of Your Dreams” (Alpine Glow)

“Direct Sunlight” (TOPS)

“Sentiment” (Better Person)

Escucha de Neos Kosmos de Evripidis & His Tragedies

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